
lunes 1 de febrero de 2010
8 ½
por Spaceman Spiff

Luego del estreno en 1960 del film La Dolce Vita, Federico Fellini se convirtió de la noche a la mañana en el nuevo estandarte del cine italiano. Ya para ese momento los años del Neorrealismo habían pasado y las obras de Roberto Rossellini, Vittorio de Sica y Luchino Visconti eran cosa de la postguerra. La Italia de este momento estaba en auge de vivir, de decadencia y de clase que ese instante temporal recibió el mismo título de la obra de Federico. Y junto con ello la fama vendría por extensión de cosas: entrevistas, ofertas para dirigir en Hollywood, asociaciones con otros directores para codirigir –incluso se habló de una colaboración entre él e Ingmar Bergman; en suma, el mundo tenía los ojos fijos en él.
A raíz de esta consecuencia natural, Fellini se aísla del mundo en un intento por recuperar la cordura. Pero junto con esta retracción suceden dos cosas: se queda sin inspiración artística y empieza a autoevaluarse como individuo. En cuanto a lo primero, estaba el elemento de superar al film anterior que, por el mismo factor de haberse convertido en un clásico, era una suerte de sombra cubriendo todo lo que realizase en el futuro, forzándolo a generar dudas en sí mismo sobre su capacidad artística y con el agregado de tener encima el escrutinio público. Lo segundo empieza a ponderar, junto con la ayuda del psicoanálisis, su vida, su interrelación con los demás, su crianza en Rimini cargada de culpa religiosa y castrante por la relación maternal, sus devaneos con sus protagonistas femeninas con todo y que su musa era su esposa, Giuletta Massina, y por último sus inseguridades sobre si era o no un gran director de cine.

Sin embargo había que hacer una película, la octava según su cuenta, aunque por haber hecho un proyecto a cuatro manos con el director Alberto Lattuada, Luci Del Varieta, se cuenta como una media película. Por el mismo factor de no poseer un guión al empezar a rodar, y por su naturaleza de filmar de modo casual en donde las líneas de diálogo se escribían mientras se dirigía, en el proceso la película empezó a tomar forma como cine dentro del cine: un metafilm. Además, Fellini empezó a volcar en el personaje principal de Guido Anselmi tanto su profesión de director como todo su abanico de inseguridades, miedos, misoginia y búsqueda de la felicidad, entre los temas que éste reflejó en su película; que para el momento tenía como título de trabajo La Bella Confusione, aunque luego pensó en llamarla Comedia.
Para el protagónico utiliza a su alter ego fílmico, Marcello Mastroianni (originalmente tenía en mente a Laurence Olivier) y repite con el femenino en la figura de Anouk Aimée, junto con un reparto internacional: Claudia Cardinale, Sandra Milo, Rosella Falk, Barbara Steele, Madeleine Lebau, Eddra Gale (en el célebre papel de la Saraghina), al igual que sus colaboradores detrás de cámaras, ahora frente a ellas: Mario Conocchia, Bruno Agostini y Cesarino Miceli Picardi. E igualmente repite con Tullio Pinelli en el guión, con Gianni di Venanzo en la dirección de fotografía y con el genio y el maestro Nino Rota en la música. Todos estos elementos integrados son los que lograron que el film fuese reconocido como una obra maestra por la crítica y el público, hasta hacerse merecedora de dos premios Oscar™ de la Academia por mejor vestuario y mejor film extranjero en 1963, ahora bajo el nombre que lo inmortalizó: 8 ½.

La anterior charla es para mencionarles el haber visto Nine, que si bien toma como inspiración la gran película de Federico Fellini, no es una guía para entender este film. Nine viene del musical de Broadway basado en lo anterior que hablamos, que fue estrenado en 1982 con éxito de público y crítica aún cuando algunos citaron que los temas eran flojos. No obstante la obra sirvió para lanzar a la fama a Raúl Julia. Sólo que ante la pausa que hubo en el cine con los musicales, misma que se terminó con el estreno de Moulin Rouge! de Baz Luhrmann y Chicago de Rob Marshall, era natural que se adaptase a Federico al género de canciones y bailes bajo la mano del ya mencionado Marshall.
He aquí el gran problema del film: la estructura de dirección. Por el hecho de que el director viene del teatro musical en donde existen unas pautas para su puesta en escena, al adaptarlas al cine en donde se maneja otro tiempo y otro formato, termina por acartonar la película. Lejos de haber dinamismo, lo que se observa en Nine es una rigidez de estilo directoral que hace a la película, no pesada, pero sí algo acartonada. Sólo pueden rescatarse la puesta en escena, la dirección artística y la fotografía que dan un aspecto de revista de moda al film, pero el guión basado en el libro del musical por Arthur Kopit, Mario Fratti y la música de Maury Yeston no es una adaptación del material original, por lo tanto se cambian situaciones, nombres de personajes, se agregan o modifican otras, y por sobre todo el final no tiene nada de parecido con lo que Mastroianni hace en el film.

Las actuaciones van de lo desaprovechado a lo logrado. En lo primero ubicamos a Daniel Day-Lewis quien intenta cantar y actuar, pero por lo forzado del texto se opaca su actuación. Igual pasa con Nicole Kidman, quien es subutilizada en sus dotes actorales y sólo sirve para posar, cantar, decir unas lineas y salir de escena. Penélope Cruz recrea a la amante de Guido Contini (nombre alterado del original) de manera ligera y sin mayores pretensiones histriónicas salvo para cantar y bailar bien. Marion Cotillard hace un punto medio con su actuación; si bien lo hace de modo correcto con soltura y gracia en un número de strip-tease a la antigua, por el mismo factor de lo deficiente del libro su acto va como una secuencia de acciones. Lo logrado viene en las actuaciones de Judi Dench que demuestra lo bien que sabe cantar y bailar, junto con lo obvia que es como una dama de la actuación. Al igual que Sophia Loren quien al paso del tiempo se sigue viendo mejor que en sus años mozos y sigue actuando con clase. Y las dos sorpresas están en las figuras de Kate Hudson por un lado, al recrear el papel de periodista de manera convincente al igual que cantar y bailar de manera satisfactoria. Por el otro está la revelación del jamón de Fergie como la Saraghina que si bien no tiene parlamentos, la forma como canta y baila opaca al resto del reparto; es más, se le debería crear una obra de Broadway especialmente para ella porque tiene talento... y curvas también.
Es menester advertir que si vimos Nine a sabiendas de que es un musical fue por nuestra devoción hacia 8 ½ de Federico Fellini, el cual consideramos es un clásico del cine, algo que no podemos afirmar que sea este film de Rob Marshall, todo un compendio de canciones y bailes, pero sin sentimientos ni emociones. Recomendación ruraltejana de la semana sujeta a su propio riesgo.
Film: Mancao (★★☆☆☆)
___________
Spaceman Fellini Spiff
A raíz de esta consecuencia natural, Fellini se aísla del mundo en un intento por recuperar la cordura. Pero junto con esta retracción suceden dos cosas: se queda sin inspiración artística y empieza a autoevaluarse como individuo. En cuanto a lo primero, estaba el elemento de superar al film anterior que, por el mismo factor de haberse convertido en un clásico, era una suerte de sombra cubriendo todo lo que realizase en el futuro, forzándolo a generar dudas en sí mismo sobre su capacidad artística y con el agregado de tener encima el escrutinio público. Lo segundo empieza a ponderar, junto con la ayuda del psicoanálisis, su vida, su interrelación con los demás, su crianza en Rimini cargada de culpa religiosa y castrante por la relación maternal, sus devaneos con sus protagonistas femeninas con todo y que su musa era su esposa, Giuletta Massina, y por último sus inseguridades sobre si era o no un gran director de cine.

Sin embargo había que hacer una película, la octava según su cuenta, aunque por haber hecho un proyecto a cuatro manos con el director Alberto Lattuada, Luci Del Varieta, se cuenta como una media película. Por el mismo factor de no poseer un guión al empezar a rodar, y por su naturaleza de filmar de modo casual en donde las líneas de diálogo se escribían mientras se dirigía, en el proceso la película empezó a tomar forma como cine dentro del cine: un metafilm. Además, Fellini empezó a volcar en el personaje principal de Guido Anselmi tanto su profesión de director como todo su abanico de inseguridades, miedos, misoginia y búsqueda de la felicidad, entre los temas que éste reflejó en su película; que para el momento tenía como título de trabajo La Bella Confusione, aunque luego pensó en llamarla Comedia.
Para el protagónico utiliza a su alter ego fílmico, Marcello Mastroianni (originalmente tenía en mente a Laurence Olivier) y repite con el femenino en la figura de Anouk Aimée, junto con un reparto internacional: Claudia Cardinale, Sandra Milo, Rosella Falk, Barbara Steele, Madeleine Lebau, Eddra Gale (en el célebre papel de la Saraghina), al igual que sus colaboradores detrás de cámaras, ahora frente a ellas: Mario Conocchia, Bruno Agostini y Cesarino Miceli Picardi. E igualmente repite con Tullio Pinelli en el guión, con Gianni di Venanzo en la dirección de fotografía y con el genio y el maestro Nino Rota en la música. Todos estos elementos integrados son los que lograron que el film fuese reconocido como una obra maestra por la crítica y el público, hasta hacerse merecedora de dos premios Oscar™ de la Academia por mejor vestuario y mejor film extranjero en 1963, ahora bajo el nombre que lo inmortalizó: 8 ½.

La anterior charla es para mencionarles el haber visto Nine, que si bien toma como inspiración la gran película de Federico Fellini, no es una guía para entender este film. Nine viene del musical de Broadway basado en lo anterior que hablamos, que fue estrenado en 1982 con éxito de público y crítica aún cuando algunos citaron que los temas eran flojos. No obstante la obra sirvió para lanzar a la fama a Raúl Julia. Sólo que ante la pausa que hubo en el cine con los musicales, misma que se terminó con el estreno de Moulin Rouge! de Baz Luhrmann y Chicago de Rob Marshall, era natural que se adaptase a Federico al género de canciones y bailes bajo la mano del ya mencionado Marshall.
He aquí el gran problema del film: la estructura de dirección. Por el hecho de que el director viene del teatro musical en donde existen unas pautas para su puesta en escena, al adaptarlas al cine en donde se maneja otro tiempo y otro formato, termina por acartonar la película. Lejos de haber dinamismo, lo que se observa en Nine es una rigidez de estilo directoral que hace a la película, no pesada, pero sí algo acartonada. Sólo pueden rescatarse la puesta en escena, la dirección artística y la fotografía que dan un aspecto de revista de moda al film, pero el guión basado en el libro del musical por Arthur Kopit, Mario Fratti y la música de Maury Yeston no es una adaptación del material original, por lo tanto se cambian situaciones, nombres de personajes, se agregan o modifican otras, y por sobre todo el final no tiene nada de parecido con lo que Mastroianni hace en el film.

Las actuaciones van de lo desaprovechado a lo logrado. En lo primero ubicamos a Daniel Day-Lewis quien intenta cantar y actuar, pero por lo forzado del texto se opaca su actuación. Igual pasa con Nicole Kidman, quien es subutilizada en sus dotes actorales y sólo sirve para posar, cantar, decir unas lineas y salir de escena. Penélope Cruz recrea a la amante de Guido Contini (nombre alterado del original) de manera ligera y sin mayores pretensiones histriónicas salvo para cantar y bailar bien. Marion Cotillard hace un punto medio con su actuación; si bien lo hace de modo correcto con soltura y gracia en un número de strip-tease a la antigua, por el mismo factor de lo deficiente del libro su acto va como una secuencia de acciones. Lo logrado viene en las actuaciones de Judi Dench que demuestra lo bien que sabe cantar y bailar, junto con lo obvia que es como una dama de la actuación. Al igual que Sophia Loren quien al paso del tiempo se sigue viendo mejor que en sus años mozos y sigue actuando con clase. Y las dos sorpresas están en las figuras de Kate Hudson por un lado, al recrear el papel de periodista de manera convincente al igual que cantar y bailar de manera satisfactoria. Por el otro está la revelación del jamón de Fergie como la Saraghina que si bien no tiene parlamentos, la forma como canta y baila opaca al resto del reparto; es más, se le debería crear una obra de Broadway especialmente para ella porque tiene talento... y curvas también.
Es menester advertir que si vimos Nine a sabiendas de que es un musical fue por nuestra devoción hacia 8 ½ de Federico Fellini, el cual consideramos es un clásico del cine, algo que no podemos afirmar que sea este film de Rob Marshall, todo un compendio de canciones y bailes, pero sin sentimientos ni emociones. Recomendación ruraltejana de la semana sujeta a su propio riesgo.
Film: Mancao (★★☆☆☆)
___________
Spaceman Fellini Spiff
Haga click en este espacio si desea dejar un comentario o compartir este artículo vía Twitter o FaceBook
Acerca: El Grupo Rural Tex™ es una agrupación espontánea de periodistas sin afiliación con alguna entidad comercial, política, religiosa o editorial. Rural Tex™ opera de manera independiente -sin fines de lucro- con el claro y único objetivo de transmitir información recreativa (paja). Rural Tex™ no se encuentra aliado con ninguna empresa o medio de comunicación ni persigue alianzas comerciales o editoriales, de carácter pública o privada, para objeto de la difusión de información y entretenimiento basado en la Libertad de Expresión y Pensamiento del Artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Bajo ningún motivo Rural Tex™ recibe dinero de marcas o empresas cuyos productos endose independiente de las opinones expresadas hacia alguna de ellas, ni hace eco de campañas publicitarias de cualquier naturaleza excepto aquellas acordadas previamente o por ser contribución especial hacia algún servicio social.
©2005-2012 Derechos Reservados. ®Rural Tex, Dr. Basura PhD, Inteltosh, El Sediento, Willy McKay, McKay, Mancao, Ñame, La Galería del Terror, República Metallica, Hablemos de Audio, La Real Logia de la Cervezología, Relatos de la Cerveza, Saludos Humanoides, Tipo Serio, Gay Alert! y La Otra Dimensión son nombres reservados y pertenecientes exclusivamente al Rural Tex Group®. Rural Tex™ no revisa, critica, compra, alquila, baja o recibe contenido pirata en formato alguno por ningún motivo. Todo contenido mediático que se discute en estas páginas: cine, música, software o video juegos, en cualquier formato: BD, DVD, CD, SACD es estricta y legalmente original, más por un motivo de buen gusto como puristas y coleccionistas innatos que por razones éticas o morales. El contenido de esta página es propiedad intelectual de Rural Tex™, incluyendo sus fotografías e ilustraciones originales. Cualquier contenido escrito o gráfico cuya autoría intelectual no sea nuestra será debidamente especificado -con su respectiva referencia- a quien(es) debidamente corresponda. ©Creative Commons.
©Derechos Respectivos. ®Apple, Macintosh, iPod, iMac, iPad, iPhone, el logo de Apple así como los modelos y nombres de sus productos, son marcas registradas de Apple Inc. ®Batman, Superman, Justice League y cualquier otro personaje de DC son propiedad intelectual de DC Comics. ®X-Men, Spiderman, Iron Man, Fantastic Four, así como cualquier otro personaje de Marvel son propiedad intelectual de Marvel Comics. ®PlayStation es marca registrada de Sony Computer Co. ®XBOX es marca registrada de Microsoft Corp. ®Nintendo es marca registrada de Nintendo Computer Co.
Disclaimer: Ningún editor de Rural Tex™ se hace responsable por las ideas y opiniones expresadas en los comentarios emitidos por los lectores, bien sea por su grado de estupidez, ignorancia o mal gusto. De igual manera los editores de Rural Tex™ asumen la responsabilidad de sus opiniones expresadas en los artículos bajo el derecho de la libertad de expresión del pensamiento; tomando en cuenta que el contenido se publica con el propósito exclusivo de entretener más que de informar sin que ello implique que las ideas y opiniones publicadas se deban tomar en serio. Sin excepción no publicamos comentarios anónimos. Los comentarios se publican tal como vienen, sin censura, sin correcciones y sin edición, así que cuíden su ortografía mequetrefes. Quedan advertidos que no pueden disputar nuestra opinión porque una opinión personal no implica necesariamente que es una aseveración fáctica o la verdad absoluta. Son sólo opiniones como las de cualquiera. Las opiniones se respetan, se discuten, se puede o no estar de acuerdo, pero no se disputan. Al enviarnos correos o comentarios de insultos están aceptando que nos reservamos el derecho de propiedad sobre su contenido para nuestra libre interpretación. Eso incluye archivos adjuntos, fotos, tu correo, tu carro, tu trabajo, tus cuentas, tu casa, tu miserable vida, tu alma, tu novia(o), tus hijos y hasta tu perro. Entendiendo lo anterior aceptas que nos reservamos el derecho de publicar tu dirección de e-milio y cualquier dato personal para el escrutinio (burla) de todos. Igualmente entiendes que nuestras opiniones siempre están en lo correcto sin importar qué. Por lo tanto podemos difamar, burlar, humillar y destruir a cualquiera que más arrechera nos dé o nos rompa los huevos. Además reconoces que al enviarnos correos y comentarios de odio, sólo por el simple hecho de estar en desacuerdo con nuestras opiniones, se conviereten en motivos para insultarlos, difamarlos, burlarnos y destruir tu miserable inferioridad ante la vista de todos. Aceptas sobre todo que, sin importar lo que aquí se diga, no puedes demandarnos por ningún motivo. Si no estás de acuerdo con estas condiciones no envíes correos o comentarios, es decir, te callas. Estas condiciones se pueden modificar en cualquier momento sin aviso previo. Nuestros abogados juegan sucio y nuestros malandros terminan el trabajo.





