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RESEÑAS

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CALIFICAMOS ASÍ

Nuestra escala para calificar las reseñas del 1 al 5. Con el Sir William McKay reservado sólo a la excelencia.

  • Sir William McKay: Aleph One.
  • Willy McKay: ¡Non-Plus-Ultra!
  • McKay: Muy bueno, peeero…
  • Pasta: Ta' Bien… Ta' Bien…
  • Mancao: Coleto impresentable.
  • Ñame: ¡Que nos devuelvan el tiempo y dinero que perdimos en revisar esta grandísima porqueria! ¡CULAZO!
Spiff-O-Rama - Reseña: Black Panther

Say It Loud, I'm Black And I'm Proud*

Cine Cartelera

Por años los filmes pertenecientes al Marvel Cinematic Universe o MCU han creado un cosmos; una forma de reflejar el estado y la psique de los superhéroes de la casa archirrival de DC Comics que ya prácticamente se ha convertido en la norma para trasladar los comics del papel a la pantalla: origen del superhéroe, motivaciones para luchar, un némesis que atenta contra la vida en el planeta o en el Universo, interés amoroso (correspondido o no), gadgets y equipos, el bien triunfando sobre el mal, y una marca de fábrica: las escenas post créditos.**

Con la excepción de Deadpool, que no forma parte del MCU, pero es integrante de la casa editorial y que se burla de este esquema de hechos, todas las películas del mundo Marvel (sean superhéroes en solitario o en tándem de la mano de Avengers) han sido determinantes para crear esta forma de hacer cine de acción. Una ruptura con este canon que existe desde la primera Iron Man se observa en esta ocasión con Black Panther.

A partir de la obra creada en plena década de los 60 –curiosamente en plena era del movimiento contra la segregación racial y del partido 'Panteras Negras'– por Jack Kirby y Stan Lee (quien hace su tradicional cameo digno de la mejor carcajada), en principio como un personaje superhéroe invitado en Fantastic Four, nos trae al personaje de T’Challa o Black Panther del que ya vimos un anticipo en Captain America: Civil War, esta vez asumiendo el reinado de Wakanda tras la muerte de su padre. Una región de África que a los ojos externos es una nación del tercer mundo, pero que en realidad es un reino utópico donde conviven la tradición tribal con la tecnología más moderna y futurista gracias a la presencia del mineral más poderoso y noble de la Naturaleza: el Vibranium.

Es en este contexto que entra una lucha de poderes por el control del reino y su bien natural más preciado y, en definitiva, por el dominio del mundo de la mano de dos rivales de peso: Ulysses Klaue, traficante que quiere dominar el mercado mundial de armas fabricadas con vibranium y Erik Killmonger –emparentado con T’Challa– con experiencia en guerras mundiales y entrenamiento como francotirador. Quien a todas desea que todos los humanos de raza negra se subleven y tomen el control del mundo en desafío a años de esclavitud, segregación y opresión.

Todo esto es la prueba de fuego para que T’Challa demuestre su valor como líder y sus habilidades de superhéroe. El trabajo del director Ryan Coogler, conocido por haber dirigido el drama 'Fruitvale Season' y 'Creed' (séptima entrega de la saga de filmes sobre Rocky), logra una función muy importante: mezclar en una película espíritu indie con el lujo y el fasto de una superproducción. Además de dar un desarrollo interesante al protagonista, el reflejo en pantalla del contraste entre la naturaleza africana y la alta tecnología es tal que, lejos de chocar ambos universos, están integrados, si se quiere, mimetizados; uno dependiendo del otro y viceversa.

Sin duda, es uno de los mejores trabajos de dirección en fecha reciente para un film de superhéroes. Adicional a esto, la fotografía es todo un alarde de imagen limpia y bajo contraste cromático en las escenas panorámicas, pero con un marcaje acentuado en el diseño de vestuario 100% tribal como un elemento resaltante para los personajes dentro del entorno; sumándose a esto la labor de efectos especiales, que construyen en buena forma el cosmos de Wakanda y sus alardes high tech.

El texto hace una gran parte de la buena experiencia de Black Panther al no resultar maniqueo o determinista en cuanto a la marcada diferencia entre buenos y malos; aquí los malos tienen momentos de bondad y los buenos sus instantes de oscuridad. La edición integra cada elemento del film para hacerlo dinámico, en sí no es una montaña rusa de pasajes de acción trepidante con momentos calmados, ni tampoco es totalmente lineal, sino que mantiene un balance coherente entre lo dinámico y lo relajado, sin desmayar el interés. Lo musical combina elementos tribales que pudieran aparecer en The Lion King con la música más urbana hip-hop, rap, trap del momento a cargo de Kendrick Lamarr.

Chadwick Boseman hace suyo el personaje de T’Challa al desarrollarlo con las dicotomías que presenta todo superhéroe, sumado al peso que significa ser un rey y la carga que debe arrastrar por los pecados cometidos por sus antepasados. Michael B. Jordan construye uno de los villanos con más contexto ideológico y socio cultural del MCU: su Erik Killmonger es un gran alegato sobre los años de dominación entre razas, su conflicto por traumas de su niñez y por el deseo de ser líder, dominar al mundo y hacer a la raza negra superior, en claro ataque a la sociedad, particularmente a la norteamericana.

Si él fuese un personaje de carne y hueso en los 60, bien podría haber sido integrante del partido de las Panteras Negras o en la actualidad del Black Live Matters. Lupita Nyong’o demuestra su calidad como actriz al representar a Nakia, interés amoroso de T’Challa, con un balance entre la diplomacia cuando hay que serlo y la acción, cuando hay que pelear. Danai Gurira crea a la General Okoye como un personaje más rudo y valiente que sus contrapartes masculinos; fácilmente podría estar en Wonder Woman y calzaría perfecta.

Letitia Wright como Shuri hace que el ser geek parezca cool, como la de hermana académica de T’Challa. Y el resto del reparto no podría ser de mayor lujo, puro cuartos bates de la actuación: desde Angela Bassett, Forest Whitaker, Martin Freeman (como agente de la CIA), Sterling K. Brown, y en especial Andy Serkis, quien no se esconde tras la captura de movimientos acostumbrada para ser un simio, King Kong o Gollum, sino que con su cara lavada hace un Ulysses Klaue arquetípico sin caer en la parodia.

En definitiva, Black Panther logra ser un espectáculo para disfrutar y reflexionar al mismo tiempo, al igual que marca una diferencia en la forma de presentar personajes en el Marvel Cinematic Universe, abriendo el camino para lo que en mayo será Avengers: Infinity War I. Recomendada de calle como la recomendación ruraltejana con los ojos cerrados.

Willy McKay (★★★★★)

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Spiff

[*] Título de una canción de finales de los 60 interpretada por el Padrino del Soul: James Brown.

[**] Y pendientes de quedarse hasta el final porque no hay una, sino dos escenas post créditos.