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Rural Tex es un estúpido sitio web de reseñas y noticias de videojuegos y cine popular. Combatiendo el mal gusto desde 2005 (nos está costando bastante) Influenciados por nuestra cultura nerd-geek de Comic Books & Video Games. Periodismo Gonzo de tercera en este Colosal Desperdicio de Ancho de Banda

ÚLTIMAS RESEÑAS

Las últimas reseñas de videojuegos y cine. También a veces música, Apple o audio (a veces). Rural Tex™ no apoya la piratería, todo medio que aquí se revisa es adquirido legal y estrictamente original.


Más en el Archivo de Reseñas.

CALIFICAMOS ASÍ

Nuestra escala para calificar las reseñas del uno al cinco (estrellas). Con el Sir William McKay reservado sólo a la excelencia.

  • Sir William McKay: Aleph One
  • Willy McKay: ¡Non-Plus-Ultra!
  • McKay: Muy bueno, peeero...
  • Pasta: Ta' bien... ta' bien.
  • Mancao: No nos inmuta.
  • Ñame: ¡Que nos devuelvan el tiempo y dinero que perdimos en revisar esta grandísima porqueria! Epic FAIL!
WEB-ONADAS

Lectura: No Girls Allowed? I'm not your fucking shield!. Una opinión sobre el sonado caso del #gamergate desde la perspectiva analítica del Editor en Jefe. –Bartolomeo

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The Impossibles!



No vamos a dejar de revisar películas aquí, seguiremos mientras se pueda, reseñar cintas de cartelera y plásticos azules. El problema está en el tiempo que cada vez es más restringido para esta actividad. Aunque hay muchas cintas por ver como las que compitieron por el Oscar, vi Mission Impossible: Ghost Protocol muy a pesar de lo terrible que fueron las versiones anteriores que continuaron al film original de Brian De Palma… la única que me ha gustado hasta ahora.

Es que las versiones posteriores, la de John Woo y J.J. Abrams fueron tan insípidas y haladas de los cabellos que me hicieron perder fe en la serie. No que fuera fan de la serie de TV, ni había nacido, pero hay un aroma seductor en cuanto a films de espionaje que siempre me atrae una y otra vez buscando una historia cautivante como Spy Game, Patriot Games y hasta algunas de James Bond. ¿Qué me atrajo de volver a mirar la serie que lideriza Tomás La Cruz en pantalla? El Director.



El Debut de Brad Bird como Director de largometrajes me tuvo con suma curiosidad. Ajeno a este medio pero veterano en animación (The Incredibles, Ratatouille, The Iron Giant). Bird tiene un estilo muy humorístico y sarcástico dada su experiencia como Director de la varios episodios de Los Simpson, además que escribe guiones con ese estilo que se evidencia en The Incredibles que es escrita y dirigida por él, de hecho, hasta diseñó los personajes. Me interesaba saber si su toque particular estaba en la franquicia M.I.

Pues no me equivoqué en mi intuición. Mission Impossible: Ghost Protocol es tan caricaturesca y divertida como la animación de Pixar pero usando actores reales. Desvía el tono serio de la primera película más el carácter de acción ridícula e inverosímil (muy exagerada que aún ofende su título de “Imposible”), para darle un tono más trivial y suave con los pies en la tierra si se le puede decir de esa manera. Con una narrativa dinámica que nunca descansa en cuanto a la acción sin que el argumento central sufra.



El Equipo de M.I. sufre un duro golpe que amenaza su permanencia dentro del programa de seguridad y operaciones de espionaje poniendo en duda el nombre de Ethan Hunt. Perseguido y acabado, arma un equipo nuevo que dista mucho del grupo que antes solía respaldar su pellejo. El nuevo equipo es bastante disyuntivo, pero logra hacer engranaje venciendo los obstáculos e imprevistos que desafía sus habilidades por encima de sus ayudas tecnológicas avanzadas. Lo digo porque para un film de esta serie, fuertemente basado en la parafernalia electrónica que resuelve sus asignaciones, ve la ausencia de estos hasta el punto que los agentes deben operar en la forma más primitiva. Sí, el reto está en operar sin la ayuda de estos dispositivos que, para sorpresa y agrado, no son infalibles y fallan a menudo para generar retos interesantes. Atrás quedaron las máscaras milagrosas de Hunt y los artefactos mágicos de tecnología. Con la amenaza de terrorismo mundial igual que siempre sólo que deben trabajar con las uñas para detenerla.

Muy buena dirección, excelente edición, y la acción es de veras creíble. Tomando en cuenta ciertas escenas de altura que tengo entendido fueron hechas en la locación real sin usar dobles, méritos a Tom Cruise (Valkyrie, War of the Worlds, Collateral) por el esfuerzo. El reparto tiene a el comediante Brit Simon Pegg (Dawn of the Dead, Star Trek) y al favorito nuevo de la casa Jeremy Renner (The Hurt Locker, The Town, The Avengers) como el balance entre la seriedad y el humor intercambiando roles al punto que borra la línea que los distingue y a Paula Patton (Precious) como la chica de turno, que espero se quede con el resto como parte permanente del nuevo grupo (es un jamón). Es larga pero entretenida, real, graciosa y renovada que me hace retomar fe en la serie. El Director hace la diferencia, siempre lo he dicho.

Film: Pasta (★★★☆☆)

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Barton

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Gimme Radeon!


Review: AMD ATI Radeon™ HD 5770 Graphics (Mac Edition)
La tarjeta de video es el segundo componente más marginado e ignorado por el común y corriente a la hora de seleccionar un computador. Ustedes saben, lo primero que piden es “¿cuántos ‘yigahers’ tiene?” o es “quiero 500 ‘yigas’ de disco duro y un quemador de dividiii”. Perdonados San Charles Babbage, no saben lo que dicen. Bueno, pocos saben que el performance de un equipo depende de la conjunción y armonía de todas sus piezas evitando el cuello de botella por el eslabón más débil. Claro, es cierto que lo primario es un robusto CPU con suficiente RAM y ancho de banda. Pero la tarjeta de video constituye un elemento fundamental especialmente en esta época en que la computación y su interfaz es puramente gráfica. Si produces contenido mediático como imágenes, video, diseño gráfico, animaciones y rendering 3D, entonces una buena tarjeta de video es más imprescindible de lo que piensas… ya va, ¿dónde dejo a mi gente? si juegas, ¡más importante aún! una buena tarjeta de video es la diferencia entre ver gráficas fluidas a tener que mirarlas como presentación de PowerPoint.

Mea culpa. Hace años que dejé de jugar en la Mac, en principio porque las consolas han madurado al punto que ya no comparto mi afición de juego entre las dos plataformas. Antes los juegos serios salían en la PC y los técnicamente menos capaces ¡cof! Arcades ¡cof! en las consolas. Hoy es al revés. Aparte que la Mac es sólo para trabajo productivo ¡cof! Porn ¡cof! y el PS3 a lo suyo… more Porn. Desde la Power Mac G5 no le doy importancia a la tarjeta de video, más que todo porque mi trabajo gráfico es estrictamente 2D, cero rendering y cero animaciones. La última vez que actualicé una tarjeta de video fue en mi Power Mac G4 por allá en 2002 cuando la ATI Radeon 9000 XT era la verga de triana tiesa. Tres años pasaron con mi G5 y el coleto de tarjeta básica que trajo. Casi dejo que suceda lo mismo con mi actual Mac Pro de no ser porque el novedoso recurso OpenCL es incompatible con la tarjeta stock que trajo la Mac Pro, la ATI Radeon HD 2600 con piches 256MB de VRAM… no se rían.

Entre otros motivos para el upgrade está la vergüenza de descubrir que el video integrado de mi MacBook Pro 13” supera con creces el video que trae la Professional Workstation del Mac Pro. Resulta que el Mac OS X –del 10.6 en adelante– da soporte total al lenguaje OpenCL desde la raíz del sistema hasta las aplicaciones compatibles. ¿Qué tan bueno es ese OpenCL que motiva a que cambie la tarjeta de video? OpenCL es una estructura de programación o framework que corre a través de distintas plataformas de hardware, bien sea CPUs y/o GPUs. Es como una especie de computación de ejecución de instrucciones de cálculo en paralelo. El principal atractivo de OpenCL, especialmente para la computación comercial y personal, es la de permitir el acceso al GPU (Graphics Processing Unit) a cualquier programa capaz de utilizarlo para fines de computación no-gráfica. Es decir, el GPU de las tarjetas de video es inmensamente poderoso para cálculos numéricos y vectoriales, su uso se destina mayormente para cálculos vectoriales para rendering y juegos. Cuando no se utilizan programas con estos fines, el GPU permanece inutilizado desperdiciando un gran potencial de cómputo. OpenCL extiende el uso de este recurso a programas que aprovechan su poder de cálculo para otras tareas no relacionadas con gráficos, aliviando mucha carga que normalmente se destina al tradicional CPU, elevando el performance.

La peorra ATI Radeon HD 2600 que trajo la Mac Pro es apenas lo suficiente para encender la pantalla, soporta OpenGL pero no OpenCL. Muchas aplicaciones a estas alturas poseen instrucciones de OpenCL desde que fue introducido en el Mac OS X 10.6 “Snow Leopard”. Con el reciente 10.7 “Lion” su implementación es más abierta y empleada por terceros para mejorar el performance del equipo. Reproducir un video en HD a 1080p solía saturar los dos núcleos de cualquier Intel Core 2 Duo dejando tu Mac de rodillas sin poder hacer nada más. Hoy día se puede correr videos de esa calidad en formato .MKV o H.264 sin que el CPU haga la mayoría del trabajo dejando que el GPU cargue con la tarea. Es como un segundo procesador o co-procesador numérico que ayuda en paralelo. Mientras más potente sea el GPU, mejor será el beneficio. Final Cut Pro de Apple está entre la primeras en emplear OpenCL entre sus APIs de trabajo, permitiendo que hasta la Mac más modesta pueda ejecutar casi todas sus funciones avanzadas con soltura. Desafortunadamente Adobe no tiene soporte para OpenCL en su suite gráfica CS5, por lo que esperamos con ansias su introducción para el venidero CS6 este año.

Entra la ATI Radeon HD 5770 para resolver un gran salto en performance gráfico en mi Mac por un precio nada despreciable. Sí ya sé qué me dirán, hay ATIs y nVIDIAs más potentes que esa como la serie Radeon 68x0 de ATI y la que está por salir, la serie Radeon 79x0. Pero si quieren gastar entre 500-700$ en una de esas tarjetas, es su dinero mequetrefes. No necesito una de las más cojonudas por varias razones: a) generan mucho ruido de ventilador por su extrema potencia; b) potencia que no necesito ya que no hago renderings ni animaciones, menos jugar porque hace años que soy gamer exclusivo de consolas; y c) no tengo ganas de soltar 500 pelas verdes en una tarjeta que voy a sub-utilizar para ver depreciada en un año. Lo que necesitaba era actualizar el GPU por encima del mínimo, una tarjeta que estuviera suficientemente preparada para las demandas de los programas que uso. Sin embargo no desestimen la intermedia Radeon HD 5770 por su módico precio de 250$. Precio que te compraría un PS3 nuevo, pero sepan que ¡la Radeon HD 5770 tiene de cinco a ocho veces la potencia de un PS3! (no pregunten qué tanto le saca una Radeon 6990, esa es una Dual-GPU de 700$). De hecho, la diferencia en performance entre la Radeon HD 5770 y la Radeon HD 5870 es pequeña, incluso en juegos, ¡pero en precio es el doble! Pude comparar la Radeon HD 5770 Mac Edition contra la Radeon HD 6850 en la PC de un vecino y no tenía casi nada que envidiarle. Podía correr los mismos juegos con más o menos la misma calidad gráfica. La Radeon HD 6850 cuesta el doble de la Radeon HD 5770.

La Radeon HD 5770 ocupa "doble wide slot" en tu puerto PCI-Express. Es una tarjeta gruesa por su ventilador. Requiere un puerto PCI-E 2.0 pero muchos la ha instalado en una Mac Pro de la viejitas con PCI-E 1.0 sin problemas y sin sacrificar mucho performace. Sólo requiere de una toma auxiliar de corriente (a diferencia de dos como las más caras), esto es una ventaja en consumo de energía y consecuente ruido de ventilador. La Radeon HD 5770 es tan silente como la anoréxica Radeon HD 2600 que reemplaza (ver foto comparativa arriba). Se instala en el Mac Pro sin herramientas y en 5 minutos, muy sencillo. Sin configurar o instalar drivers para nada, todo está incluido a partir de la versión 10.6.4 del Mac OS X en adelante. Sus especificaciones técnicas son: GPU de 40nm (850MHz, 1+ billón de transistores, 800 Stream Processing Units, 40 Texture Units), PCI-Express 2.1, 1GB VRAM GDDR5, OpenGL 3.2, ATI Eyefinity, OpenCL 1.1, dos salidas Mini Display Port + una salida Dual-Link DVI (Max Resolution: 2560x1600 cada una) soportando hasta tres monitores WQXGA de 30” c/u. Siendo la segunda de la serie 5000, es muy superior a las aún poderosas ATI Radeon 4870 y nVIDIA GTX 285. Aparte que supera a todas las tarjetas de video de la serie 6000 Mobile que usa la MacBook Pro y la iMac por amplio margen. Como siempre tengo numeritos para los fans de los Benchmarks.*

La ATI Radeon HD 5770 Mac Edition es una económica pero poderosa alternativa para actualizar ese importante componente de tu Mac, más todavía si tu Mac Pro es de las primeras donde el beneficio es mayor por sus tarjetas OEM prehistóricas. Da un rendimiento casi igual a los modelos más recientes que cuestan el doble (excepto en juegos) sin desperdiciar potencial, dinero y más importante aún, sin añadir un ruidoso ventilador. Con una instalación tan sencilla, no veo razones para pensarlo dos veces.

Pros: Poderoso y modesto GPU que da un rendimiento cercano a las ATI tope de línea por la mitad del costo. Muy silenciosa y eficiente. Muy fácil de instalar. Conexión para tres monitores grandes (WQXGA). 2 Mini Display Port. 1 DVI. Sin Drivers que instalar (Mac Plug & Play). Económica.
Cons: No hay salida HDMI.
Veredicto: Willy McKay (★★★★★)




Barton
[*] Los Benchmarks tampoco fueron muy elaborados como los de antes. En principio porque no tengo muchas aplicaciones que aproveche la tarjeta con resultados medibles, salvo por un juego de STEAM (Portal 2) porque vino como obsequio con la compra de la versión del PS3. El par de Benchmark Apps para medir OpenGL y OpenCL se consigue gratis en el Internet. Las pruebas reflejan frames per second (FPS) salvo las de OpenCL (donde la Radeon 2600 no aplica). Para muestra del salto dramático de esta actualización medí las dos tarjetas que tengo en mi poder, la vieja Stock Radeon 2600 (Apple OEM) y la nueva Radeon HD 5770. Ejecuté las mismas pruebas en otra máquina idéntica equipada con una costosa Radeon 5780 para comparaciones justas. Demostrando que la diferencia en performance entre ambas no justifica al alto precio de la 5780, no para mi, aunque reconozco que es una tarjeta superior a la 5770 sin duda alguna. La unidad de prueba fue mi Mac Pro Dual Xeon-Quad @ 2.8GHz con 24GB RAM, Mac OS X 10.7.3 Lion usando un Apple Cinema Display 20" en 1680x1050px de resolución. -Sir Barton

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¿y qué de los amortiguadores?*


Review: Bose® Companion 20 Multimedia Speaker
Permitan que les rellene el review con mi larga cruzada en búsqueda de un buen par de cornetas para mi Mac de escritorio (de turno), casi desde que La Tierra se enfrió y comenzó a gestar vida unicelular. Una pesadilla mequetrefes que suma cientos –por no decir miles– de dólares desperdiciados si sacamos la cuenta. No todo ha sido una tortura ya que algunas me han dejado conforme, pero ninguna ha podido dar en el clavo al 100% como “El Elegido”, "El Mesías" o "Santo Grial" que satisfaga el objetivo perseguido. ¿Cuál es ese objetivo? como conocerán a estas alturas leyendo artículos en este colosal desperdicio de ancho de banda™, me gusta la música y la tengo conmigo siempre. En casa, estudio, oficina, carro y hasta cuando ando a pedal. Tan importante es esa pasión que no se limita a comprar discos, ir a conciertos y tener un iPod, no, me gusta el buen audio tanto como la buena música y soy muy discriminador cuando se trata de calidad de sonido. Pero también soy realista, como práctico, ya que no espero tener el sonido de mi sistema referencial Hi-Fi en todas las circunstancias de la vida, ¿quién instala cornetas B&W con amplificadores Yamaha o Marantz en su oficina y no es un CEO? ¿No? Por eso sé cómo adaptarme a las limitaciones del medio. Sin embargo no quiere decir que “adaptarse” signifique conformarme con un sonido mediocre, por eso busco el mejor performance posible adaptado a las limitaciones y condiciones de las circunstancias… siempre y cuando el precio sea justo.

Las cornetas para computadoras han sido un calvario, un vía crucis lleno de amargos momentos de decepción. Leyendo cientos de reviews y audicionando igual número de candidatos he tenido que “conformarme” con algunos peor es nada resignado a no conseguir ese objetivo de disfrutar calidad de sonido en mi escritorio… al menos lo suficiente como para olvidar que no estoy escuchando verdadero Hi-Fi. Mis requisitos son sencillos ¡cof! ¡cof!: un buen par de cornetas compactas que no cupe espacio entre cajas y cables (sin subwoofer), libre de configuraciones complejas (nada de perillas ni botones) y que suene bien por los cojones de Judas. Que “haga juego” o sea “estéticamente agradable” puede chuparme las bolas… ahora, que el precio no sea un insulto tampoco me molestaría. Los subwoofers son un mal necesario en el Home Teatro por las tremendas frecuencias bajas que exige un verdadero sistema de Hi-Fi (que se respete). Eso no quiere decir que debas reproducir la misma configuración en un ambiente casual como tu oficina o consultorio médico. Un buen sonido decente basta y sobra, no tiene por qué ser Hi-Fi, complicado, ni costar una fortuna. Además, los cables son otro dolor de cabeza que, tratándose de un sistema 2.1 con subwoofer, aumenta el espagueti de plástico y cobre en tu escritorio. Si voy a tener que calarme la molestia de un subwoofer por más pequeño que sea, con su correspondiente set de cables molestos, mejor instalo un amplificador grande y un buen par de cornetas bookshelf que al menos me va a recompensar con un sonido mucho mejor que cualquier set de cornetas multimedia. De verdad no entiendo por qué hay gente que compra esos sistemas de 5.1 de escritorio… para eso pega la computadora al Home Theater.

Resignado después de años botando dinero en cuanta promesa de cornetas multimedia milagrosas, terminé casi haciendo lo menos práctico para poder tener un sonido decente. Usé un mini componente Aiwa –de lo más ordinario– cansado de tantas corneticas mediocres de PC que no hacían más que romperme los huevos... antes que los oídos. Logitec, Altec Lansing, JBL, Bose, Creative, Boston, Sony y pare de contar, desfilaron por mi escritorio cada una por menos tiempo que la otra hasta que mi oídos gritaban “¡devuélvelas o quémalas!” con profunda decepción. Cada marca que probaba prometía un sonido “Premium” en su oferta de configuración 2.0, es decir, sans subwoofer. Cierto, todas esas marcas tenían un modelo insigne que demostraba sorprendentes resultados en un reducido espacio, pero todas coincidían en la necesidad de un subwoofer. Con toda razón, la física del audio no miente ni se puede cambiar, con todos los trucos habidos y por haber, nada produce sonido denso y dinámico sin mover buena cantidad de aire… eso en audio es un axioma. No obstante las esperanzas nunca se pierden, y cada año revisaba cada nuevo diseño que pudiera probar buscando “ese par especial” que cumpliera con humildad. Mientras tanto me conformaría con el sonido decente de mi mini componente caimanero al lado de mi Mac de escritorio… eso hasta hoy.

Vamos a ser honestos, Bose® siempre ha sido para mi, como para cualquier persona que se respete en audio, una imperial mierda. Bose no es Hi-End Audio, de vaina se aproximan a Alta Fidelidad. Se la tiran de audio exótico cuando en realidad apenas están al nivel de un Sony o Samsung. Sí, producen productos de calidad, pero quieren vender Seven-Up mezclado con vino barato como si fuera Brüt Champagne. Si cobraran la mitad de lo que piden y se bajan de esa nube de creerse un McIntosh ganarían mayor respeto… y ventas. Bueno, al review… En 2011, Bose sacó un trío de modelos 2.0 para aplicaciones multimedia, el Bose® CMM (Computer Music Monitor) - 299$, Bose® Companion 2 - 99$ (review de ambas al final en el apéndice) y Bose® Companion 20 - 249$. Tuve la oportunidad de probarlas a las tres a plenitud de sus capacidades y limitaciones, coincidiendo sólo en que son sistemas 2.0 de apariencia europea, fácil configuración y con la promesa de un sonido de primera a distintos rangos de precio. Las tres se conectan por mini-plug ⅛” sin controles adicionales al ajuste del volumen. Pudiendo admitir una fuente auxiliar en caso de querer colocar un iPod o cualquier dispositivo ajeno con una salida mini-plug estándar. El rotundo ganador fue el Bose® Companion 20 que resalta en este review –triple– improvisado. Digo improvisado por ser una evaluación puramente subjetiva. De todas maneras, este trío destaca por encima de cualquier oferta de sistema 2.0 multimedia del mercado, se los digo porque busqué. No tiene sentido evaluarlas objetivamente dado su uso casual y en especial porque Bose nunca publica sus especificaciones técnicas… algo esconden.

Casi pierdo las esperanzas con los dos primeros coletos* que no le di fe a las Companion 20. Ni idea de la sorpresa que me esperaba. Las Companion 20 lucen similar a las otras dos en diseño y acabado, salvo por el tamaño y un ligero detalle. Empezando que son pesadas, buena señal. Trae el mismo control de volumen/encendido/audífono/auxiliar que Bose coloca en sus sistemas 2.1 (Companion series 3 y 5). Pero eso es lo de menos, lo que me sorprendió fue su sonido, increíble para ser un modesto sistema 2.0, ¡casi como si fueran las Companion 3! (que tienen un bultoso subwoofer). Bose afirma que poseen todo el circuito de su insigne Companion 3 que le da ese sonido de mini equipo Hi-Fi, gracias a un diseño de tobogán interno para crear bajos potentes y dinámicos (ver foto arriba). Tienen cuerpo, textura y lo más importante no limita el rango dinámico para comprimir el loudness. No producen distorsión, aunque no dejan de sufrir de una ligera coloración nasal entre las frecuencias de 500Hz - 4KHz donde los medios son más sensibles. Nada que no pudiera ajustar luego en casa con el ecualizador de siete bandas del iTunes. No me equivoqué, logrando mejorar el sonido por encima de su ligera limitación en respuesta de frecuencias medias. Dan una imagen impresionante, peeero, siempre y cuando estés centrado en perfecto axis perpendicular a 90º. Te desvías o te alejas mucho y tanto la imagen sonora como la respuesta de su fidelidad se reduce dramáticamente. No lo considero negativo dado que son monitores multimedia personales, no un equipo para amenizar fiestas en casa o verbenas de oficina. No obstante tienen potencia limpia –bastante– manteniendo la delicadeza de sus brillos no sin que los medios sufran una mayor coloración de su tonalidad (+6bB?). Más no se le puede pedir a este tamaño y categoría. Como punto negativo el control de volumen no tiene indicador de posición ni hay forma de saber a qué nivel se encuentra el volumen, perfecto para sorpresas.

La unidad remota es una bendición de flexibilidad y control, permite ajustar el volumen con un anillo de goma muy sensible al tacto, tan sensible que deben tener cuidado de no accionarlo por accidente. Igual el botón único sensible al tacto que enmudece el audio. Lo que me gustó fue que se apagan solas cuando no recibe señal de la Mac en dos horas, perfecto porque dejaba el mini componente encendido accidentalmente todo el tiempo. Hay dos tomas de mini-plug de ⅛” en el frente del control de volumen para colocar audífonos (que bloquea el sonido a las cornetas) y una toma auxiliar que mezcla el audio del computador con la señal de la fuente auxiliar. Si conectas la entrada posterior de las Bose a la salida de audio del Apple Airport Express es perfectamente compatible con Apple AirPlay (Wi-Fi), de hecho lo estoy probando en este momento mientras escribo el review.




En resumen, después de años y años de búsqueda, al fin encontré un sistema 2.0 compacto, simple y de excelente calidad de sonido para su categoría. Sí, son costosas, pero lo bueno cuesta, si quieren un excelente sistema de dos módulos, sin subwoofer con cables extra, sin sacrificar calidad de sonido y fácil de operar, hazme caso y vete directo por estas Bose® Companion 20, de lo contrario vas a gastar más dinero y frustración comprando –y devolviendo– cornetas majunche de calidad barata. Puede que sea la primera y única vez que hable bien de Bose en mi vida... sí, el Apocalipsis está cerca.

Pros: Excelente calidad de sonido para su categoría. Excelentes bajos para no tener subwoofer. Excelente flexibilidad de control y conexiones. Excelente calidad de construcción y diseño de aluminio. Buenos medios y brillos a cualquier nivel de volumen. Potencia limpia. Compactas. Auto Off.
Cons: Sonido pierde cuerpo e imagen al salir del punto dulce frente a ellas. Medios ligeramente coloreados y nasales, en especial a alto volumen (corregible por ecualizador si sabes lo que haces). No tiene control remoto inalámbrico ni indicador de nivel de volumen o posición. Pesadas. Costosas.
Veredicto: McKay (★★★★☆)




Barton

[*] Bose posee una división que desarrolla suspensión de automóviles donde poseen un diseño que promete revolucionar la suspensión automotriz: amortiguadores electromagnéticos.
[**] Las Companion 2 son las más económicas, por 99$ prometen un sonido decente casi como un sistema 2.1 y lucen como las Companion 20, pero más pequeñas. Posee un único control de volumen en la corneta derecha y la rejilla no se remueve. ¿Su sonido? es como mezclar pupú con vómito, no encontré adjetivo más sutil que ese porque francamente me puedo lucir en lo vulgar para describir con mayor detalle su horrible desempeño. Por cien dólares prefiero cualquier micro componente por más ordinario que sea. Posee un circuito de compresión de rango dinámico que se activa al subir el volumen para que no se ahoguen sus mono-drives de pulgada y media. Todas las frecuencias medias sufren una coloración marcada que da un efecto nasal a todo tipo de material o género musical. Tampoco que suenan muy fuerte que digamos, gracias al circuito de protección que aplana todo como si escucharan un CD moderno. Digamos que si estuviera en un pasillo largo y en un extremo está el reactor descubierto de Chernobyl, y en el otro extremo las Companion 2, correría hacia el reactor radioactivo tan rápido como me lo permitan las piernas lo más lejos que pueda de esas cornetas (★☆☆☆☆). Por otra parte, las Bose® CMM suenan mucho mejor, más claras y dinámicas sin el circuito que las limita, por tres tablas verdes deberían. Los medios no suenan tan colorados en tono gracias a los DSP que Bose emplea para dar amplitud algo artificial. Sin embargo su carácter de portátil hace que sufra la ausencia casi absoluta de frecuencias bajas debido a su diminuto tamaño que caben en la palma de la mano. Sorprende además el lujo que presenta su acabado de titanio y aluminio con un control remoto inalámbrico igual al que trae las SoundDock®. Pero todo ese lujo se va por el caño si no pude dar un sonido dinámico y denso con moderados bajos fuera de ser poco más que un ambientador de ascensor. ¿¡Por 300$!? #melomamais (★★☆☆☆). –Bart

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The Star Spangled Man



Volviendo a nuestra tradición y siguiendo nuestras raíces de comic fans, al fin pudimos ver la moderna adaptación de Capitán América después del drama que armó Paramount suspendiendo la proyección de sus films en nuestro país que casi nos cuesta el precio de comprarla a ciegas. Como parte del desarrollo de lo que será posiblemente el mejor film de comics de todos los tiempos (The Avengers), Marvel Comics apuró un poco la versión cinematográfica del primer vengador para completar la pieza que faltaba.

Digo “apresuró” por la impresión ambigua que me dejó Captain America: The First Avenger al finalizar la función. Ambigua porque la producción en general fue del carajo, desde los efectos hasta la atmósfera ambiental de los sets, no así el guión y el desarrollo argumental del origen del primer súper héroe político* en su mejor adaptación hasta la fecha. No obstante no resultó un fiasco como Fantastic Four o... Dare Devil...

El guión representa una fiel adaptación el comic hasta en los detalles más pequeños. Evidenciando un serio homenaje a su recién desaparecido creador Joe Simon al respetar los fundamentos básicos de su historia; ejemplo, el empleo de un escudo tradicional previo al clásico platillo, tal como comenzó el personaje (ver foto arriba).



Naturalmente, como ocurre en las adaptaciones de todos los films recientes de comics, los anacronismos, omisiones y cambios fueron necesarios para “modernizar” la historia con fines de unirla al universo Marvel**, como preámbulo a lo que va a ser el mejor film de comics de todos los tiempos, los hijueputa Avengers por Judas y sus cojones.

No vamos a ahondar en “spoilers”, como saben bien es nuestra política. Pero si son fans de Marvel Comics, y conocen bien sus personajes, van a tener esa misma sensación de amor y odio por Captain America: The First Avenger por los agujeros en su guión que acelera demasiado el desarrollo de esta adaptación. En principio porque a esta serie se le privó la oportunidad de una trilogía, o al menos dos cintas para desarrollar bien el personaje como disfrutaron Hulk, Iron Man y posiblemente Thor. Se condensó demasiado en un largometraje que apenas debió servir como una primera parte.

Bueno, sigamos, Capitán America como saben fue un súper héroe diseñado para fortalecer la moral cultural norteamericana durante su participación en la Segunda Guerra Mundial. Una especie de instrumento de propaganda de guerra para subir la moral con una idealización del soldado americano simbolizado en un súper héroe patriótico.



Fue muy exitoso ya que el núcleo de su historia tiene a un muchacho desaventajado que encarna la figura de un soldado superdotado para vencer al enemigo de los norteamericanos: el Eje del Mal (Nazis y fascistas extremistas).

Steve Rogers es ese común americano que tiene más fortaleza por su buen corazón que por su débil contextura física. Ayudado por una fórmula química secreta, desarrolla el pináculo de las capacidades humanas desde su corpulenta fisionomía hasta su avanzado intelecto. Siendo utilizado primero como imagen de propaganda de guerra, posteriormente asume su rol activo en la guerra al frente de los aliados luego de aprender a usar sus habilidades adquiridas al servicio del bien.

No, Capitán América no posee súper poderes, es ayudado por el suero químico para mantenerse en el pico de lo que el hombre puede alcanzar sin sentir ningún efecto negativo como consecuencia de sus acciones (steroids anyone?). Rogers pasa de ser un enclenque a un fortachón que adquiere soberbias habilidades de combate, tácticas, armamento y pilotaje luego de su transformación casi milagrosa. Aquí el problema que tuve con el film, deja agujeros inmensos al omitir el proceso que llevó a Rogers alcanzar ese nivel. Haciendo parecer que la simple inyección química es responsable de sus habilidades e intelecto al igual que su corpulenta musculatura.



Adicionalmente el guión padece de cambios negativos en el ritmo que conspira contra la narrativa y el desarrollo del personaje principal que nunca termina de definirse. No apunta hacia un enfoque serio (tipo The Dark Knight) o una comedia “chiclosa” (como Thor), más bien un híbrido que a veces divierte pero nunca termina de generar emociones, suspenso o pertenencia directa en la estructura de su trama. Es decir, no hay sobresaltos ni emociones fuertes típicos de este tipo de película muy a pesar de sus excelentes escenas de acción. Pero sería injusto comparar a Christopher Nolan (The Dark Knight) y Kenneth Branagh (Thor) con el Director Joe Johnston, ¿verdad?

La sentí como un “Inglorious Basterds con un súper héroe”, pero sin el humor negro de Tarantino. Desconectada de la historia sin satanizarla como hizo el film bastardo. Al menos la actuación no escatima en hacer contrapeso al guión –afortunadamente– contando con un Chris Evans (Push, Fantastic 4) digno de representar a Rogers y Tommy Lee Jones (No Country for Old Men, In The Valley Of Elah) como el Coronel Chester Phillips. Sin embargo no es mucho lo que le dejaron a Hugo Weaving (The Wolfman, V for Vendetta, The Matrix) para desarrollarse en pantalla como el arch-némesis de Capitán América, Calavera Roja, simplemente estereotipando su maldad a cuestas de un actor que goza de reputación en roles similares. Vean a Heath Ledger, nadie imaginó que pudiera ser un buen Guasón, de ahí su mérito al probar que sí pudo lograrlo, había un reto. No para Weaving, que fue otro paseo por el parque (al menos el maquillaje como Calavera Roja masca clavos y patea culos, como el resto de los efectos especiales).

Se puede ver.

Film: Pasta (★★★☆☆)

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Barton Rogers

[*] A diferencia del resto de los Avengers, Capitán América no es creación de Stan Lee, sino de Joe Simon y Jack Kirby como respuesta a la situación social para el público lector de comics a comienzos de la década de los 40 y la entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial. El film Captain America: The First Avenger incrusta como paralelismo a la base original del comic, la percepción del personaje dentro de la cultura americana como símbolo de sentimiento patriótico.

[**] Anacronismos aquí y allá, como que el Papá de Tony Stark (Howard Stark) juega un papel importante en el desarrollo de Capitán América –incluyendo su escudo indestructible de Vibranium– restando méritos a quienes merecen crédito en el comic (Coronel Phillips, el Dr. Myron MacLain y el Dr. Abraham Erskine), provoca una levantada de ceja que sólo se perdona por servir como conexión al universo Marvel en preludio a lo que será el mejor film de comics de todos los tiempos, los coñisísimos Avengers este próximo verano (que espero no decepcione).

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