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Rural Tex es un estúpido sitio web de reseñas y noticias de videojuegos y cine popular. Combatiendo el mal gusto desde 2005 (nos está costando bastante)

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ÚLTIMAS RESEÑAS

Las últimas reseñas de videojuegos y cine. También a veces música, Apple o audio (a veces). Rural Tex™ no apoya la piratería, todo medio que aquí se revisa es adquirido legal y estrictamente original.


Más en el Archivo de Reseñas.

CALIFICAMOS ASÍ

Nuestra escala para calificar las reseñas del uno al cinco (estrellas). Con el Sir William McKay reservado sólo a la excelencia.

  • Sir William McKay: Aleph One
  • Willy McKay: ¡Non-Plus-Ultra!
  • McKay: Muy bueno, peeero...
  • Pasta: Ta' bien... ta' bien.
  • Mancao: No nos inmuta.
  • Ñame: ¡Que nos devuelvan el tiempo y dinero que perdimos en revisar esta grandísima porqueria! Epic FAIL!
WEB-ONADAS

Lectura: No Girls Allowed? I'm not your fucking shield!. Una opinión sobre el sonado caso del #gamergate desde la perspectiva analítica del Editor en Jefe. –Bartolomeo

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I want you to hit me as hard as you can



Películas de boxeadores las hay por docenas en cada década, donde apenas una sobresale del montón como Rocky en los 70s, Raging Bull en los 80s, The Boxer en los 90s y Million Dollar Baby en los 00s. Esta década presume su candidata fija a conquistar ese renglón aunque suene prematuro decirlo. Si algo define a The Fighter del resto aparte de su carácter documental de drama verídico, es lo crudo y veraz de su actuación por parte de su reparto que funciona a la perfección como parte de un documental realista en lugar de la típica recreación pop-movie que afecta este tipo de cintas. No obstante, The Fighter no es drama depresivo (como la ficción de la boxeadora del film de Eastwood) sólo porque no pretenda ser una película de victorias inspiradoras con maquillaje de Hollywood.



The Fighter es el auge y caída, como caída y regreso de un boxeador de cuadriláteros de bajo nivel que sostiene su pelea con mayor fuerza fuera del ring que dentro de este. Su pugna familiar, lleno de lealtades inapelables que hasta comprometen sus ambiciones, define los acontecimientos que perfila su porvenir como atleta a pesar de su talento innato dentro de esta disciplina. Es la pasión por un deporte que impregna a toda una familia hasta saturarla de soberbia que incluso supera su humilde posición social. Pasión que tiene a dos hermanos entregados al boxeo buscando las glorias que admiran en figuras legendarias sobreviviendo a un barrio de Boston dominado por el “White Trash” cultural. Son frustraciones e ilusiones combinadas que ciegan a esta familia quienes no terminan de darse cuenta que las oportunidades escasean y que el tiempo se les acaba.



Lo interesante de The Fighter es que encierra el biopic de no sólo un boxeador, sino de dos, el film bien pudiera llamarse en plural sin perder el foco. Cuya trama a lo documental presenta un ritmo bien apaciguado que enciende emociones climáticas en momentos clave para dirigir al espectador a congraciarse con los personajes que están muy bien desarrollados por el Director David O. Russell. No es una narrativa entre los dos hermanos, puesto que el papel de la madre, el padre, como demás amigos, novias y familiares resulta importante para entender mejor lo que estos dos boxeadores sienten, aspiran y sufren. Por aquellos días de gloria efímera del hermano mayor, el menor se ve casi que obligado a perseguir un momento similar tan sólo para homenajearlo a pesar de las decepciones que le ha dado en la vida como figura paternal. Este último, quien entra en decadencia en algún punto de su vida producto de las drogas, encuentra inspiración rehabilitadora en la perseverancia de su hermano para salvarse de un destino fatal.



Las actuaciones no tienen fisuras ni defectos, todo el mundo se desempeña tan convincente que pareciera un reality show de esos que empiezan por Jersey y terminan con Shore. El acento regional, la atmósfera del período, en fin, todo transporta al principio de los 90s donde estos personajes se desenvuelven.

Muy en especial a Christian Bale (Public enemies, 3:10 to Yuma, The Dark Knight, I'm Not There, The Prestige) quien demuestra porqué está montado “en los papeles” por su linaje de representaciones multicolor que encuentra un nuevo matiz con esta actuación, sin duda, merecedora del Premio de la Academia (si Geoffrey Rush se lo permite). Su aspecto y comportamiento de “piedrero” es tan real que raya en lo auténtico. Casi equiparado a su marca alcanzada en The Machinist donde demostró los sacrificios que puede llegar un actor para meterse en el rol. Pero no depende del aspecto o del maquillaje, en mayor parte depende del performance y aquí no hay discusión si el pana tiene los minerales para pararse con los grandes. "Marky" Mark Wahlberg (Max Payne, The Departed, Shooter) contrasta armoniosamente con Bale demostrando que su nominación en el pasado no fue por error y que de no estar tan reñida la categoría hubiera figurado sin duda. Igual para Amy Adams (Julie & Julia, Doubt) que también se ha ganado un lugar digno de actriz seria después de superarse en papeles menores.

Altamente recomendable como cartelera rural de la semana.

Film: Willy McKay (★★★★★)

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Bartolomeo

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"It's K-K-Ken c-c-coming to k-k-kill me"*



En el interés por el entretenimiento voyeurista existe toda una suerte de cobertura mediática sensacionalista para descubrir la vida privada de las familias reales. Esa idealización, o mejor dicho, fascinación por conocer los pormenores de la cotidianidad privada de las familias monárquicas constitucionales siempre me ha parecido una imperial estupidez. Sí lo punitivo fue intencional. A raíz de la globalización de la información mediante las tendencias tecnológicas, esta práctica ha ido en aumento donde es casi imposible no enterarse de los detalles más minuciosos de los integrantes de esas familias nobiliarias. En el pasado era todo lo opuesto, el hermetismo fuera de la vida pública de los llamados “sangre azul” era tan estrecho que pocas veces se daba luz de lo que acontecía detrás de las murallas de los palacios.

The King’s Speech relata las incidencias ocultas detrás del período de transición de la corona real del viejo Imperio Británico durante los inestables días que se gestaron políticamente entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Ese incidente que todos conocemos a manera superficial -sin tener un PhD en literatura “Hola!”- donde la sucesión real se definió en medio del escándalo dentro de la familia Windsor a vísperas del conflicto armado de escalada global. Un bochorno extraño para aquellos días en que se idealizaba a la élite nobiliaria por encima de su envestidura y que hoy resulta normal ya que nos damos cuenta que los “nobles” son personas iguales que el resto del palurdo común.



Al contrario de lo que se piense, The King’s Speech no se enfoca en la abdicación de la corona del Rey Eduardo VIII por el escándalo de su unión matrimonial con la norteamericana Wallis Simpson. En su lugar se concentra en otra vergüenza menor para la familia real que para entonces rodeaba la vida pública del hermano menor del fugaz Rey. El príncipe Albert, futuro Rey Jorge VI, sufría de un impedimento lingüístico psicológico que lo obligaba estar a la sombra de la familia real en casi todos los escenarios públicos posibles. Tanto así, que se consideraba improbable que fuera heredero de la corona siquiera durante la crisis constitucional que produjo el escándalo amoroso del heredero principal con su socialité americana y que le obligó a renunciar al trono.

Albert era el príncipe silente por su marcado tartamudeo incorregible que lo excluía de las actividades de la prerrogativa real. Llegando incluso a ser una vergüenza cuando su condición llegó a ser harto conocida por el vulgo populi. Un hombre fuerte cuyos principios serviciales comprobados por su participación en la primera gran guerra no contrastaba con su personalidad acomplejada producto de su impedimento para hablar en público. Su papel al frente de la familia real tomaría un vuelco dramático al relacionarse con un especialista en problemas lingüísticos que lo llevó a enfrentar la muerte de su padre y la crisis constitucional de la sucesión por el escándalo de su hermano mayor.



El Director Tom Hooper hace un trabajo excepcional desde todo punto de vista para pintarnos ese oscuro período con mucho glamour dramático y fotográfico. Llevando las directrices del duelo que llevan los actores Colin Firth (A Single Man, Shakespeare in Love) y Geoffrey Rush (Elizabeth, Pirates of the Caribbean: At World's End, Munich) con absoluta maestría y credibilidad artística. Una relación íntima de dos personajes de muy distinta estirpe social que los lleva a enfrentarse hasta construir una amistad que vencería el obstáculo social que los separaba. Que en un principio se reunían sólo por el objetivo de vencer la condición que afligía al príncipe y que constituyó el paso crucial para que éste adquiriera la confianza de asumir su imprevisto rol de monarca.

La relación de los personajes y la extrapolación de sus personalidades y estatus social disyuntivos es lo que enmarca las bárbaras actuaciones de los personajes principales. Que hace completamente suya la trama del film para convencernos que su recreación dramática hace espejo de lo que aconteció a puerta cerrada de la opinión pública. En especial Firth como Albert. Estilizado con una fotografía de ultranza que inmuta con cada escena gracias a los cambios bruscos de óptica que el Director Hooper emplea casi en grado de abuso. Me explico, como fotógrafo amateur que soy, me fue imposible dejar de admirar los planos de encuadre ancho que Hooper utiliza a cada momento para capturar la plenitud de los escenarios arquitectónicos reales de la monarquía británica y que sirvieron de lienzo para pintar un film hermoso. Incluso los acercamientos que tiene un uso magistral del lente apropiado para transmitir visualmente con impecable bokeh (profundidad de campo o la disolución desenfocada del trasfondo contra el objetivo principal).



De ritmo pausado y sin revelaciones mayores The King’s Speech se desenvuelve con algo de humor y sarcasmo para construcción de los escenarios iniciales; que luego lleva a un cambio algo documental en su narrativa para después del segundo acto, que desemboca en la primera alocución pública de Jorge VI como Rey de Inglaterra (último Rey de Irlanda y Emperador de la India). Excelente film que si bien no merece mayores elogios por la suma de sus partes, complace por el absolutismo que generan Rush y Firth en sus roles principales. Lo digo por la poca importancia que genera el reparto que no convence quizás por la superioridad de los actores principales. En especial sabiendo los roles importantes que representan algunos como los que encarnan a Churchill y La Reina Madre. Sobre todo en esta última, donde Helena Bonham Carter (Sweeney Todd, Fight Club) luce disociada como la Reina Madre aunque complementa a Firth satisfactoriamente sin llegar a ser una carga. Igual para Guy Pearce (The Hurt Locker, The Proposition) quien apenas impone su presencia al emular lo poco responsable que fue el breve Rey y futuro Duque de Windsor. El film es Firth contra Rush, punto y resulta tan magistral -junto a la artística dirección de Hooper- que llevan a cuestas el prestigio de la película.

En una tarde de back-to-back films por el Oscar en el Centro Trasnocho, en compañía de su elusivo Editor Spaceman Spiff y nuestro amigo José Pisano, podemos decir que The King’s Speech llegó tarde pero segura para darnos una idea de su futuro en los Premios de la Academia. En la que no me sorprendería si los dos actores principales se llevan las estatuillas, pero que sí me sorprendería si el film arrasa en las demás categorías. Absolutamente recomendable para la cartelera rural de la semana.

Film: McKay (★★★★☆)

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Lord Barton of Windsfart

[*] Kevin Kline as Otto in "A Fish called Wanda" (1988).

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Melomamais
No hace tres semanas compré una MacBook Pro de las (hasta hoy) últimas sólo para que Apple sacara nuevas el día de hoy. El coñisísimo de la madre. Aunque realmente poco me importa (estoy mintiendo), para entonces que compré la máquina estaba al tanto del lanzamiento de las nuevas MacBook de hoy, pero la necesidad apremiante de comprar la mía impidió que esperara siquiera una semana a que salieran las nuevas. En especial porque posterior al lanzamiento toman entre 3-4 semanas arribar a los distribuidores autorizados de este monte. Así que no estaba en mis opciones esperar 7 semanas sólo por tener la última por el simple hecho de que sea “la última”. Sin embargo la arrechera es atroz cuando veo que el modelo que elegí, el de 13”, ahora viene con CPU Core i5 con Turbo Boost y Hyperthreading. Menos mal que no tenía a mi nueva MacBook Pro (2010) cerca cuando vi el anuncio de estas últimas MacBook Pro (estaba en la calle y lo vi por el iPhone), porque de haber sido así estaría recogiendo las piezas después de batirla contra el piso de la arrechera... #melomamais.

Stop Gap Books
A pesar de todo, las mejoras a la línea MacBook Pro no son tan radicales como muchos esperaban. Que Apple iba a aplicar las pautas del MacBook Air eliminando la unidad óptica y adoptando el SSD (disco duro de estado sólido) como estándar. Imagino que los costos lo impidieron, así como que la unidad óptica sigue siendo una necesidad para muchos. Eso dejó poco espacio para mejoras donde casi todo queda exactamente igual que los modelos de 2010 que reemplaza. Pantalla, cuerpo Unibody de aluminio + vidrio, disco duro tradicional y unidad óptica quedaron exactamente igual, así como casi todos sus componentes internos salvo un aditivo revolucionario y los obligatorios CPU/GPU que siempre reciben la serie más reciente de Intel y AMD respectivamente. Por los CPU sorprende saber que ahora las MacBook Pro de 15”/17” usan procesadores Quad Core i7 de verdad ("Sandy Bridge") sin recurrir al Hyper-Threading para simular cuatro núcleos virtuales desde dos núcleos físicos. Esto es mucho más impresionante cuando tomas en cuenta que aún teniendo 4 núcleos verdaderos, sigue recurriendo la tecnología Hyperthreading -que virtualiza dos hilos por núcleo- para producir ocho procesadores virtuales. ¿Un Octo-Core en un laptop? ¡Por Júpiter! Los anteriores Core i5 y i7 Dual-Core quedaron para el modelo de 13” que con su Hyper-Threading ahora le da performance de un Quad-Core virtual... coño dónde dejé mi MacBook Pro que ahora sí la voy a batir contra el piso.


Sex, Lies & Video Envy-dia
Detalles de los modelos, el CPU para las de 13" ahora es un Core i5 Dual-Core para el modelo base a 2.3GHz, con un Core i7 Dual-Core para el modelo de 2.7GHz (ambas con Hyper-Threading y Turbo Boost 2). Pero las de 15"/17" full vienen con un Core i7 a 2.0GHz y 2.2GHz Quad-Core que puede alcanzar mayores frecuencias de reloj gracias a la aplicación de la tecnología Turbo Boost 2 que las llevan teóricamente a más de 3GHz en ciertas condiciones single-threaded. Los i7 son Hyper-Threading por lo tanto sus cuatro núcleos se pueden dividir las tareas llegando a ofrecer el performance virtual de un Octo-Core, de hecho el Mac OS X siempre las reconocerá de tal manera. Todas vienen con 4GB (dos 2GB SO-DIMMs) @ 1333MHz DDR3 SDRAM pudiendo aguantar hasta 8GB de RAM. SuperDrive (DVD±R DL/DVD±RW/CD-RW), Disco Duro desde 320GB hasta 750GB, FireWire 800, 2/3 USB 2.0, Ethernet 10/100/1000BASE-T, Wi-Fi & Bluetooth 2.1 + EDR, Optical/Analog in/Out, iSight HD + Mic, Ranura SD-XC, Mini-Display Port/Thunderbolt, y video Intel HD Graphics 3000 en el caso de las de 13” con las AMD Radeon HD 6490M w/512MB VRAM y Radeon HD 6750M w/1GB VRAM en las configuraciones hi-end de los modelos de 15" y 17" (en los dos modelos grandes igualmente existe un chipset de video integrado Intel HD Graphics 3000 dentro del CPU que suplanta al GPU nVIDIA para cuando no se requiere mayor fuerza de video ahorrando energía). Las pantallas 'LED' usan LCDs con tecnología IP-S con resoluciones desde 1280x800 en las de 13", 1440x900 en la de 15" y 1920x1200 en la de 17", añadiendo la opción de pantalla anti-reflejo sólo en los modelos grandes.

One Cable to Rule them all
El otro avance es el cambio de GPU de nVIDIA a AMD ¡cof! ATi ¡cof! que trae los nuevos Radeon HD 6490M con 512MB VRAM y Radeon HD 6750M con 1GB VRAM, impresionante a este nivel de hardware. Pero la de 13” obtiene un retroceso contra su modelo que reemplaza (el mío), porque su chip de video ya no es “semi-discreto” a pesar que se le consideraba así por usar memoria del RAM. Ahora, debido a la arquitectura “Sandy Bridge” de los nuevos Core i5/i7, el video es verdaderamente integrado dentro del mismo chip usando tecnología Intel que ha demostrado no ser tan sobresaliente como el de AMD o nVIDIA (pruebas independientes lo han señalado). El Intel HD Graphics 3000 que incorpora el CPU “Sandy Bridge” ha demostrado ser muy inferior al GPU de la serie 300 que nVIDIA usaba el modelo anterior de 13”, y Apple lo admite al no mostrar mediciones comparativas en su página. Desafortunadamente no es el único retroceso que sufrieron estos nuevos MacBook, el otro siendo la batería, cuyo increíble desempeño fue punta de lanza de las innovaciones de los modelos anteriores llegando a alcanzar hasta 10 horas con uso modesto (en mi review he comprobado hasta 8 horas bajo [ab]uso intenso). Ahora no tiene una duración tan larga -hasta 7 horas bajo “uso web”- y Apple se mantuvo tan discreto al respecto que casi ni lo menciona... con esos CPU cargados de núcleos extra y chip de video se entiende el porqué. Lo que introducen como novedad es el puerto Thunderbolt, la nueva interfaz de alta velocidad que promete unificar -y eliminar- todos los protocolos en un único cable bidireccional. Prometiendo eliminar el USB, el FireWire y hasta el Ethernet si la industria lo adopta como estándar (Apple se reserva la exclusividad inicial por un año). Compartido con el puerto Mini Display Port, Thunderbolt transfiere video + Data nativa PCIe hasta 10Gb/s prometiendo alcanzar hasta 100Gb/s más adelante. Esta tecnología es nueva y fue co-desarrollada por Intel y Apple.



Bartholomeus

P.D. Hoy cumple años su Mercurialeza Real Steve Jobs (56), esperemos se recupere pronto de su ausencia médica.
En otro orden de ideas, aquí en el cuadrito azul que nadie lee, Apple mostró el Mac OS X 10.7 Lion al público con el programa Beta Developers que suelta al león por primera vez al mundo. El 10.7 Lion promete cambios radicales de interfaz e interacción que redefine los cánones originados por Apple cuando debutó el GUI en el primer Macintosh. Novedades rompe-paradigmas como el hecho que las aplicaciones ahora no se cancelan (Quit) pudiendo dejarlas abiertas permanentemente para que el OS X maneje los recursos de la memoria. Esto viene acompañado de la funcionalidad que las aplicaciones -escritas en Cocoa- guarda los documentos de manera automática evitando que uno esté pendiente de esta tarea. Igualmente el OS X restaura todo el sistema y sus aplicaciones tal como lo tenías funcionando aún si apagas el equipo, incluyendo sus ventanas abiertas. Por supuesto mucho de lo que ofrece el Lion tiene sus raíces en el éxito del iPad, incorporando muchas de sus interfaces de gestos en el Mac OS X Lion aprovechando el Trackpad multi-toque que tienen todas las MacBook y las Mac de escritorio si se les añade un Magic Trackpad. Launchpad y Mission control son apenas el abreboca que mencionamos antes cuando hablamos de cambios dramáticos en la manera de administrar tus aplicaciones dentro del Mac OS X. Otra modalidad es la de las aplicaciones utilizando pantalla completa, algo poco “Mac” si me lo preguntan. Nuevos gestos y animaciones vienen como parte de una nueva cara gráfica que incluye barras de scroll interactivas que desaparecen cuando no se están utilizando. Refrescando muchas aplicaciones en el ruedo que incluye caras nuevas para el Mail, el iCal, el Address Book y el time Machine, que ahora viene incorporado en todas las aplicaciones Cocoa para hacer un seguimiento de todas las modificaciones que se le hace a un documento que se está trabajando pudiendo volver a una versión anterior. AirDrop promete mejor intercambio de archivos vía Red inalámbrica entre Macs cercanas con el mismo OS X Lion instalado, todo sin configurar nada. El Mac OS X Server ahora viene incorporado a la versión cliente evitando la necesidad de tener dos versiones alternas. Se ve un buen futuro para el venidero 10.7 Lion que sale este año a finales de verano. FaceTime sale de su estado Beta para debutar pago a 0.99¢ y ahora en modalidad HD (1280x720). Por último Mobile Me desaparece prediciendo una renovación dramática que podría venir gratis o como modo de suscripción. -Bartholomeus

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(Mid 2010) He tenido toda clase de Macs desde el comienzo de la plataforma. 512K, SE, Mac II, PowerMacs, G3, G4, G5, Inteltosh® en fin, diversos modelos que han pasado por mi escritorio. Lo que no había tenido -hasta hoy- es un Macintosh portátil, en serio, ni por error. Es que mis necesidades nunca demandaron aplicaciones móviles como para requerir de una laptop, notebook o como la quieran llamar. Sin embargo, como servicio técnico Apple ocasional, casi todos los modelos de portátiles Apple han pasado por mis manos, desde la legendaria PowerBook 100, pasando por las clásicas Pismo G3, iBooks, Titanium G4, hasta las actuales Unibody MacBook Pro. No fue sino hasta ahora, debido cambios dinámicos en el ritmo de trabajo, que me vi obligado a considerar una Mac portable para trasladar mis actividades de escritorio a puntos remotos.

One size does NOT fit all
Para elegir mi MacBook puse dos mandamientos claves como un credo inapelable. Cierto, nunca voy a reproducir en una MacBook el desempeño que tengo con mi workstation referencial de escritorio. Mi Macintosh principal es un Mac Pro, el Macintosh profesional, cuyo desempeño no tiene parangón gracias a sus 8 núcleos y su extensiva cantidad de memoria RAM, pero hay que admitir que el performance de los laptop modernos ha alcanzado el nivel de los workstations del pasado así como se equipara a muchos desktops del presente. Por lo tanto mi foco estuvo en dos áreas importantes: la primera, portabilidad práctica y ligera; la segunda, que la portabilidad no tiene porqué sacrificar funciones.

La respuesta a esas dos demandas cae en los modelos MacBook y el MacBook Pro Unibody, ambos de 13" de tamaño. El modelo de 15" quedó descartado por romper con el primer mandamiento. La incomodidad de su tamaño y peso extra es un contra inaceptable, muy a pesar de la tentación que produce la resolución adicional de su pantalla y la potencia de su tarjeta de video discreta. La de 17" es una grosería que ofende el término "portátil" a todas luces, una aberración de diseño que no tiene razón de existir. Intenten andar todo el día con una antes de opinar.



The Air that I DON'T need (just to love you)
¿La Air? cierto, la más ligera y portable de todas las MacBook cuyo desempeño es bastante decente sin sacrificar potencia y funcionalidad de una laptop real, un pecado que todas las marcas cometen con esos coletos llamados NetBooks. Pero la Air queda descartada ya que rompe con el segundo mandamiento. Sacrifica bastante flexibilidad funcional para complacer su peso pluma que todos perseguimos. Seamos francos, por más que Apple pretenda ignorar la unidad óptica, no le va a ser igual eliminarla como hizo con el Floppy. Además de las limitaciones de RAM y falta de puertos FireWire y Ethernet, el precio de la Air no justifica su diseño comprometedor.

Volviendo a los potenciales candidatos, lo primero que uno se da cuenta es que los dos MacBooks son virtualmente idénticos en tamaño, diseño y especificaciones técnicas, apartando sus obvias diferencias como que el MacBook "Blanco" es de plástico policarbonato y el modelo Pro es de aluminio + vidrio. Lo que me hizo decidir por el modelo Pro no fue su atractivo diseño exterior, que es válido, pero que no justifica la razón para soltar los 200$ de diferencia que las separa. La MacBook Pro de 13" no es la misma MacBook "Blanca" con distinto caparazón. Por dentro la Pro es tan merecedora de su título profesional como sus compañeras de 15" y 17". Esas 200 pelas te dan componentes de MacBook Pro, empezando por su pantalla, que es la misma de los modelos grandes y que no pierde calidad a ángulos marcados lejos del centro como sucede con la MacBook Blanca (las probé lado a lado). Lo otro es el puerto FireWire, algo tan "Mac" que no me imagino una sin él. Pues el puerto FireWire no está en el modelo blanco, que resulta inaceptable no porque lo use a diario, sino porque a falta de e-SATA el FireWire es la única interfaz de alta velocidad que usa Apple. Por último la memoria RAM, la blanca viene con 2GB y limita en 4GB, mientras que la Pro abre con 4GB llegando a albergar hasta 8GB. Eso lo sentenció todo y por 200 verdes extra es casi que estúpido pensarlo dos veces.

Where’s the beef!?
El MacBook Pro de 13" (2010) sigue usando un CPU Core 2 Duo -de 2.4GHz w/3MB cache- a diferencia de las más grandes que usan Core i5/i7. No es gran cosa porque en esta categoría (13") no se usan CPU de ese nivel. ¿Por qué no optaron por el Intel Core i3? no sé, pero el Core i3 es casi igual a un Core 2 Duo y no posee HyperThreading que es uno de los atractivos de la nueva arquitectura. Además, el Core 2 Duo es un CPU de desempeño tipo desktop que incluso supera a los workstations dual processor del pasado como las PowerMac G5. Viene con 4GB (dos 2GB SO-DIMMs) @ 1066MHz DDR3 SDRAM pudiendo aguantar hasta 8GB de RAM, de nuevo, algo que hasta hace no mucho era privilegio de un desktop, impresionante para un laptop. Trae el aún útil SuperDrive (DVD±R DL/DVD±RW/CD-RW), un Disco Duro desde 250GB, FireWire 800, 2 USB 2.0, Ethernet 10/100/1000BASE-T, Wi-Fi & Bluetooth 2.1 + EDR, Optical/Analog in/Out, cámara iSight + Mic, SD Card slot, Video integrado nVIDIA GeForce 320M w/256MB (compartidos con la memoria RAM), pantalla LCD tipo 'LED' (tecnología TN) a 1280x800px y una salida Mini Display Port compatible con DVI, VGA y HDMI. Lo mejor de todo es su batería, quizás el elemento más importante de toda portátil, pero eso más adelante.


And I thought the G5 was Badass
Bajo uso diario uno se da cuenta que la MacBook tiene los minerales no sólo para realizar todas las tareas que hago con mi Mac Pro, sino que puede ser tu única Mac sin nada qué envidiarle a los modelos más grandes. El diseño industrial es sencillamente brillante. Las líneas de su cuerpo construido de un bloque único de aluminio es sólido y macizo. No hay protuberancias, switches ni botones molestos que rompan con su estilo euro minimalista. Los LEDs de Power/Sleep y status de la batería están invisibles en los costados a menos que se activen. Apenas está la ranura para el DVD al lado derecho y los orificios para 7 interfaces del lado izquierdo. Una queja es lo juntos que están los puertos, donde conectar dos USB al mismo tiempo puede ser un problema si los conectores son gruesos. Los probé todos y responden a satisfacción, en especial los de Ethernet y FireWire 800 que son los que más utilizo. La ranura para tarjetas SD es un regalo celestial, ahora sólo tengo que sacar la tarjeta de mi cámara DSLR en lugar de buscar el fastidioso cable USB. El teclado y el Trackpad son exactamente iguales a los que revisé en el review del Apple Wireless Keyboard y Magic Trackpad, por lo que refiéranse a esa reseña para no repetirnos y extendernos demasiado. Resumo con decir que responden excelente, en especial el teclado que añade iluminación que se activa automático cuando la luz ambiental escasea. El rendimiento de su Core 2 Duo con 4GB de RAM @ 1066MHz de Bus es sorprendente, más rápido que mi vieja PowerMac G5 y eso que esa máquina era un super workstation profesional, un hito tener ese performance ahora en una unidad móvil tan compacta. Abajo tienen una tabla comparativa usando benchmarks* populares y aplicaciones de uso real.

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Llevarla de un lado a otro resulta muy cómodo por su tamaño tan compacto que apenas pesa 2 Kg. y su grosor es inferior a una pulgada. Su acabado de aluminio pulido ayuda a disipar el calor, el cual es casi inexistente a menos que exprimas los dos núcleos del CPU al máximo y sólo logré hacerlo comprimiendo video. Atrás quedaron esos días de MacBooks que se calentaban como plancha 'e chino todo el tiempo sin importar el uso que le dieras. Lo que te permite colocarla en las piernas sin consecuencias incómodas de temperatura. Es silente, sin ventiladores audibles. El cargador MagSafe™ es sin duda una muestra del cuidado de su diseño, su conector magnético elimina ese riesgo que tu Macbook se lance en Bungee si alguien se lleva el cable por delante. La pantalla es excelente, no tan perfecta como la del Cinema Display, pero su tecnología TN (Twisted Nematic) garantiza que mantiene la calidad incluso a ángulos marcados de visión (pero no tanto, no es I-PS). Es muy fácil de destapar permitiendo expandir el RAM y el HDD (por un SSD), trata de hacer eso con el MacBook Air.

Dos cosas me dejaron impresionado, una de ellas las cornetas, invisibles pero con un sonido bastante rico para este nivel de hardware. Pero lo mejor es su batería, ¡increíble performance, casi mágico! Dura el doble de cualquier laptop de su categoría donde muchas PC añaden un bulto externo para alcanzar 4 horas (nueva), mientras que la batería de la MacBook Pro -dentro de su delgado cuerpo- alcanza casi 8 horas y poniendo la máquina a trabajar de verdad** con múltiples aplicaciones abiertas. Ocho horas consecutivas, y he repetido el experimento a diario durante dos semanas. Esto es ingeniería optimizada de integración hardware/software inigualable por la competencia. Que una batería tenga la autonomía de una jornada de trabajo (o un vuelo trasatlántico) es un logro.

¿Quejas? como en todo las hay. En primer lugar la falta de Blu-ray sigue sin justificarse por parte de Apple. Igual pasa con su renuencia de incorporar puerto e-SATA que supera incluso al FireWire y que demandan los usuarios Pro. Un puerto USB del lado derecho no va a quebrar las arcas financieras de Apple y bien útil que resultaría como también flexible. El Disco Duro es de 5400rpm. El vidrio de la pantalla refleja bastante luz ambiental, hay que tener cuidado con eso, pero es beneficioso a la hora de limpiarla. La batería por más impresionante no puede ser removida fácilmente como antes, lo que limita a aquellos que cargan dos o más baterías para jornadas extensas. Por último, su tarjeta de video, si bien es excelente para esta categoría de 13", palidece ante la oferta de sus hermanos mayores; principalmente por tener memoria y bus PCI-e dedicado en lugar de ser integrado y con memoria compartida... aunque a decir verdad no pienso jugar ni hacer rendering. Sin embargo su desempeño es sorprendente por lo que no me quejo. En resumen, un verdadero MacBook Pro y la mejor relación performance/precio/portabilidad que Apple ofrece.

Pros: Performance de Desktop (Core 2 Duo). Bastante memoria RAM. Silenciosa. Diseño y construcción industrial de primera. Fácil de expandir RAM y HDD. Increíble autonomía de batería. Excelente pantalla LCD (de muy buena calidad para ser tipo TN) con iluminación LED. Muy buena calidad de sonido. FireWire 800. Ranura SDHC. Compacta, delgada y liviana. Video integrado con desempeño Pro. Teclado iluminado. Trackpad multi-toque. MagSafe™. iLife 11 incluido.
Cons: Video integrado toma memoria del RAM. No hay puerto e-SATA. Puertos USB laterales muy juntos. No hay puerto USB del lado derecho. No Blu-ray. Vidrio de pantalla refleja. HDD 5400rpm.
Veredicto: McKay (★★★★☆)



Bartholomeus

[*] La Mac mini es una Intel Rev. A Core Duo 1.66GHz con 2GB RAM. La Mac Pro es una Dual Quad Xeon 2.8GHz -stock Video- con 20GB RAM (pero sólo 4GB se usaron para los benchmarks).
[**] Wi-Fi encendido, Bluetooth apagado, brillo del LCD a más del 50% (teclado 0%), iTunes a medio volumen.
La MacBook Pro viene con Mac OS X 10.6.4 y iLife 11 para restaurar el sistema. iLife incluye las últimas versiones de los populares programas que todo el mundo usa menos yo. Durante mis pruebas con la MacBook Pro para medir el rendimiento de la batería utilicé diversas aplicaciones de mi rutina diaria que incluye mantener abierto y trabajando la suite Adobe CS5 (Photoshop, Dreamweaver, InDesign, el Office 2011 (Word), Twitterrific, Mail, iTunes y Safari como base común. Añadiendo otras actividades que no siempre se repitieron como quemar un DVD-R, bajar fotos de la cámara vía la ranura SD, imprimir y transferir archivos vía Ethernet, respaldar data vía FireWire y hasta sincronizar el iPhone con el iTunes. En la mayoría de los casos rebasó las 7 horas siempre comenzando el día con una batería fresca al 100% y terminaba de tomar el tiempo cuando daba entre 2% y 3%. Con algunas veces que duraba 8 y más horas lo cual quiere decir que las estimaciones de Apple de 10 horas no están muy lejos. Considerando que esas 10 horas no debieron ser bajo las mismas condiciones demandantes que utilicé. Como consejo que recibí de mis amigos del Caracas Macintosh Users Group adquirí un segundo cargador MagSafe™ para prevenir una falla con el que trajo mientras que tengo uno en la casa y otro en la oficina, así transporto sólo la máquina. Toda esta paja fue para rellenar el cuadrito azul que nadie lee. -Bart



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La Otra Dimensión: 19

Review: Battlefield Bad Company 2 Vietnam Pack & VIP Map Pack 7 [DLC] (PS3/X360) - ¿Cuántos títulos de FPS de guerra han luchado por un puesto en el convulsionado mercado de los shooters? Tan sólo en el 2010 vimos casi media docena, entre los cuales están Call of Duty, M.A.G., Medal of Honor, Battlefield: Bad Company 2, Operation Flashpoint, etc. Aquí en RTx™ no ocultamos nuestro favoritismo hacia el genial Bad Company 2, que no conforme con ver a la competencia ganar terreno a finales de año, se muestra competitivo con dos DLC* masivos para mantenerse al frente del grupo.

Aunque durante buena parte de 2010 DICE mantuvo contenta a su clientela del excelente Battlefield: Bad Company 2 con VIP Map Packs, todos sabemos que esos “mapas gratis” estaban incluidos en el disco desde el día 1. Sólo que DICE los iba desbloqueando acorde iban pasado los meses para variar los escenarios, rompiendo con la monotonía que afecta a todos los shooters multi-player. Esos VIP Map Packs eran variaciones de los mismos mapas que traía el juego, con ligeros cambios de tamaño, rendering y modos de combate, una estrategia aplicada para combatir el mercado de “juegos usados” mediante un código que debes introducir on-line. No obstante los VIP Map Packs del 1 al 6 ofrecieron variedad al gameplay que mantuvo fresca la oferta mientras la competencia reciclaba mapas viejos por 15$, Modern Warfare 2 anyone? No conforme con eso, DICE complace a su clientela fiel con dos enormes paquetes, completamente nuevos, y que extienden el valor agregado de esos 60$ que pagamos por el título original para sentir que estamos robando al desarrollador europeo. En sí, el Map Pack 7 (¡gratis!) y el Vietnam Pack (¡15 piches dólares!) son dos nuevos DLC que aparecieron en Diciembre para meterle medio-webo a todo lo que se llame Call of Duty, M.A.G., Medal of Honor y el coño de la madre.

Vietnamita o Americano, cualquiera de los dos se tiene que medir "a rin pelao" con armas primitivas y sin asistencia alguna de componentes electrónicos. Un FPS on-line sólo para el Tipo Serio hard core.

Diseño: El VIP Map Pack 7 es una expansión gratuita tan grande y completa que humilla cualquier Map Pack DLC pago de la competencia. 4 excelentes mapas, dos extraídos del multiplayer del primer Bad Company que a petición popular fueron remasterizados para el gameplay y gráficos del Bad Company 2. Todo gracias al programa interactivo en la Web donde DICE se comunica con su público por un Blog y su foro (donde las quejas y sugerencias son tomadas en cuenta para los constantes ajustes que el juego recibe vía actualizaciones, bravo DICE, bravo). Los otros dos mapas son de la campaña solitaria del Bad Company 2 y fueron ajustados para los distintos modos de juego que existen.

Es decir, cada mapa posee 4 modalidades distintas de juego donde los escenarios cambian de acuerdo a la mecánica, esto trae 16 mapas virtuales si sacan la cuenta (4 mapas distintos con 4 modalidades cada uno). Los Mapas famosos del primer Bad Company son “Harvest” y “Oasis”; son masivos, inmensos, descomunalmente épicos que dejan cualquier mapa “extenso” de la competencia como un recreo de Paint Ball. Que soportan toda la carga táctica y vehicular que caracteriza a la franquicia Battlefield. Sumado a los 9 mapas que originalmete incluye el juego, dan un total de 12 mapas cada uno con su propia modalidad de juego distinta. Completamente gratis. ¡Miamorrr!

Sin vehículos de toda clase no sería Battlefield ¿verdad? Aún para Vietnam hay helicópteros, botes y tanques, sólo que vienen musicalizados con un repertorio de 50 temas con la música popular de la época (hippie rock).

Por si fuera poco, otro DLC expansivo, pero por 15 insignificantes dólares que no enriquecen ni empobrecen ningún cupo de verdes, vino con arrechera para demostrarle a la competencia cómo debe hacerse un shotter basado en, Vietnam ¡cof! Black Ops ¡cof! En especial por lo históricamente preciso donde fracasa la propuesta de Activision en la que incluyen accesorios modernos no acordes al período conflictivo de la guerra fría de los 60s. En especial en Vietnam donde muchas armas modernas hacían su debut algo primitivo por el lado occidental. Bad Company 2: Vietnam Pack ofrece 5 increíbles mapas, gigantescos y extensos -con mimética presentación histórica- que representan escenarios reales del área peninsular asiática (Hamburger Hill, Cambodia y Hastings).

La atmósfera selvático-tropical de combate vietnamita es tan certera que inmuta. Algo ausente en la oferta de la competencia que repite el mismo modelo sólo que con otra carátula. El realismo de las armas, las noveles M16 y M60 para la fecha van de acuerdo con aquellas versiones primitivas que distan de las modificaciones que han sufrido hasta el presente. Igual los vehículos, los Bell UH-1 “Hueys” se portan y suenan al pelo. No crean que el Map Pack Vietnam es sólo una “pinturita”, un skin por encima del juego base para venderlo descaradamente como algo diferente. Pues no, ES un juego aparte, diferente, respetando la mecánica base del diseño y gameplay original, pero con elementos de juego de acuerdo al período incluyendo el lenguaje en los comentarios. También hay música de los 60s (50 canciones) que van con la presentación general.

El lanzallamas viene a ser un componente totalmente nuevo con mecánica dinámica que afecta el entorno. Casas y vegetación agarran candela tanto como los enemigos que quieres freír (hasta hay tanques con lanzallamas).

Jugabilidad: La jugabilidad es exactamente igual al Bad Company moderno, por lo que refiéranse al review del juego base para no redundar en esta evaluación. Pero hay bastantes cambios en la mecánica para ajustarse al período: cero miras electrónicas, computadoras, satélites, UAVs o GPS; hay binoculares en lugar de visores computarizados, jeringas en lugar de desfibriladores, sopletes en lugar de herramientas eléctricas y el M79 en lugar de lanza granadas que se acoplan al fusil. Añadiendo una mecánica completamente novedosa, el lanza llamas, que afecta su ambiente interactivo completamente destructible. Esto hace del gamplay mucho mas hard core que el propio modo hard core del juego base, ya que sin la asistencia de los periféricos y accesorios modernos debes medir tus habilidades a punta de mira de hierro, a corta distancia y con reflejos de relámpago... advertimos aún para los más expertos que sus habilidades en combate serán puestas a prueba. Tipos Serios only!

Presentación: La presentación es sine qua non, única e insuperaqble gracias al motor Frostbite que lleva a la vanguardia incluso a los viejos Mapas reciclados del Bad Company original (eso para el VIP Map Pack 7). Las texturas, modelos poligonales, todo de alta resolución y realismo. La atmósfera, el ambiente, todo es completamente creíble incorporando la dinámica destructiva dentro del juego sin excepciones. En especial Vietnam cuyos efectos del fuego con el lanzallamas afectan el entorno, a diferencia de la competencia donde se limita a los jugadores. El sonido también vuelve a protagonizar, con mimetismo exacto de las armas y los vehículos; que en el caso de Vietnam lo acompaña un excelente soundtrack hippie. Esto da una sensación de cine parecido a Apocalypse Now y Platoon. No hay nada parecido en el mercado.

El VIP Map Pack 7 gratuito vale cada centavo que no gastaste. Mapas épicos en extensión y excelentes en diseño para toda clase de modalidades. Oasis, Harvest, Heavy Metal y Cold War, es casi como si fuera un juego nuevo.

Señores, Call of Duty: Black Ops se quedó en el aparato. Pagué 60$ por una buena campaña solitaria de guerra fría, que se quedó corta -como imprecisa- en el modo multiplayer. En parte gracias a sus errores y fallas técnicas que el desarrollador ignora después de haber cobrado la venta. Por la cuarta parte de eso (contando que posees el disco del juego base) DICE ofrece una experiencia molar, completa y convincente. Superior desde todo punto de vista, diseño, gameplay y presentación. Con un masivo Map Pack 7 como valor agregado o regalito de Navidad y que, si lo sumas a los 15$ que cuesta el Map Pack Vietnam, tienes el equivalente a un juego completo, nuevo, expansivo y sobre todo funcional que hasta valdría la pena pagar 60 verdes completos como si viniera en un disco... pero no, es un par de DLC* para bajar que nos obliga a quitarnos el sombrero y aplaudir de pie a DICE por ser tan generoso y eficiente como desarrollador. Un ejemplo.

Jugab: Sir William McKay (★★★★★★)
Diseño: Sir William McKay (★★★★★★)
Present: Sir William McKay (★★★★★★)
Multi: Sir William McKay (★★★★★★)

¿60$ 15$? ¿¡Qué más vas a pedir rubio!? ¡15 pelas! ¡Bájalo!*

[PS3: 2010. 0-Disco (DLC: 1.78 GB [!] - Requiere el disco Bad Company 2). Video HD: 720p. Sonido: Dolby Digital E 5.1, Jugadores: (Online: 8-32); Disco Duro: 1.7GB (parte del Map Pack 7), Dual-Shock Compatible, PlayStation Wireless Headset, ESB Rating: M]




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Capt. Benjamin L. Willard

[*] Downloadable Content o DLC es contenido adicional -o juego completo- que por su reducido tamaño de archivo no requiere de un disco óptico o cartucho como medio de distribución. Sin embargo le queda corto el término de DLC al doble Expansion Pack del Bad Company 2, cuyas dimensiones no se miden en Megabytes sino Gigabytes. Casi 2GB pesa el DLC que viene incluido en el Patch update 1.07 (01/12/2010) que incluye ambos Vietnam y VIP Map Pack 7. El primero se desbloquea si compras el activador en el Playstation Network o XBOX Live por apenas 15$, el segundo es gratuito y se activa automáticamente después de terminar de bajar el Patch 1.07 y volviendo a cargar el juego normalmente. Qué esperas, ¡bájalo!

P.D. El pasado 27 de Enero se cumplieron 36 años de la firma del "Acuerdo de Paz de Paris" que acordó restaurar la Paz en la región y el fin de la Guerra de Vietnam (aunque el combate continuó hasta el 30 de Abril de 1975).

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República Metallica #46: Strange Beautiful Music

A veces, cuando menos lo esperas, caen en tus manos joyas inesperadas de esas que te devuelven la fe en el mundo. Eso fue lo que me pasó la semana pasada, cuando me disponía a escribir el prometido review de Anesthetize [BD] de Porcupine Tree, y casi por casualidad me topé con un par de lanzamientos de mis panas suecos de Opeth –que nuestros lectores asiduos reconocerán como parte de mi Santísima Trinidad de la Música Hecha en los Últimos 20 años, junto con Tool y los ya mencionados PT.

Resulta que en 2010 los carajos de Opeth celebraron su XX aniversario con una serie de conciertos muy selectos –apenas seis fechas en locaciones especiales– en los cuales tocaron completa su obra maestra Blackwater Park y un tema de cada uno de sus otros ocho discos de estudio, ejecutados en orden cronológico en un segundo set. El cuarto show de la gira, apropiadamente titulada Evolution XX: An Opeth Anthology, se celebró en el famoso Royal Albert Hall de Londres, una locación que durante casi 140 años ha sido centro del arte y la cultura en el Reino Unido, en donde han hecho grabaciones en vivo iconos como Bob Dylan, Cream, Creedence Clearwater Revival, David Gilmour, Deep Purple, Emerson Lake and Palmer, the Byrds, The Moody Blues y The Who, entre muchos otros.

Ante semejante currículum, el mastermind de la banda, Mikael Åkerfeldt, no pudo aguantar la tentación de dejar un testimonio grabado del día en el que el death metal llegó a semejante templo de la cultura, y así surgió el doble DVD/triple CD In Live Concert at The Royal Albert Hall, cuya portada e imagen le rinde tributo de cierta manera al Concerto for Group and Orchestra de los Purple –y, de hecho, Åkerfeldt hace referencia a este clásico durante sus monólogos en clave de stand-up entre temas–.

Debo confesar que el anterior lanzamiento en vivo de Opeth, The Roundhouse Tapes, me había dejado un poquito… no digamos decepcionado, pero me dejó como con una sensación de que le faltaba algo, quizás porque primero sacaron el CD y el DVD salió un año después, cuando ya había “matado la fiebre” con la inferior calidad de audio del CD, aunque también la puesta en escena no fue la mejor, demasiada luz en el escenario, los panas medio tiesos y el audio tampoco estaba a la altura del ya clásico Lamentations.

Quizás por eso los tenía medio olvidados y no le había parado mucho a este lanzamiento de 2010, y de hecho cuando lo recibí, puse el DVD 1 casi que como música de fondo, pero gracias a eso experimenté una de las mejores experiencias que puede experimentar un melómano –y que de hecho es la que lo hace literalmente adicto a la música–, que es justamente cuando lo que está sonando se te va metiendo como debajo de la piel, sin que te des cuenta al principio, pero en un proceso que inexorablemente te lleva a dejar de hacer lo que estés haciendo para concentrarte en la música y preguntarte, “¡Wow, ¿qué coño están haciendo estos carajos?!”

Lejos del Roundhouse, este concierto es mucho más vivo, más crudo, más agresivo, para lo cual ayuda mucho la producción de audio de Jens Bogren, quien en sus trabajos anteriores con Opeth (Ghost Reveries, Watershed, Still Life, et al) así como con otros colegas como Amon Amarth, Bloodbath, Daylight Dies, Katatonia, Pain of Salvation y Paradise Lost, está demostrando ser una especie de “mini Steven Wilson” (es decir, un mini genio en la producción y mezcla de audio).



Misteriosamente, el disco no incluye pista DTS, sino solo Dolby Digital 2.0 y 5.1 (ambos a 448 kbps), pero el trabajo de Åkerfeldt y Bogren es tan bueno que después del mariquismo inicial, no te hace falta mayor calidad de audio (nótese que no me he quejado del hecho de que este lanzamiento no existe en BD). Los panas están súper acoplados, el uruguayo Martín Méndez hecho el pendejo toca el bajo como un monstruo, Per Wiberg demuestra ser un tipo serio a pesar de ser tecladista, y Legolas–digo, Martin “Axe” Axenrot es un demonio en la batería, a pesar de su cara de frito, con un estilo diferente de su predecesor (Martín López) pero completamente a la altura de la banda.

Fredrik Åkesson, por su parte, se ve aquí mucho más cómodo que en Arch Enemy, aunque las guitarras de Opeth no son tan “flashy”, pero no por eso menos virtuosas o hipnotizantes. Y Åkerfeldt, pues qué decir, el tipo es el papá de los helados, toca la guitarra como si nada (por cierto, demasiado arrechas las Paul Reed Smith que usa el hijo de puta), y su voz no sólo sigue siendo la más podrida y cagante del metal, sino que cuando canta con voz limpia, lo hace con personalidad e identidad propia, nada que ver con los balurdos experimentos de los nu-metaleros y metalcoreros del pasado.

El set-list no tiene desperdicio, los carajos tocan el Blackwater Park al pelo, y la vaina suena realmente acojonante. De hecho, en sus momentos más rudos me parecen un ejemplo perfecto de ese adjetivo que a veces usan los angloparlantes para referirse a la música rock: “driving”, porque ciertamente ese sonido Opethiano –que combina las guitarras de “motosierra” típicas del death metal sueco con una producción impecable y una base rítmica bestial, literalmente una pared de bajo y doble bombo– te hace sentir como que fueras empujado por una bajada en una gandola del infierno hacia el fin del mundo... sin frenos y con el pedal en el metal (pun intended). Si no me entienden hagan lo siguiente, puyen el final de la canción homónima a todo volumen en un buen equipo de sonido y se darán cuenta de lo que digo.

Del disco 2 me gustaron mucho las versiones de “Harlequin Forest”, “Wreath” (con un arreglo de blastbeats de death metal clásico al final que es una belleza) y “Forest of October”. El toque tuvo un par de fallas técnicas, Mikael rompió las cuerdas en “Wreath” y luego en “The Lotus Eater” y un camarógrafo dejó sin audio a Åkesson por unos cuantos minutos en medio de este último tema también, pero fieles al ethos del metal, los panas lo plasmaron tal cual en el DVD (en el CD recortaron la pausa de Åkesson), y en lo personal no me pareció molesta la cuestión, aunque me imagino que Åkerfeldt debe haber cortado un par de cabezas al final del concierto.

The sun sets forever over Blackwater Park



Después de la sorpresa del DVD en el Royal Albert Hall, que me renovó la pasión por Opeth y en especial por el BP, recordé que durante el año pasado, y justo para conmemorar el aniversario y la gira, los panas también lanzaron una versión Legacy Edition del disco, cuyo plato fuerte era una mezcla en 5.0 (sí, sin línea dedicada al subwoofer, aunque en un buen equipo no se echa de menos) también a cargo de Bogren, así que mi siguiente e ineludible tarea fue conseguirme esa edición a como diera lugar.

Al igual que sus panas de Porcupine Tree, como buen amante de la música como forma de arte integral, Åkerfeldt ha venido haciendo ediciones especiales en sonido surround de los discos de Opeth, y la verdad es que el audio de esos lanzamientos palidece ante el Blackwater Park, aunque éste disco fue grabado hace casi 11 años.

Es un poco lo mismo que le pasó a Wilson, cuya mezcla surround de Lightbulb Sun es infinitamente superior a la de discos grabados posteriormente, debido a que el pana fue aprendiendo con la práctica.

El trabajo de Bogren no sólo ofrece una nueva “visión” de la calidad y belleza de la música de Åkerfeldt, sino que pone de relieve la complejidad en la composición y producción del disco (compartida entre Mikael y Wilson, por cierto), lo que permite descubrir cantidad de arreglos inesperados, guitarras acústicas magistralmente posicionadas, voces y armonías sublimes y, por supuesto, el contraste entre la belleza melancólica de los pasajes más suaves y melódicos frente a la pared de sonido malévolo en los momentos más brutales. Si el BP era ya una obra maestra del death metal, probablemente el mejor disco de Opeth, esta edición definitivamente la sube a la categoría de clásico del rock progresivo, en donde convergen en un solo sitio la experimentación de los Beatles más agresivos, la psicodelia más frita de los 60s y 70s, y la brutalidad extrema del death metal sueco. Quienes no han escuchado esta joya, están pelando bola, vayan a leer Ronda y a ver a Chino y Nacho en Sábado Sensacional. Si eres tipo serio, ve a comprar esta vaina inmediatamente.

In Live Concert at The Royal Albert Hall:
Show: Willy McKay (★★★★★)
Video: McKay (★★★★☆)
Extras: Pasta (★★★☆☆)
Sonido: Willy McKay (★★★★★)

[DVD: 2010. 163 min. 2-Discos. Zona 0. Color NTSC (480i). Anamorphic Widescreen 1.85:1, Inglés Dolby Digital; Roadrunner Records]


Blackwater Park Legacy Edition:
Música: Sir William McKay (★★★★★★)
Sonido: Willy McKay (★★★★★)

[CD + DVD (Music Only): 2010. 67 min. 2-Discos. Dolby Digital 5.0; Sony Music]


 


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The Swedish Keyser

[*] Ambos lanzamientos traen sendos documentales acerca de la gira y del BP, respectivamente, que no son mayor cosa pero permiten echar un vistazo interesante detrás de los bastidores.

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