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Rural Tex es un estúpido sitio web de reseñas y noticias de videojuegos y cine popular. Combatiendo el mal gusto desde 2005 (nos está costando bastante) Influenciados por nuestra cultura nerd-geek de Comic Books & Video Games. Periodismo Gonzo de tercera en este Colosal Desperdicio de Ancho de Banda

ÚLTIMAS RESEÑAS

Las últimas reseñas de videojuegos y cine. También a veces música, Apple o audio (a veces). Rural Tex™ no apoya la piratería, todo medio que aquí se revisa es adquirido legal y estrictamente original.


Más en el Archivo de Reseñas.

CALIFICAMOS ASÍ

Nuestra escala para calificar las reseñas del uno al cinco (estrellas). Con el Sir William McKay reservado sólo a la excelencia.

  • Sir William McKay: Aleph One
  • Willy McKay: ¡Non-Plus-Ultra!
  • McKay: Muy bueno, peeero...
  • Pasta: Ta' bien... ta' bien.
  • Mancao: No nos inmuta.
  • Ñame: ¡Que nos devuelvan el tiempo y dinero que perdimos en revisar esta grandísima porqueria! Epic FAIL!
WEB-ONADAS

Lectura: No Girls Allowed? I'm not your fucking shield!. Una opinión sobre el sonado caso del #gamergate desde la perspectiva analítica del Editor en Jefe. –Bartolomeo

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Los Verdaderos Banners Oficiales del BlogStock 2007: ¡A Cojer su Paloma!



Animado Oficial Final:
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Por ahí hace un par de días un mequetrefe se adjudicó el derecho de postear unos banners "dice él que" oficiales del próximo BlogStock® 2007 a celebrarse en las afueras de la capital larense. No es que ninguna colaboración extra esté de más, al contrario, pero de ahí a clamar su "oficialidad" es otra cosa diferente. Bueno, desde hace más de un mes se nos encomendó por parte de los mismos Guaros (Cesar en particular) a colaborar con los banners para difundir el evento entre los Bloggeros. Sólo que, a diferencia de otros, estuvimos esperando la aprobación y oficial certificación notariada de los mequetrefes organizadores mismos para darlos a conocer (también se darán a conocer en la página de Los Guaros en próximos posts). Pero nos tomamos la libertad de probar uno que ha estado a la vista de todos al comienzo de este Blog.

Pues hoy se encuentra disponible el oficial (el verde de arriba), sólo que también está el modelo prototipo en variados y surtidos colores un poco más abajo, ¡colecciónalos todos! Hechos con mucha inspiración en el diseño (nah, un tablero de LUDO, reencauchando mi diseño del año pasado y una botella de Old Parr fue todo lo que necesité). El Banner oficial fue un trabajo en conjunto del pana Martín Valero, quien se fajó con el Croncho para hacer el concepto de las dos palomas de este año. Para luego pedirme que lo reedite usando el formato que propuse para el prototipo inicial. Esperamos que les guste.

Así que mequetrefes bloggeros y ruraltejanos por igual, siéntanse libres de elegir la "paloma" que más les guste tan sólo con copiar y pegar el modelo de su preferencia (seleccionando solamente el contenido dentro del recuadro gris). Hay "palomas" para todos los gustos y tamaños. Agarren su paloma del BlogStock y "métansela" en su Blog. Todas son livianas -menos de 80KB- para no perturbar su ancho de banda, en especial para los dial-upers. Pero para quienes "no les quepa" la paloma grande (en su Blog), hay una versión pequeña igualmente animada y sin perder la esencia final (ustedes saben, el mito de que "el tamaño no importa" ja ja ja, sí Luis). Aparte, también se encuentra la opción de una "paloma estática" para quienes no les gustan las "palomas en movimiento." ¡Cojan su paloma mequetrefes! Me reservé la versión prototipo en blanco y negro, así que no me estén agarrando mi paloma.


AZUL

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Inmóvil:
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Animado:
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Animado Pequeño:
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VERDE

guatekegreen.gif

Inmóvil:
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Animado:
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Animado Pequeño:
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AMARILLO

guatekeyellow.gif

Inmóvil:
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Animado:
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Animado Pequeño:
<div align="center"><a href="http://losguaros.blogspot.com/"><img src="http://farm2.static.flickr.com/1274/932968889_070ac23bb2_o.gif" width="452" height="57" alt="blogyellw.gif" border="0" /></a></div>


ROJO

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Inmóvil:
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Animado:
<div align="center"><a href="http://losguaros.blogspot.com/"><img src="http://farm2.static.flickr.com/1087/931335291_cd4a4be8b9_o.gif" width="651" height="57" alt="bsanmrd.gif" border="0" /></a></div>

Animado Pequeño:
<div align="center"><a href="http://losguaros.blogspot.com/"><img src="http://farm2.static.flickr.com/1265/932968559_36311d71dc_o.gif" width="452" height="57" alt="blogred.gif" border="0" /></a></div>



Eso es todo mequetrefes, los códigos de los banners ya contienen el link que te lleva diréctamente a la página de Los Guaros donde te puedes anotar para ver los últimos boletines. Por lo que la promoción del evento con estos banners está más que supervisada por las sarnas barquisimetanas mismas. En palabras del propio Cesar Guaro: "El que no esté en la lista y el que no quiera poner el banner en su Blog, que se mame un pipe."

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El Grupo Rural

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Me Mudo a Shelbyville



Después de dos años esperándola, tanto secreto sobre su trama, los trailers y previews ocultos hasta un mes antes del estreno y la saturación de los medios por su anticipación (revisen cuantas primeras planas de los diarios mundiales colocaron a un Simpson en ella ayer), para llevarme la sorpresa-decepción-gratificante que me di anoche con el estreno de The Simpsons - The Movie.

El Editor de Metal, Herr Keyser, y esteban, nos fuimos a la premiere de Los Simpsons con el entusiasmo que el planeta entero cargaba por el inminente estreno. De pana, no queríamos esperar un día mas. Hasta en el camino al cine habían buhoneros por todas partes, en la calles, autopistas y esquinas, unos ocultos y otros rueda libre, vendiendo copias piratas de la película, ofreciéndolas a la gente como la cura del milenio. Demasiada expectativa no podía ser tan buena.

No me confundan, respiré cotufas con refresco de los ataques de risas constantes a lo largo de la película, pero con mayor intensidad y frecuencia durante la saturada primera mitad. Donde agotan tirando la casa por la ventana en cuanto a momentos y situaciones digno de los mejores episodios de la serie animada de TV. The Simpsons - The Movie decepciona al ser, corta, simple, nada sorprendente y con una trama tan floja o peor que un episodio común y corriente que capturas en FOX Network en la semana. De hecho esta es la mejor descripción que puedo hacer sin extenderme con una sinopsis típica de RTx: Es un episodio normal de la TV pero de larga duración (si consideras 88 minutos largo).

A Kaiser le pareció que cumplió sus expectativas al máximo, al definirla como un homenaje a los productores y protagonistas más que cualquier otra cosa; ya que casi todos los personajes tienen un momento en escena, sí, casi todo el pueblo (con la notable y triste omisión de Troy McLure por razones obvias - su voz, como el talento detrás de la misma son irremplazables - cómo extrañamos al genio del comediante Phil Hartman, aún después de diez años). ¿Para mi? le faltó. ¿Algunos de ustedes ha visto la clásica comedia -y favorita de mi Papá de todos los tiempos- It's a Mad Mad Mad Mad Mad World de 1963? Pues eso era exactamente lo que me esperaba de The Simpsons - The Movie. Una aventura tira-hasta-la-poceta-por-la-ventana con una trama más grande que la vida misma. Llena cameos con docenas de actores y figuras famosas de la actualidad por minuto (sólo hubo uno con Tom Hanks). Y con sensatez dentro de la estupidez como ocurrió con la excelentísima trama y película animada Beavis & Butthead Do America. Pues no, un simple insaboro e incoloro episodio de la TV salvo que mas largo y en cine. Pendientes, muy pendientes de las primeras líneas de Homero cuando comienza la película, porque al menos para mi, se convirtieron en un vaticinio del film.

Matt Groening como que se fumó una media de arbitro porque no sé en qué estaba pensando con promocionar esta película con tanta anticipación. La próxima vez que me consiga a sus sobrinos (que viven en Caracas y los conocí en la UCAB al compartir unas clases), les voy a decir que le digan a su Tío que me debe las 9 mil pelas de la entrada, porque mejor hubiese esperado para verla en FOX cable y beberme esa pega en birras. Sólo por el hecho que tuvo animaciones elaboradas (con ayuda de computadoras al igual que hizo Groening con Futurama en TV) y que la primera mitad te hace escupir cotufas por la nariz de la risa es que este film se salva. Porque de resto me sentí al final como si terminara un episodio de estreno los Domingos por cable y cambié de canal para ver qué mas había para ver. Es verano, vayan a verla, pero no se esperen algo especial.



Film: Pasta (★★★☆☆)

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Sir Bart

...al menos en Shelbyville tienen FUDD BEER!

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The Endless Debate: CD vs. LP pt. 3



Nonbreakable 360º Sound
Terminemos con esto. Hay quienes apuntan que la muestra de sampleo del CD es muy pobre para captar ciertos pasajes de resolución que pueden ser bastante complejos. Bueno esto depende el material que se utilice. En casos extremos, como orquestas en su máxima expresión, puede haber cierta dificultad en captar una muestra generosa que recoja toda la densidad y resolución en las frecuencias medias donde el oído humano es más sensible (1kHz – 7kHz); pero eso no quiere decir que el vinil también pueda hacerlo por mucho que se pueda trazar una representación casi fiel de las frecuencias en los surcos. La concepción general más errada es que el audio análogo tiene resolución infinita y que los viniles registran las frecuencias idéntico al Master Tape. Falso. Los viniles, debido a las limitaciones físicas del medio (como si ya no tuvieran suficientes), no se graban con una respuesta constante de las frecuencias bajas. Porque para reproducir apropiadamente las frecuencias bajas se requerirían de surcos mas grandes –debido a lo largo que es su longitud de onda– por lo que se reducen en la masterización. Aparte que las altas se acentúan para disfrazar el ruido de fondo. Es extremadamente poco probable, ni con un masterizado a media velocidad con viniles de 180gr, que un LP tenga mayor resolución que un CD usando la misma grabación como referencia, a menos que como dije antes, el masterizado haya sido pobre para empezar.

Granujas, es físicamente imposible representar una compleja gama de frecuencias –menos aún de alto rango dinámico– en las paredes de los surcos del vinil. En primer lugar porque de llegar a hacerlo, no existiría una “nano-aguja” lo suficientemente pequeña y estable para recoger fielmente todas esas frecuencias sin quebrarse por las limitaciones de los materiales y sin introducir un alto porcentaje de resonancia, ruido y distorsión. Recuerden que la aguja recorre los altibajos de las paredes del surco, siendo una pared el canal izquierdo y la opuesta el canal derecho. Imaginen la complejidad del fonocaptor para discrepar entre ambos canales y recoger en cada pared las protuberancias tan variables y complejas para sacar las frecuencias de la señal, a la vez que introduce desgaste y aumenta el ruido; además que actúa el wow and flutter (variaciones de la velocidad –pitch– por la imposibilidad de hacer tracking perfecto a 33 1/3 rpm aún en los tocadiscos mas costosos de control por cuarzo) y disminuye la resolución a medida que se acerca al centro (porque hay menos distancia que recorrer que al comienzo del disco). Sin recordar que le debes añadir el polvo recogido por la estática inevitable que acarrea el vinil, las rayas y las variables imprevistas como discos doblados y la fuerza centrífuga que empuja la aguja hacia la pared exterior (obligando a corregir esto en el estudio de masterización compensando más un canal que el otro por 0.25dB). Por lo tanto, por muy fiel que pueda representar el vinil una frecuencia dada, éste debe lidiar con sus limitaciones de resolución, rango dinámico, además del ruido y la distorsión que son inherentes en el medio. El Audio Digital se sobrepone a estos inconvenientes. ¿Pero el Audio Digital es Data no? ¿Cómo carajo la Data puede ser representada fielmente y recuperada con precisión fidedigna?

El misterioso rincón de la casa redonda
De acuerdo con el Teorema de Nyquist (Shannon-Nyquist sampling theorem), “la reconstrucción exacta de una señal de base de banda a tiempo continuo desde su tasa de muestreo/sample es posible si la señal es limitada por banda y el sampleo de frecuencias es mayor que el doble de la señal original – sin pérdida o alteración alguna.” [H. Nyquist, "Certain topics in telegraph transmission theory", Trans. AIEE, vol. 47, 1928] El audio del CD es sampleado a 44100Hz (44.1kHz), es decir, el doble del límite teórico de un humano (20kHz). Es por ello que una señal musical que llegue a ese nivel se puede capturar y samplear en forma ideal. La señal puede ser reconstruida matemáticamente perfecta siempre y cuando el convertidor Digital-a-Analógico (DAC)ª sea “perfecto” (encontrado en reproductores de calidad y de alta gama). Me ahorro los detalles técnicos que me obligarían a poner fórmulas del teorema y no quiero hacerlo; búsquenlo y sean testigos ustedes mismos, no lo estoy inventando, es una realidad matemática pura y simple. Los vinilófilos han argumentado, erróneamente, que la señal analógica jamás puede ser representada fielmente porque “las ondas son representadas como olas cuadradas”, nunca había escuchado tanta mierda ignorante sin basamentos.

Por su naturaleza óptica lineal en el almacenamiento de información en forma de data binaria, el CD no requiere de ajustes comprometedores durante su masterización por alguna limitación física en su medio de reproducción. Las únicas limitaciones están en su ancho de banda para registrar una frecuencia dada usando el método de PCM* para codificarla, –44.1kHz/16Bits– que fue hasta donde llegaron los límites de la tecnología PCM de 1970-80 cuando se concebía el estándar del Disco Compacto: El Red Book o Libro Rojo (hoy superados por el estándar del DVD-A). Aparte, para los que digan que los CDs también se rayan, éstas no afectan la calidad del sonido porque los correctores de errores reciben instrucciones –inscritas en el disco– para solventar problemas de interrupción de data por causa de daños. Si el daño es muy grande, el CD simplemente salta. Los CDs son grabados con información redundante intercalada. Esto permite al decodificador corregir e interpolar la data dañada causada por un defecto en su superficie. Este mecanismo de corrección, interpretación y recuperación de la data dañada se le llama CIRC o Cross-Interleaved Reed-Solomon Code. [Kenneth C. Pohlmann. The Compact Disc Handbook. A-R Editions. Middleton, Wisconsin, USA. 1992]

Pero se olvidan de los filtros de interpolación en el audio digital (anti-aliasing), que reconstruyen exactamente la onda a su forma original sin alterarla, debido a la aplicación del Teorema de la Interpolación de Whittaker–Shannon que cita “que bajo ciertas condiciones limitadas, una función (señal) puede ser recuperada exactamente de sus muestras (samples), reconstruyendo la señal original” [J. M. Whittaker, Interpolatory Function Theory, Cambridge University Press, Cambridge, England, 1935]. De lo contrario se aplican técnicas no deseadas de aliasing que, “cuando esto sucede, la señal original no puede ser reconstruida de forma unívoca a partir de la señal digital, pero se tornan indistinguibles cuando se les muestrea digitalmente.” [Ob. Cit]

Ustedes vinilófilos pueden contra argumentar todo el día con testimonios subjetivos de su propia apreciación y preferencia, que es válida, pero no podrán usarlas contra esta realidad porque estarán equivocados. Este teorema es una de las bases del Audio Moderno y está en todas las publicaciones referenciales. Es la nostalgia extrema por la costumbre a ese sonido característico y particular lo que nubla subjetivamente a los vinilmaníacos y están en su derecho por ser su gusto particular. Pero de ahí a establecerlo como una generalidad fáctica y un hecho absoluto es otra cosa.

El problema con el CD es que resulta inapropiado para registrar todo el rango dinámico que nuestros oídos pueden percibir sanamente: 120dB. Es decir, ya hemos hablado que tanto el LP como el CD poseen la capacidad de registrar –uno con menos dificultad que el otro– todo el espectro de frecuencias dentro de la escala auditiva humana 20Hz – 20kHz. Pero ninguno satura el rango dinámico de nuestra sensibilidad psicoacústica. El LP llega con mucho esfuerzo y cuidado a los 76dB, ¡mientras que el CD lo supera cómodamente por 20dB! 96dB para ser exactos (el oído humano es tan sensible para discrepar diferencias tan pequeñas como 1dB). El LP no puede dar más por las limitaciones físicas de su medio; y el CD por las limitaciones elementales de su muestreo en la conversión de Análogo-a-Digital (ADC). Veamos por qué: el CD, usando PCM*, samplea** 44.100 veces por segundo una muestra de sonido de 16 Bits (2 Bytes), quantizando*** la línea continua de la frecuencia analógica a uno de los 65.536 posibles valores numéricos 216 (para poder registrarla en forma binaria usando técnica Eight-to-Fourteen Modulation o EFM). Esto le deja límite teórico posible de 96dB de rango dinámico. Muy por debajo del límite del oído humano de 120dB. Por su parte, el DVD-A y el SACD samplean 96.000 veces por segundo (96kHz) a una muestra quantizada de 24 Bits que es lo mismo que uno de los 16.777.216 posibles valores numéricos o 224 ¡que le dan un límite teórico de 144dB de rango dinámico! ¿Qué jode no? Entonces vinil, ¿quién dijo miedo?

¿Y de aquí para dónde?
Les voy a contar un secreto, aquí en la redacción de RTx hemos alabado y recomendado los dos formatos de alta definición que superan al CD, el DVD-Audio y el Super Audio CD. Siendo distintos entre sí en su fundamento para registrar y reconstruir una señal de audio con “mayor precisión” que el CD, logran el objetivo al obtener una mejor respuesta de la señal musical sampleada. Tanto así, que la crítica y los entusiastas los reconocen como verdaderos formatos de Hi-Fi (incluso los vinilófilos). Pero si revisan cuidadosamente las propiedades sensoriales acústicas del oído humano (con sus limitaciones entre 20Hz – 20kHz) y las comparan con el espectro que cubre el CD (20Hz – 22kHz), notarán que el CD cubre todo lo que el oído humano es capaz de registrar, al menos óptimamente como lo hemos señalado. Entonces, ¿existe la posibilidad de que registrando mas ultra-frecuencias por encima del límite del oído humano (20Hz – 48kHz como hacen el DVD-A/SACD) arroje significativas y dramáticas mejoras en la señal de audio? No y si.

Hecho: tu oído no puede registrar más de 20kHz, punto, es un hecho científico, no se discute, no hay evidencias sustentables más que los oídos de Superman y él no es humano para empezar. Hecho: el DVD-A y el SACD samplean una muestra a 96kHz para obtener 48kHz basándose en el teorema de Nyquest, pero… ¡Ningún instrumento alcanza 96kHz, ningún micrófono registra 96kHz y ningún oído percibe 96kHz! ¿¡Entonces!? ¿¡Pa' qué mash!? Peeero el sonido se comporta de manera lineal, lo cual significa que las frecuencias por encima de los 20kHz no pueden afectar o alterar la "forma" de las frecuencias audibles mas bajas, pero las enriquecen. Por eso los audiófilos claman que estas frecuencias ultra altas producen una notable diferencia. La mejor evidencia científica que soporta este alegato sugiere que existe actividad cerebral que de alguna manera se estimula ante la presencia de sonidos hypersónicos.[Sampling Theory For Digital Audio - By Dan Lavry, Lavry Engineering, Inc.]

Recuerden que lo que la mayoría de los que alaban y certifican sobre la superioridad comprobada del DVD-A y el SACD claman que “se siente como vinil” ó “tiene más aire y sensación como el sonido análogo pero con la resolución del digital” ¿a qué se debe? Pues a lo mismo que ocurre con el vinil: ¡son distorsiones armónicas añadidas por el uso de estos sobresampleadores y circuitos que claman alcanzar 96kHz! [Ob. Cit] Hecho: Samplear señales de audio a 96kHz (y hasta 192kHz como hace el DVD-A en algunos casos) resulta hasta tres veces más rápido que la tasa óptima (44.1kHz) del CD. Esto compromete la precisión de la señal original que inevitablemente termina con distorsiones añadidas (ditheringº, non-linear & cero-cross distotions). El incremento en la velocidad de muestreo tiene sus desventajas porque incrementa la data impactando el ancho de banda y la transmisión con información que originalmente no existía (Interpolación, Noise Shaping y Anti-Aliasing). Aumenta los requerimientos de poder, resultando en costosos equipos que inducen elementos que comprometen, aunque favorablemente, la precisión fiel a la señal original. [Idem]

¿Ven mequetrefes? Estos formatos de “alta definición” ¡sólo son “CDs” que añaden distorsiones armónicas beneficiosas que resultan aplacibles al oído y por ende tienden a ser percibidos como mejores como lo hacía el disco de vinil! Pero no es resultado directo de mayores registros en frecuencias que ni los instrumentos dan, ni los equipos registran y ni tu oído percibe. Sí registran frecuencias ultrasónicas que, aunque el oído humano no percibe directamente, ayudan a la estructura de las señales audibles en la información musical. El DVD-A y el SACD son formatos que, aparte de añadir el elemento surround, simplemente ofrecen lo mejor de dos mundos: la alta resolución del CD y las distorsiones armónicas inducidas por las imperfecciones del audio analógico como en el vinil (junto a los beneficios del disco óptico anti-desgaste como ñapa). Es todo.

La tecnología del CD es, en su mayoría, una evolución mejorada a la tecnología del vinil. Déjen de preocuparse y simplemente disfruten de la música.

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Bartonphile


[*] PCM o Pulse Code Modulation: Ideado inicialmente para transmisión de frecuencias para el telégrafo (y aplicado en la tecnología de telefonía digital actual), es una representación digital de una señal analógica, donde la magnitud de la señal es sampleada regularmente a una tasa fija por segundo a niveles uniformes (ver abajo). Luego es quantizada (ver segundo mas abajo) en una serie de símbolos en código binario dentro de un rango de valores numéricos predeterminados. LPCM o Linear PCM especifica que los valores son proporcionales a la amplitud. Al PCM se le puede aplicar cualquier tipo de codec de compresión de data (MPEG, AC-3 ó "Dolby Digital", MLP, ATRAC, DTS, etc.) [Kenneth C. Pohlmann. The Compact Disc Handbook. A-R Editions. Middleton, Wisconsin, USA. 1992]

[**] Sampling: La muestra de sampleo, o sampleo de frecuencias viene de sampling o el número de veces por segundo que se toma una muestra de una frecuencia dada para obtener una señal discreta. Se mide en Hertz (Hz). El inverso de la frecuencia sampleada es el período de sampleo o intervalo de sampleo, lo cual es igual al tiempo entre muestras. En el CD la tasa de sampleo es de 44.1kHz, pero existen tasas mayores y menores que afectan la calidad de la muestra dependiendo de la complejidad del material a samplear. En el formato PCM se samplea en 22kHz, 32kHz, 44.1kHz, 48kHz, 88.2kHz, 96kHz, 176kHz y 192kHz. [Kenneth C. Pohlmann. The Compact Disc Handbook. A-R Editions. Middleton, Wisconsin, USA. 1992]

[***] Quantization: Es el proceso de seleccionar números enteros para representar el nivel de voltaje de cada sampleo (ver arriba). El convertidor de Análogo-a-Digital (ADC) debe seleccionar números enteros que se aproximen a la señal, lo más cercano posible, al nivel de la señal en el instante que es sampleado. Esto produce errores de redondeo que ocasionan distorsión llamada quantization errors. Esta es una imperfección ineludible en todos los ADCs por su resolución finita. [Kenneth C. Pohlmann. The Compact Disc Handbook. A-R Editions. Middleton, Wisconsin, USA. 1992]

[ª] Digital-to-Analog Converter (DAC o D-to-A): Es un procesador o dispositivo en un chip que convierte la señal digital (usualmente binaria usando el formato PCM) a señal analógica (corriente, voltaje o carga eléctrica). Convertidores de Digital-a-Analógico son interlocutores entre el audio digital abstracto y el audio analógico de la vida real. Su inverso, el ADC o el Convertidor de Análogo-a-Digital, es el que interpreta la señal analógica para representarla en código binario. Esto se hace mediante un proceso de sampleo y quantización bajo el principio de la arquitectura Delta-Sigma, que evalúa la señal, mide el error y luego lo integra para compensarlo mediante sobresampleo u oversampling. Todos los ADC sufren de errores por la ocasional no-linearidad de la señal de entrada, por causa de imperfecciones en sus diseños físicos.

[ª] Dithering es una técnica empleada –y un mal necesario– para introducir una forma benigna de ruido que ayude a compensar los errores aleatorios introducidos por el proceso de quantización. Esto previene patrones molestos audibles como contorneado del sonido que es mucho más objetable que el ruido correlacionado a la señal para enmascararlo. Dither es una rutina para engañar tanto al ojo como al oído al ser usado tanto en video como en audio para solventar limitaciones del medio reproductor, expandiendo sus capacidades para estar en conformidad con la sensibilidad perceptiva de los sentidos humanos. Y es uno de los últimos pasos en la producción del Compact Disc.

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It Began in Africa



Casualmente revisé dos films que encierran el tema de la desventajada y conflictiva África. Este ha sido tema de muchos films por años como The Constant Gardener, Hotel Rwanda, Black Hawk Down y Lord of War, que busca reflejar la trágica realidad que padecen muchas naciones africanas, como una forma de denuncia más que el entretenimiento mismo. Pareciera que no existe fin a la miseria y la explotación del antiguo continente por más ayudas y festivales hagan para lograrlo. La cosa no está en hacer iPods Rojos, lanzarle sacos de arroz desde un avión o que Bono nos siga rompiendo los cojones con su hipocresía, no. La idea es que el mundo occidental deje de explotarlos para que tomen el destino en sus manos. De todo ha visto África: la guerra de Angola, el Apartheid en Sudáfrica, el genocidio de Rwanda y la sucesión casi infinita de dictadores de turno que se comportan como reyes matando de hambre a su pueblo, etc. A la vez que se mantienen las guerras que favorecen a externos, mientras que por otra parte el SIDA y el hambre los consume sin que nadie le importe un puta.

"Diamonds are a man's best friend"
En esta línea me tocó ver por fin la aclamada Blood Diamond de Edward Zwick (The Last Samurai) que persigue el drama de tráfico ilegal de diamantes en conflicto. Aunque, al igual que la otra película, el tema central de la trama es puramente ficticio, pero el escenario es real y los sucesos ocurridos en el trasfondo son históricamente auténticos. África es muy rica en minas de diamante. Estas han sido objeto de grandes explotadores y comercializadores de joyas que financian las pugnas políticas y las guerras civiles con el fin de obtener el mineral precioso a bajo costo. Esto siempre pasó desapercibido ante las autoridades gubernamentales y los ojos del mundo, que se hacían la vista gorda ante la cruel realidad de muchos países africanos. Genocidios, matanzas por odio y esclavitud forzada se volvieron cotidianos dentro de la vida incivilizada del africano.



En Blood Diamond se recrea la situación cotidiana en Sierra Leona a finales del siglo pasado. Poco antes que explotara el escándalo de los Diamantes Sangrientos y el mundo conociera las atrocidades que se estaban cometiendo por satisfacer la demanda del superficial mercado joyero. Previo al Kimberley Process Certification, que busca eliminar los diamantes sucios que provienen de zonas en conflicto certificando los legítimos, encontramos a un humilde pescador nativo (Djimon Hounsou), que se cruza en el camino de un traficante de diamantes de segunda (Leonardo DiCaprio), por culpa de las vicisitudes adversas dentro del conflicto político armado en pleno apogeo bélico. El resto es sacar conclusiones en base a las motivaciones y prioridades que cada uno tiene y por la cual a duras penas se mantienen juntos para conseguir sus tesoros preciados. Que en el caso del nativo pescador y del traficante mercenario son tesoros de distinta índole.

Extraordinaria historia con una dirección sólida que mantiene el ritmo variable entre tensión y emoción. Las actuaciones son de lujo total gracias al talento de Djimon Hounsou (Constantine) y DiCaprio (The Departed, Aviator, Catch Me If You Can) al frente del drama, con el soporte de la ultra-mami de papá de Jennifer Connelly (A Beautiful Mind, Dark City), como la reportera humanitaria que sí le importa un carajo luchar por causas nobles (y a mi me cuesta concentrarme en una película cuando ella está en cámara). Hay bastante acción, pero lo que mas destaca es el mensaje dentro de los diálogos que presenta el dilema moral mejor que en muchos documentales. Que al final te hace creer que el cuento termina feliz para África cuando la realidad es otra; porque el Kimberley Process, aunque ha aminorado el problema, no lo ha erradicado de raíz.

El DVD se presenta de una calidad impecable, colores, contraste y resolución. Que en conjunto resaltan la extraordinaria fotografía de los paisajes tropicales africanos. El sonido es atmosférico y candela a la vez, bastante inteligible en los diálogos y muy ambientador en las surround. Altamente recomendable.

Film: Willy McKay; Video: Willy McKay; Sonido: Willy McKay




Ni un catirito...
Manteniendo el tono similar, que en apariencia podría comparar a esta película con la anterior, The Last King of Scotland se distancia por su narrativa pausada y su drama disfrazado. El film llamó la atención no porque representara la vida política parcial de un dictador africano de la historia de Uganda, Idi Amin, que tenemos hasta el cansancio en el mundo del cine. Al contrario, fue por la dramatización de la vida oculta del excéntrico megalómano cambembe, en relación con un médico escocés, que representan de manera ficticia para darle sentido a la novela de Giles Foden. Es este duelo entre personalidades distintas provenientes de culturas opuestas lo que le da a The Last King of Scotland el toque vibrante que atrajo la mirada de críticos y cinéfilos.

Amin, como muchos dictadores de turno de una nación conflictiva del continente africano, fue una figura que dejó sangre y miseria a su paso mientras dejaba a Uganda congelado en el tiempo tanto en el desarrollo como nación, como en las condiciones de vida del colectivo. Vivió como el dueño de Uganda hasta que lo derrocan en 1979 donde se exilió en Arabia Saudita hasta su muerte en el 2003. No sin antes llevar al país a la miseria retrógrada entre desapariciones forzosas, persecuciones étnicas y represión político-opositora aplastante durante su régimen de terror absolutista.



La imponente presencia de Forest Whitaker (Panic Room) como Amin hace toda la película con una demostración de soberbia actoral como pocas veces se ve. Pero la sorpresa del joven James McAvoy, como el médico misionero que pierde su rumbo y sus prioridades vocacionales, complementa el dueto que forman The Last King of Scotland sin necesidad de soporte en el reparto. A pesar de contar con Gillian Anderson (The X-Files Movie), su breve participación sólo demuestra lo que dije antes, que el film se sostuvo sólo con las dos figuras principales de principio a fin.

La imagen del DVD es sencillamente referencial. Con una fotografía cálida y amarillenta que recrea con fidelidad el acabado de la década de los '70 donde se desarrolló el período dictatorial de Amin. Colores, texturas, resolución y el rango dinámico del contraste tan bien logrado que hasta se pueden ver los niches en medio de la noche y sin que pelen los dientes (ja ja ja, qué racista sonó eso, pero mosca no me confundan por hacer un mal chiste). El sonido es mas que todo diálogos con pocos momentos de plomo y música de la época que asaltan todos los parlantes. De resto un DVD referencial en imagen y sonido. Tremenda película, no se la pierdan.

Film: McKay; Video: Sir William McKay; Sonido: McKay

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Sir Barton

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Abracadabra

Primero que nada no pienso comparar a The Prestige con The Illusionist meramente porque ambas ostentan el auge de la magia sensacionalista en la Europa victoriana del empalme entre el s. XIX y el s. XX. Ambas películas son absolutamente distintas a pesar que retienen el mismo acabado artístico encerrando el tema de los conflictos particulares de habilidosos prestigiditadores. El error surge porque los dos films casi colindan en cartelera y fueron foco de comparaciones dispares debido a su aparente parecido en el tema central, (The Prestige estuvo en cartelera local hace meses y The Illusionist se estrena pronto en este monte, aunque pueden ver mi reseña de hace unos meses).

Apartando el tema de la magia, The Illusionist es una trama lineal en primera persona que concentra el tema de la disparidad de clases sociales en medio de la legitimidad política imperial y el cuestionamiento de su autoridad en vísperas de la caída del Imperio Austro-Húngaro. Mientras que The Prestige es un thriller psicológico hitchconeano recreado dentro del auge de la industrialización británica, con el suspenso y el misterio manejados por una narrativa discontinua bastante compleja. Coño dije que no las iba a comparar. El punto es separarlas para que no se diga irresponsablemente que una es mejor que la otra. Ambas son excelentes películas, siendo The Illusionist romántica y heroica, mientras que The Prestige oscura y temperamentalmente emocional hacia los extremos de la obsesión.

Es esta línea oscura la que resalta la cromaticidad emocional de The Prestige al venir de la pluma y óptica del genial Christopher Nolan (Batman Begins, Memento) y su hermano. La dirección es simplemente estupenda, del carajo, ¡no joda! El pana tiene una inclinación por el tono oscuro en sus films, y no me refiero a la falta de luz. Nolan borda un drama shakespeareano que funde sangre y lágrimas; amor y odio; pasión y obsesión, todo dentro de un elaborado entramado de rivalidad, tragedia y fineza que rodean a los dos caracteres principales desde el principio.



Christian Bale (The Machinist, Batman Begins, American Psycho) y Hugh Jackman (X-Men Trilogy, Swordfish) se enfrentan tanto en el campo profesional como en el terreno personal por la obsesión de alcanzar la perfección máxima en su arte: La Magia y El Ilusionismo. Ambos son prisioneros de su pasión artística como también de sus tragedias personales por la que cada uno culpa al otro. Llegando a entablar una afanada lucha por destruirse que afecta sus vidas y perjudica sus relaciones personales. Una lucha sin tregua que llega a los extremos de amor obsesivo y odio obsesivo en iguales cantidades que rompen la línea entre la realidad y la ilusión. ¡Ambos bárbaros!

Esta es una película oscura y fuerte que te mantiene al hilo desde el comienzo. Con una elegancia artística que va de la mano de la excelente dirección de Nolan y del extraordinario reparto que reúne a Scarlet Johansson (Lost in Translation, Match Point), Andy Serkis (King Kong, The Lord of the Rings) y Michael Caine (Children of Men, Batman Begins, The Cider House Rules), junto a la aparición especial -y soberbia- del infinitamente talentoso artista David Bowie. Donde se representa el drama ficticio dentro de un escenario tan históricamente preciso, que involucra a personajes reales de la época con armoniosa homogeneidad como el caso de Nikola Tesla en la piel de la leyenda Bowie. Mezclando la magia con la ciencia hasta el punto de difuminar la línea que los separa.



El DVD se presenta como un disco semi referencial. Manteniendo con majestuosa delicadeza el tono oscuro de la fotografía y la luz indirecta de los oscuros días de la génesis de la electricidad. Los tonos de piel y las texturas de los trajes resaltan por la impecable transferencia de film a video. A la vez que los colores se mantienen cálidos, retraídos y desteñidos en las escenas nocturnas. Pero siempre manteniendo los detalles en todo momento por más oscura que sea la escena. Un contraste bien equilibrado. El sonido es de presencia fuerte en los diálogos con escaso uso de las surround para el score soundtrack y efectos especiales en los actos de magia, sin nada particularmente extraordinario en su mezcla atmosférica. El film es muy fuerte en lo visual y en los diálogos por lo que fue buena decisión que el sonido no distrajera la atención de la trama central.

Señores, ¿ustedes pidieron cine serio después de menospreciar a Transformers? pues si The Prestige no los complace me lo van diciendo desde ahorita para pintarles respetuosamente una paloma y pedirles que no vengan más a este pote buscando una referencia de cine. Este es un film excelente que te deja pensando por mucho rato después de su conclusión. Tanto, que la compré el lunes luego de haberla alquilado este fin de semana. Porque te deja con suficientes excusas para verla más de una vez y sacarte la espina de no haberla podido predecir tal como hizo Nolan antes con Memento... ¿Que no viste Memento? ¿Qué clase de cine ves? mejor anda a leer Luz, Cámara ...Crap.

Film: Willy McKay; Video: Willy McKay; Sonido: McKay

[DVD: 2007. 130 min. 1-Disco. Zona 1. Color NTSC. Anamorphic Widescreen 2.35:1, Inglés Dolby Digital 5.1, Subt: Eng/Fra/Esp]



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Sir Barton

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More then meets the eye



En primer lugar un aplauso a Michael Bay por haberse reivindicado, por fin, con un buen blockbuster que entretiene de verdad. Quizás sea porque se unió a Steven Spielberg para la producción de este film o si se cansó de hacer coletos cursi de "acción sin emoción" como los bodrios de Armaggedon, Pearl Harbor y la Sci-Fi Crap de The Island. Mequetrefes rurales, Transformers es para dejar el frenazo en el asiento del cine de lo cagante que es. Esperaba nada más que excelentes efectos y una mediocre trama, me equivoqué. Esperaba un insípido blockbuster de verano a lo Independence Day, con una buena adaptación del comic a lo Fantastic Four -de impresionantes logros técnicos- pero que se te olvida una vez que pisas la salida. Que va, rodé y me pelé.

No sé si sería el entusiasmo por haber sido fan de la serie animada americana-japonesa de los '80 lo que contribuyó al veredicto favorable de este film. Pero le doy crédito a los productores por haberle puesto atención a los puntos donde normalmente fallan este tipo de producciones, como una sólida trama, un excelente guión y actuaciones de carne y hueso, no de cartón. Apartando los mejores efectos especiales desde la rompe-paradigmas de Jurassic Park (1993), hacen de Transformers una ganadora y uno de los mejores films de genuino impacto y entretenimiento de este año junto a 300.

Transformers no es un concepto originado en un comic como los Super Heroes de DC y Marvel. Es una línea de juguetes exitosamente diseñada por la compañía Hasbro en 1984 que se desarrolló posteriormente en comics debido a su impacto en la cultura popular (producida por la casa Marvel), y luego en dibujos animados en Norteamérica y Japón para generar seguidores de culto. Esta es una de esas raras ocasiones en que el concepto de un juguete o video juego se lleva al cine a diferencia de los comics tradicionales donde sucede al revés. ¿Qué pasa con esto? que los comics que se adaptan al cine casi siempre tienen éxito porque poseen trama, personajes desarrollados, historia y cultura. Con los video juegos sucede lo contrario. Son garantía de fracaso ya que la mayoría de ellos carece de profundidad, historia y trascendencia cultural; como ocurrió con los coletos de Street Fighter, Mortal Combat, Mario Bros., Doom, Resident Evil, Alone in the Dark y Tomb Raider. Todas ellas tan entretenidas con un film basado en Pac-Man o Tetris (Zzzz... ). Excepciones a la regla son muy raras, siendo Final Fantasy VII una de ellas por la profundidad y el desarrollo detrás de los juegos que le dieron base sustentable al film.

Afortunadamente Transformers cuenta con un sólido universo construido por dos décadas de seguidores de culto. Tanto en comics como en miniseries especiales que se produjeron en Japón aún años después de que terminara la serie animada norteamericana a finales de los '80. Con algunas variantes y miniseries paralelas que divergen de la trama original pero que capturan la esencia básica del concepto. Una forma de vida bio-energética alienígena que utiliza la materia para mimetizar formas y figuras bajo la nomenclatura de robots bio-mecánicos o Mech-Warriors. Que entran en conflicto por obtener el dominio de la fuente que da origen -y poder- a su especie. En medio de esta purga están dos bandos, los Autobots y los Decepticons. Unos por el dominio absoluto (Decepticons), los otros por la defensa de la equidad y el orden (los Autobots). El peo es que, por razones que deben conocer por medio de la serie, el comic o el film, terminan en nuestro planeta trayendo su guerra consigo.

La trama del film se basa en esta estructura, y la desarrollan muy bien para complementarla con aditivos históricos ficticios que calzan aceptablemente con el argumento fantasioso. Incluso hay basamentos pseudocientífocos para darle sentido a la inverosímil ciencia ficción y quitarle un poco la superficialidad característica de este tipo de películas. Como resultado, Transformers es un film que no insulta tu inteligencia y cumple su propósito de divertir y entretener sin llegar a los extremos de la idiotez y la superficialidad efectista.



La adaptación es impresionante, impecable, con ligeras y a veces fuertes diferencias del dibujo animado que se adapta mejor con nuestros tiempos. Como el hecho que el famoso autobot Bumble Bee es representado en un Camaro amarillo en lugar del familiar Volkswagen Beetle amarillo que conocemos todos (en este caso usando el Camaro GT Concept que Chevrolet prestó para la filmación (según la revista Motor Trend, GM prestó tres muestras en caso que chocaran uno, pero con condición de devolución).

El detalle que molestó a muchos de los seguidores fue la apariencia de Megatrón, que no tiene su característico cañón en el brazo derecho ni se convierte en la pistola Walter P38 como normalmente hace. Pero está argumentado en el film. De resto, sólo actualizaciones de los modelos de vehículos los '80 por referencias recientes para darles frescura contemporánea (Starscream es un F-22 Raptor en vez de un F-15 Eagle, Ratchet que era una ambulancia cambia por una Hummer de rescate, Ironide que era una Van pasa a ser una pick-up GMC TopKick C4500 y el Porsche 935 de Jazz por un Pontiac Solstice, ¿verga General Motors sí que metió real para meter sus carros no?). Pero Optimus Prime (La Gandola) y Bonecrusher (Grua Mecánica) están perfectamente representados con un realismo que caga por lo complejo de sus articulaciones, al igual que los demás robots (no esperen ver a Grimlock que se les olvidó, pero vienen secuelas indudablemente). Por los Decepticons están la mierda de Barricade (como un cojonudo S281 Saleen Mustang de Policía), Frenzy (el cassette que aquí es un reproductor de mano) y Blackout como el terrible helicóptero MH-53 "Jolly Green Giant" que coje culo y paga con chapa.



Bay se lanza una dirección del carajo, con toda clase de técnicas, cámara en mano, dollys y hasta cámara CGI. La edición es tan frenética que a veces no sabes lo que ocurre ni dónde estás parado, con un poco de abuso del close-up durante la acción que desorientara si no fuera por la exquisita cámara lenta que te deja ver los detalles. El ritmo es energético, interesante, sin pausas ni momentos aburridos a pesar de que es un pelo larga. Con elementos de comedia constante que suaviza el tono oscuro de la trama.

Pero los efectos especiales les van a cagar las pantaletas. Este film marca un hito en la era de efectos digitales como lo hizo Jurassic Park en su momento. Industrial Light & Magic se distancia de la competencia una vez más marcando la pauta con esta demostración de efectos tan reales que inmuta. Aparte que, como una rareza, el ejército norteamericano, acostumbrado al celoso resguardo de prestar sus equipos militares para rodajes, prestó una generosa cantidad de aviones, tanques y vehículos para la película [fuente: New York Times]. En parte porque el Director (o Spielberg) logró persuadirlos para mantener el realismo del film y que éste no se basara en efectos digitales. Gracias a esto es que veo por primera vez un F-22 Raptor en acción, así como auténticos C-17 y C-130 en tomas de vuelo (y un F-117A estacionado) que se han visto antes en otros films. Para mi esto es un drool-festurbation of weaponry and military hardware, mamapipes. Tanto fue la colaboración para la autenticidad de los componentes militares que se pudo filmar dentro del pentágono de verdad verdad, así como también del uso del verdadero Air Force One para una escena, ¡Bárbaro! No sólo se conformaron con Hummers, armas y uniformes de utilería, no, fueron por todo. Quizás con una jaladita de bola y una botella de Whisky convencen al alto mando militar a que les presten el Aurora, pero no creo que hayan querido forzar la suerte.



Las actuaciones como toda película de acción Sci-Fi, sin nada particular salvo el tono serio de Jon Voight como el Secretario de Defensa y el destacado papel del protagonista Shia LaBeouf (The Greatest Game Ever Played), que sorprende bastante para ser el segundo film donde lo veo. Aparte del siempre molesto John Turturro (Secret Window) que no sabe hacer otra cosa que romperte los huevos cada vez que sale en una película. Entre otros, dos tiernitas encendidas que te dejarán con la expresión babeante de Homero Simpson cuando piensa en rosquillas. Como detalle curioso, la voz de Optimus Prime es Peter Cullen, el mismo quien le hacía la voz en la serie animada de los '80, aparte del maligno toque de la voz de Hugo Weaving (The Matrix, V for Vendetta) como Megatrón.

¿Qué esperan que se las cuente? vayan a verla mequetrefes. Altamente recomendable como la cartelera de la semana. Esperando a los Simpsons y a The Bourne Ultimatum para Agosto. Mientras les tendré buenos films que estaré revisando en el MMSST® durante el puente, más unos plásticos nuevos en materia de música para no perder la costumbre.

Bienfor.

Film: Willy McKay (★★★★★)

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Sir Barton

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The Endless Debate: CD vs. LP pt. 2



Si te digo que el burro es negro porque…
Un vinil puede registrar efectiva y cuidadosamente bien un amplio espectro de la gama de frecuencias dentro de la sensibilidad del oído humano. Con absoluta fidelidad analógica, sin los efectos negativos provocados por filtros y decodificadores Digital-a-Analógico (DAC) mediocres encontrados en la mayoría de los CD players populares. Bueno, eso si el mundo fuera perfecto y la utopía reinara al pie de las especificaciones teóricas del formato del LP. Veamos por qué, recordándoles que voy a ignorar los males físicos causados por el uso como advertí en la primera parte.

Empecemos por una falla en su diseño que reduce dramática y progresivamente la resolución a medida que la aguja se acerca al centro. Debido a la velocidad constante del formato (33 1/3 rpm), la calidad del sonido disminuye notoriamente porque en los surcos inferiores existe menor superficie de recorrido y por ende menor espacio para registrar eficientemente una frecuencia con la misma fidelidad que en los surcos exteriores. Para ello se recurre a la compresión en el proceso del mastering*, un mal necesario si se quiere maximizar el espacio con todo el material del álbum. El tracking digital del CD evita esto, en especial porque la velocidad varía a medida que el láser se aleja del centro, manteniendo la misma tasa de transferencia como si viniera de una cinta digital. Por ello algunos sellos especializados en audiófilos, recurren a utilizar sólo el espacio exterior del vinil (de la mitad hacia afuera) aunque eso signifique menor duración de la grabación. Los DJs prefieren trabajar con sencillos que ocupen sólo el espacio exterior y a velocidad de 45 rpm para aumentar la resolución y evitar la compresión de los surcos inferiores, algo impráctico para álbumes, operas, conciertos, orquestas y grabaciones comerciales (que para álbumes requiere de 4 o más discos).

Otro problema viene dada por la geometría del brazo de la aguja (fonocaptor). Los Masters de estudios son cortados en un disco maestro de metal, utilizando un torno que marca los surcos con una aguja de zafiro para luego utilizarlo para estampar los viniles vírgenes. El problema radica que este torno está geométricamente calibrado para que el surco se haga simétricamente perfecto al incidir el zafiro perpendicular a la superficie del Master de metal. Pero el brazo del 90% de los tornamesas caseros está suspendido por un sistema pendular de balance muy delicado, que está sujeto a constantes fuerzas por la centrífuga y otras vibraciones del plato que le induce errores de azimut al tracking de la aguja. Sistemas muy costosos y especializados son necesarios para reducir estos pormenores molestos, algunos más exitosos que otros, pero que al final son irreductibles. Otras inconsistencias al estampar el vinil del Master es el desalineado del orificio central con respecto al radio entre éste y los surcos (excentricidad). Provocando toda clase de efectos de fluctuación y trémolo (wow & flutterº) que son irritantes a los oídos entrenados. Estos efectos también son provocados si el disco llega a estar doblado y no asienta perfectamente plano sobre el plato (el vinil es muy blando y susceptible al calor). El CD es inmune a estos efectos.

Aunque es posible grabar viniles con una respuesta de frecuencia superior al del CD (llegando hasta 30kHz), es poco práctica considerando lo difícil que resulta su reproducción, aparte que el desgaste reduce estas altas frecuencias muy rápido (perdón por hablar del desgaste, pero era necesario). Además que una aguja mal balanceada puede desgastar el disco en pocas posturas si hay mucha presión, o no captar la extensión de frecuencias altas si al contrario tiene poca presión. No obstante, estas son preocupaciones menores cuando se masteriza un vinil por encima de los 18kHz (que es por debajo del límite de los 20kHz del CD), porque a esas frecuencias elevadas se introduce ruido como el de los cassettes ("sssssssssss"), producto de la extrema dificultad que tienen muchas agujas de registrar con precisión estas microprotuberancias en las paredes de los surcos que contienen las ultra-frecuencias. Y el patinaje de la aguja recoge perturbaciones en forma de multiplexing, frecuencias subsónicas por debajo de los 20Hz por vibraciones del plato y del motor del tocadiscos, aún en los sistemas más esotéricos usando belt-drive (correa).

¿Y el CD qué, el Rey del Arroz con Pollo?
A pesar que todas esas anomalías físicas son echadas por tierra con el medio óptico del CD, éste a su vez presenta, aunque en menor grado de afecciones, imperfecciones en su reproducción y manejo de la señal si no se toman las previsiones necesarias. Entre ellas, jitter, aliasing errors, cero cross distortion, non-linearity distortion, error correcting data loss (consecuencia de defectos físicos en el disco) y DACs mediocres (el principal causante). Pero actúan en menor grado en deteriorar la calidad de sonido registrada en el CD, a diferencia de las anomalías del vinil que conspiran dramáticamente sobre él. Puedes tener una reproducción decente usando un CD Player económico de renombre (con un buen DAC), mientras que lograr lo mismo con el vinil requiere de cuidadosas atenciones a un costo elevado. El CD no posee wow & flutter, distorsión armónica registrable, coloración de las frecuencias, ruido subsónico, ultrasónico ni limitaciones en el rango dinámico, aparte de un bajo nivel de señal-contra-ruido (signal-to-noise ratioª).

Para explicar esto el vinil posee un limitado Rango Dinámico^ (76dB) y una serie de elementos de distorsión, algunos producto de su naturaleza mecánica, que le dan a veces un agradable sonido resonante. Recuerden que no todas las distorsiones son malas. Como hay colesterol bueno y colesterol malo (HDL), existen distorsiones beneficiosas que introducen armónicos de múltiples niveles que, solos o en combinación, “mejoran” subjetiva y perceptivamente el sonido original (ver estándares de percepción auditiva). Algunos audiófilos confunden esta resonancia por “precisión” lo cual es un término técnico para referirse subjetivamente entre la grabación y la salida. Pero mucha gente que ama el vinil no quiere admitir que lo que aman del formato técnicamente hablando es ¡distorsión! Por eso inventan toda clase de teorías pseudo científicas sobre esa superioridad que perciben del LP sobre el audio digital (CD), que no es más que la familiaridad a ese sonido al que están acostumbrados.

Otro argumento cuando comparan injustamente al CD frente al vinil, es en casos donde uno de los dos está pobremente masterizado, dando una ventaja imparcial a uno vs. el otro. Por eso mi insistencia a que, para que la comparación sea justa, ambas muestras deben venir del mismo Master Tape y masterizados a las más óptimas condiciones dentro de sus limitaciones. Por ejemplo, una mala maña que está siendo comúnmente practicada en la industria actual de la música es la tendencia de saturar los niveles de amplitud –loudness o volúmen– de las grabaciones para que “mientras más duro suene, mejor”. ¡Falso! Al sobresaturar los niveles de salida de una grabación entras en compresión y clipping, que no es más que la punta truncada de la cresta de la frecuencia entrando en severa distorsión estridente, aparte que no hay rango dinámico (diferencia entre los niveles de intensidad de las notas e instrumentos) por lo que todo sueña plano, monodimensional y fatigante. Un ejemplo de ello es el más reciente trabajo de Depeche Mode Playing the Angel que está ultra saturado en niveles y comprimido en rango dinámico, tanto que al compararlo con el excelentemente masterizado vinil para DJs del mismo álbum, el CD sueña horrible, insoportable, mientras que el vinil suena dinámico, natural, armónico y muy cálido (como el Violator y el Music for the Masses en remaster). Por eso es que comparaciones como esas, con una muestra mal masterizada y otra no, con una en un equipo chincurria y otra en uno mascaclavos, no es científicamente válida para tomar en cuenta como base argumental ni para sacar conclusiones.** Les voy a contar una anécdota...

Había una vez…
Un tiempo que trabajé en una tienda de Hi-End Audio y CDs para audiófilos de Jazz durante mis años de estudiante, me tocó experimentar con muchos equipos de primera línea y grabaciones de absoluto lujo (DCC Jazz, Reference Recordings, XRCD y Mobile Fidelity, puro lomito usando aclamados métodos referenciales de mastering). En una ocasión se presentó el debate del CD vs. Vinil entre varios clientes, el dueño y yo. Cerramos la tienda por el resto del día para hacer un experimento junto a estos clientes VIP, que terminó por dejarnos convencidos y sin duda alguna. Preparamos una prueba con el mismo equipo referencial: un amplificador McIntosh MC-500 (5000$), un preamplificador de tubo de la extinta casa Sound Valves VTP-101i (800$) y un par de cornetas B&W serie Matrix mod. 800 (15000$), usando cables Kimber Kable y condicionador de corriente TICE (un realero por si preguntan). El CD player fue un simple pero excelente California Audio Labs DX-1 (600$), nada esotérico pero audiófilo y de renombre. Peeero el tocadiscos… je je je (tambores redoblantes por favor), nada mas y nada menos que el legendario Linn Sondek LP 12 (9000$) con brazo Naim Aro (2350$) y aguja Linn Akiva MC (3000$), señores, el epítome de los tocadiscos, sólo pregunten, busquen y averigüen que se trata del Rolls Royce de los tocadiscos de vinil desde 1972. El santo grial, E Pluribus Unum el Mesías conditio sine qua non de los tornamesas LP. Punto.

Tuvimos como conejillo de indias a varios neciófilos, entre ellos a este necio que estaba en pañales en cuanto a Audio (12 años atrás), mas unas botellas de fino escocés como lubricante social. Casualmente tuvimos a la mano -entre los clientes y la tienda- todas las muestras necesarias para cubrir el experimento y hacerlo lo más imparcialmente posible. Por tratarse de una extraordinaria grabación galardonada, la muestra resultó ser Pink Floyd “The Dark Side of the Moon” en sus varias ediciones de CD y LP. Siendo entonces la mejor versión de cada formato las de Mobile Fidelity (CD de Oro 24K y Vinil virgen de 180gr., usando el UltraDisk II/Gain II Mastering respectivamente). Teníamos ambas. Pero también contábamos con la edición normal en CD de EMI de su 20th Anniversary Edition, remasterizada por el legendario ingeniero Doug Sax. Así como también teníamos, y aunque no me lo crean, una impresión o-ri-gi-nal importada de 1974 ¡sin destapar! ¡virgen! y ¡sin desgaste! de DSotM que el dueño tenía guardada como colección. Utilizamos una solución anti-desgaste y anti-estática en aerosol para los viniles que no altera la respuesta de frecuencia en lo más mínimo.

Empezamos por esa edición en LP. Tal como la masterizó Alan Parson, sonaba bestial, maldita sea. De hecho, sonaba mucho mejor que la edición 20 aniversario de EMI en CD. Pero antes de cantar victoria, analizamos que son masters de distintas épocas y distintos estudios con distintos procedimientos. Pero innegablemente sonaba mejor el vinil. Luego la prueba definitiva, el LP y el CD de Mobile Fidelity basados en el mismo master, usando el mismo estudio de masterización y con el mismo procedimiento renombrado del UltraDisk II de Mo-Fi; todo del mismo Master Tape original de Alan Parson. Para que sepan, el vinil de Mo-Fi coleteaba el piso con la impresión original de 1973, más dinámica, abierta, articulada, con mayor profundidad, peso y altura. Pero que no duró mucho con el título porque unánimemente y después de múltiples sesiones a ciegas, el CD destronó en todo al vinil y en todas las categorías: articulación, separación, resolución, tridimensionalidad, timbre, foco, transitoriedad, ataque, rango dinámico, ubicación en el espacio, densidad, peso en las frecuencias bajas y tonalidad de las notas medias. No hubo discusión, pero sí admitimos que el vinil poseía ese “ambiente”, “calor”, “atmósfera” y “confort” que comúnmente se asocia en una buena grabación de vinil en un buen sistema como lo era el caso. Ni siquiera pregunten cómo suena la versión actual remasterizada para su 30 aniversario usando los Master Tapes originales para Super Audio CD; y me refiero sólo a la pista en estéreo en CD, no la SACD (DSD) 5.1 que es puro "LSD digital" mis granujas. Pero desgraciadamente no pudimos contar con esta versión en ese entonces (para 1995 no existía el Super Audio CD).

Recuerden que ambas muestras de Mobile Fidelity vienen del mismo Master Tape, del mismo estudio y con procesos óptimos de masterización para cada formato. Usando un sistema de altísimas prestaciones, con el mejor plato del mundo ante un buen CD player (que existen mejores, ¡uf!). Sólo el factor Buchanan’s pudo afectar el análisis de los resultados entre los participantes ¿creían que la partida era seca mequetrefes?

En la próxima parte argumentaremos por qué el CD es apropiado como medio de almacenamiento y reproducción musical más que por enumerar las fallas del LP y decir simplemente que el CD no las tiene, no. Todo enunciado debe venir con su argumento sustentable.

Hasta la próxima piltrafas.

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Bartonphile


[*] Mastering es un método de post-producción de sonido (y también lo hay para video), que consiste en el proceso para preparar y transferir la grabación mezclada del audio, desde la fuente que contiene la mezcla final, hasta el medio de almacenamiento por el cual se van a sacar duplicados para la distribución comercial (Master). El Master para duplicar es el disco de vidrio, metal o cualquier material de donde todas las copias son producidas. Se saca directamente de la cinta maestra producto del mastering. Durante el mastering se ecualiza, ajustan los niveles de volumen, compensan canales y acentúan frecuencias para optimizar y circunvalar las limitaciones del formato de duplicación. El formato por excelencia de hoy es digital, aunque masters analógicos como cintas de audio siguen siendo utilizados -por quienes se especializan en este medio- por sus propiedades transparentes de registro. Por eso en RTx preferimos los CDs importados que vienen directamente del master original a las versiones mexicanas, colombianas y nacionales; donde éstas últimas se obtienen de copias analógicas y/o digitales de segunda y hasta tercera generación del master original. Jamás van a mandar a estos países el master original de duplicación ni mucho menos las cintas originales del Studio Master. Por lo tanto innumerables vicios y procedimientos no estandarizados deterioran y distorsionan el producto final en comparación con la versión de la disquera original.

[**] Muchas de estas comparaciones injustas se hicieron en el nacimiento de la tecnología de CD, cuando las técnicas de masterizado digital estaban inconclusas y en pañales, contra viniles cuya tecnología de masterización estaba tan madurada como un Dom Pérignon. ¿Por qué creen que muchos discos que ya estaban en CD volvieron a lanzarse en los noventa con la excusa del “Digitaly Remastered”? porque fue hasta entonces, 10 años después de creado el formato, que aprendieron a masterizar para digital, ya que los primeros CDs salieron con masters de vinil pobremente transferidos. Pero el mito ya estaba regado que el CD era inferior al LP, claro, para 1982 comparaste un whisky maduro de 18 años (LP) con un destilaje recién sacado del alambique (CD).

[ª] Signal-to-Noise Ratio: Es el término de ingeniería electrónica para definir el concepto de la proporción que existe entre la potencia de la señal vs. la potencia del ruido que corrompe la señal. Se mide en la cantidad de decibeles (dB) que las separa una de la otra. Fuera del tecnicismo, es una medida para comparar el nivel de la música contra el ruido de fondo. Mientras más alta sea la proporción (obtenida con un número negativo) menos obstrusivo es el ruido.

[^] Rango Dinámico: Es el rango entre los niveles más bajos y mas altos que pueden registrase y reproducirse en una grabación y un sistema, expresado en dB en escala logarítmica. El rango de un CD es de 96dB, pero eso en teoría, porque el rango puede ser menor dependiendo de la grabación y de la actuación de los filtros en el sistema de decodificación. El rango dinámico de los LP y cassettes es mucho menor y menos aún dependiendo del material de la grabación. En la práctica, el rango dinámico del vinil es afectado por el propio medio (la densidad de los surcos), su edad y la calidad de las grabaciones. Normalmente alcanza unos 60dB aunque en el mejor de las condiciones puede llegar a 76dB. Pero siempre el rango de las frecuencias bajas se verá comprometido durante el proceso de equalización -durante el mastering- para ajustarse a las condiciones físicas de su limitado medio de reproducción.

[º] Wow & Flutter: Es una irregularidad en la velocidad (pitch) de las grabaciones analógicas.

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Rock 'N Roll Con Lápiz De Labios*



Esta expresión es la que mejor definió en su momento al género del Glam Rock, creado en la década de los años 70 del siglo pasado. Para ese entonces no se había visto más lentejuelas, ni canutillo, ni sombras de ojos o color en los labios desde los tiempos de Little Richard, sólo que en esta ocasión el asunto se llevó al extremo en todos los aspectos.

En Color Carmín La Música Tiene Un Fin
El origen del movimiento puede encontrarse incluso en los albores del rythm and blues de finales de la década de los 40, cuando en el momento histórico de la segregación racial en Norteamérica y la irrupción en el mercado de las grabaciones de los discos de 45 rpm, los artistas que seguían esta tendencia se diferenciaban de lo que hacían sus colegas en el mundo del jazz o sus contrapartes en el panorama de los crooners. Aparte del componente musical –letras con carga sexual en muchos casos y una musicalidad más directa y menos elaborada– también se apreciaba un cuido en la estética visual de los intérpretes: si eran solistas se hacía uso de colores poco convencionales en el vestuario; si eran agrupaciones vocales se uniformaban manteniendo el mencionado cuido en lo estético.

Estas formas serían trasladadas a la mitad de la década de los 50 al aparecer el rock 'n roll donde, salvo por el caso de Bill Halley (quien era muy convencional), de Fats Domino (casi prestado a la escena rockanrollera) o de Chuck Berry (más pendiente de la música que de la ropa), dos artistas destacaron tanto por sus vestuarios como por sus canciones; a saber, Little Richard y Elvis Presley.

Look Golly, Miss Molly!
Richard podría ser catalogado sin lugar a dudas como el primer artista andrógino de rock. Si bien sus letras estaban a años luz de lo que cantaban Bing Crosby o Frank Sinatra, también estaba muy distante del aspecto de estos últimos. Junto con cantar Tutti Frutti, Lucille, o la ya mencionada Look Golly, Miss Molly! (para aquellos que siguen la consigna de latino somos y latino seremos esta última canción es lo que en México copiaron Los Tin Tops con su cantante estrella Enrique “Piedrique Musmán” Guzmán con La Plaga), también hacía uso del lamé, la escarcha y el maquillaje como una forma de despertar –según su criterio– a la juventud adormecida de ese entonces, además de encubrir una homosexualidad hecha pública años más tarde, para luego ser llamado por el Señor. ¡Que de cosas, no!

Al mismo tiempo que Richard se pavoneaba por los escenarios y sus discos causaban sensación, también Elvis hizo uso del brillo para sobresalir. Célebre es la portada del disco 50,000,000 Of Elvis Fans Can't Be Wrong, en donde Aaron (su segundo nombre) usa un traje en lamé dorado. Pero en sí no era que se estaba llamando a esta música con el apelativo de glam; el hecho del exceso venía dado por crear un posicionamiento en la conciencia pública sobre el rock 'n roll y su carácter separado de lo aceptado. Por supuesto que el brillo se apagó con lo hecho por Richard y por el enlistamiento de Elvis en la armada, que junto con los otros sucesos históricos de ese entonces simbolizaron el período de latencia del rock 'n roll, para ser roto 4 años después vía Liverpool, pero sin brillo ni maquillaje, aun cuando los uniformes de Sgt. Pepper eran en telas brillantes y coloridas y la estética hippie de finales de los 60 tenía algo de transgresor.

Ziggy Played Guitar...
Aunque parezca mentira, lo que en los 70 se conoció como glam rock no venía de parte de los músicos, sino de los transexuales. Al mismo tiempo que en la costa oeste de Estados Unidos se cantaban odas dionisíacas a San Francisco, en la Nueva York de entonces la vanguardia se dictaba en el Factory de Andy Warhol; el célebre estudio del artista propulsor del pop art en donde las paredes estaban forradas de papel de aluminio, los asiduos se inyectaban heroína a la vista de todos, la música iba desde colocar arias de María Callas a todo volumen hasta los acordes malditos de Velvet Underground, capitaneados por John Cale y Lou Reed.

En este escenario de pseudo teatralidad abundaban las célebres “chicas” de Warhol, inmortalizadas muchas de ellas en el film de éste Chelsea Girls. Estas podían ser mujeres reales como Edie Sedwick o Nico, hasta transexuales célebres como Candy Darling, sin contar la multitud de socialités, celebridades, estrellas de cine y oportunistas que abundaban en el Factory. Allí es donde aterrizaría otro célebre visitante: el británico David Jones, quien para diferenciarse del Davy Jones de The Monkees se cambia su apellido a Bowie.

En el año 1969 David y su entonces esposa Angela –la Angie del célebre tema de los Stones– visitan el estudio de Warhol y a ambos les impresionó el panorama que ofrecían las drag queens que estaban allí. Ya para ese momento él había publicado dos discos en Inglaterra con marcada influencia folk; sólo el segundo disco Man Of Worlds, Man Of Music, rebautizado como Space Oddity tendría algo de éxito, pero no a una escala masiva. A raíz de ello y de la visita que hicieran, por consejo de Angela, David decide experimentar con androginizarse, mezclando transexualismo con algo de teatro Noh japonés, algo de A Clockwork Orange con mucho del también japonés estilo kabuki.

El primer paso sería al año siguiente con el lanzamiento del disco The Man Who Sold The World, donde en la portada usaría un vestido de mujer reclinado sobre un diván (la versión americana cambió ésta a un comic de un vaquero).

En 1971 publica Hunky Dory, donde aparece su éxito Changes, y declara lo siguiente a la revista New Musical Express: “Siempre he pensado que soy afeminado... incluso cuando era David Jones.” Esta afirmación similar a la que en el año 66 dijese Lennon sobre ser The Beatles más famosos que Jesús, causó tanto impacto que la misma revista catalogaría meses más tarde como glam rock al estilo musical que hacía él, así como los temas que ya empezaban a publicar Iggy Pop y Lou Reed, ahora separado de Velvet Underground.

Pero en 1972 se daría carta de identidad al movimiento con la publicación del clásico The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars, el cual el disco y la gira que se derivó, marcarían historia en la música al rescatar los acordes ya sonados en los 1950, pero con un poco más de electricidad en los instrumentos, longitud en cuanto a tiempo de las canciones, y plataformas, vestidos, maquillaje y brillo en cantidad.

La Gala Es De Largo Con Tacones Lejanos
La sensación que en Inglaterra causaba el glam rock era tal que muchos decidían formar bandas en este género o cambiaban su estilo y su estética si ya eran consagrados. Dentro del grupo de los ya experimentados pueden mencionarse a Slade quienes popularizaron el tema Cum On Feel The Noize en las Islas (en 1983 alcanzaría fama de nuevo de la mano del grupo Quiet Riot), así como a The Rolling Stones, los cuales para los discos Sticky Fingers –cuya portada diseñó Warhol–, y Goat Head's Soup, al menos en el caso de Mick Jagger, cambiaría los jeans y las franelas por mallas ajustadas y brillantes diseñadas por Ossie Clark, con maquillaje haciendo juego.

De los nuevos destacaron un par de estudiantes de arte, uno de ellos saxofonista por afición, Andy McKay; el otro el excelente músico Brian Eno, quienes junto con Eddie Jobson, el anglo colombiano Phil Manzanera y el cantante Brian Ferry formarían la agrupación Roxy Music, que fue “rival” en lo musical y en lo visual con Bowie. Prácticamente la escena de rock británica del momento era igual a leer Vogue o Harper's Bazaar.

Antes De Dormir, Deben Quitarse El Maquillaje
Como tal, el glam rock no sería un género de larga duración. Para el segundo disco de Roxy Music, Brian Eno abandona la banda y decide emprender proyectos con Robert Fripp, Peter Gabriel, David Byrne y con el propio Bowie, además de llevar una carrera en solitario tanto como artista y en plan de productor, siendo histórica la asociación con Daniel Lanois para crear las obras maestras de U2. Los Roxy aguantarían hasta 1985 cuando se disuelve el grupo, no sin antes haber evolucionado de glam hacia un estilo sofisticado que se imitó hasta el cansancio en los tardíos 80 con la llamada onda cool británica representada por la agrupación Simply Red. Slade continuaría –y continúa– en la escena, pero dejando pasar la moda del brillo como nostalgia del pasado, al igual que con los Stones quienes volvieron a su estética tradicional.

El caso más visible fue el de David Bowie. En pleno auge del movimiento, anuncia en el último concierto de la gira Spiders From Mars que también sería el último como banda. Si bien su trabajo posterior Aladdin Sane sonaba similar a Ziggy Stardust, también es cierto que empezó a incluir serialismo musical a lo Cage, cadencias de jazz y de musical de Broadway; algo que sería evidente en la gira Diamond Dogs del año 1974 hasta regresar a lo básico en el disco Station To Station, para luego marcar pautas a partir de su colaboración ya mencionada con Brian Eno que produjo los clásicos Heroes, Low y Lodger. A su vez, el glam rock era algo considerado decadente y falso por la generación punk que vino casi de inmediato; esto para no mencionar lo aberrante que significó la fusión entre metal y maquillaje que produjo el engendro del glam metal en los años 80.

Más es de reconocer que el glam rock significó una gran influencia en lo que vino después. En lo referente a la moda, el peinado de Bowie en la etapa de Ziggy es catalogado como el primer mullet de la historia; esto es, cabello corto adelante tipo platabanda y largo atrás que se usaría hasta los límites del asco en la década siguiente [a.k.a. Michael Bolton -Nota del Editor en Jefe], al igual que el concepto visual que sirvió para muchas bandas dentro de la tendencia pop del new romantic.

El glam rock también llegó hasta los años 90 donde agrupaciones como Suede y Pulp imitaban a Bowie y compañía cuando el resto fotocopiaba a The Beatles en el auge del brit pop. Inclusive se extiende hasta finales del siglo y principios del XXI de la mano de la agrupación Placebo donde se mezcla rock con vestuario y colorete y del propio David en una de sus tantas mutaciones reflejadas en discos como Outside y Earthling donde se mezclan glam con industrial; cabilla con brillo. Lejos de verlo de reojo, el glam rock ha producido a la larga buena música, artistas indispensables y talentos impresionantes; todo con unos cuantos acordes, un par de instrumentos, trajes, maquillaje y... como dijo Lennon, lapiz labial.

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Spaceman Spiff


*Frase acuñada por John Lennon al preguntársele sobre el movimiento y coescribir junto con Bowie la canción Fame de 1975.

¿Te quedó claro Glam Queen?

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República Metallica # 24: An Adrenaline Rush!



A los periodistas nos encanta decir cosas como “Messi es el mejor futbolista del mundo” o “McDonald’s es la franquicia más grande del planeta”, o “Microsoft es el mayor productor de software a escala global”, pero la ética y la objetividad nos impiden expresar semejantes juicios de opinión a menos que tengamos una prueba fehaciente de ello, como puede ser la cita de algún experto que explique el porqué de tales afirmaciones, o cifras que las corroboren. Pero he aquí la maravilla de las comunicaciones modernas: en mi blog puedo decir lo que me de la gana, sin dar muchas explicaciones, pues de eso se tratan los blogs, de espacios personales para compartir las experiencias y opiniones personales con gente afín a uno que quiera tomarse la molestia de leerlo y, quizás, dejar su propia opinión.

De manera que aquí puedo darme el gusto de decir que Neil Peart es el mejor-fucking-baterista-del-mundo, sin tener que hacer justificaciones redundantes e innecesarias. Cualquier rockero que se respete sencillamente sabe que Peart es el mejor baterista del mundo. Punto. (Si no sabes quién es Neil Peart, ¿qué coño haces leyendo este blog? ¡Sapo!). Si acaso tienen alguna duda, pregúntele a un pana que toque la batería (o cualquier tipo que vean en la calle con una franela que diga Tama, Zildjian, Pearl, Sabian o Remo). Bueno, para que no peleen conmigo, digamos que es el mejor baterista vivo del rock, para no irrespetar el legado de leyendas como Ginger Baker (Cream), Keith Moon (The Who) o John “Bonzo” Bonham (Led Zeppelin).



Todo esto viene a colación porque Peart y su banda, Rush, acaban de lanzar un pedazo de disco de seguro se meterá en las listas de los mejores del año de los críticos que sean tipos serios. Rush es una de las bandas más importantes del rock progresivo, aunque son una mezcla rara de estrellato mundial y rebeldía salvaje al mismo tiempo. Es decir, son como los underdogs del prog, pues no tienen el aura legendaria ni el impacto mediático de Pink Floyd, Genesis o Yes, a pesar de estar en la misma liga desde el punto de vista musical y del culto de sus fans. Su mayor mérito es que, a diferencia de los otros tres monstruos, estos panas de origen canadiense siguen rockeando 33 años después de su primer disco, girando y sacando nuevas producciones incesantemente. Y lo mejor de todo es que su nuevo álbum, titulado Snakes and Arrows, es la perfecta demostración de que no son unos viejos quedados en la nota, sino unos músicos a cabalidad, capaces de renovarse y de reinventarse con gran éxito.

Como siempre, la composición musical estuvo a cargo del guitarrista Alex Lifeson y el bajista y cantante Geddy Lee, mientras que la creación lírica fue obra de la afilada pluma de Peart. Uno de los ingredientes secretos de la frescura del álbum (sorprendente después de 18 discos de estudio sin cambios en la configuración de este power trío por excelencia), fue la producción de Nick Raskulinecz (Foo Fighters, Shadows Fall, Marilyn Manson), un chamo que no sólo se auto-postuló para el puesto de productor, sino que además no tuvo miedo de decirle a un tipo como Peart cosas como, “Epa, pana, esa parte que acabas de grabar estuvo bien, pero en realidad podría ser mejor”. ¡Imagínense decirle eso a Peart! De hecho, Lee declaró en una entrevista que esa actitud de Raskulinecz los había sorprendido gratamente y los impulsó a exigirse más como músicos durante la grabación del disco.

Aunque los tres miembros de la banda son músicos de primer nivel, en este disco el protagonista es, sin duda alguna, Lifeson, quien se encargó de crear riffs gordos y pesados sobre los cuales hizo de las suyas con solos alucinantes de guitarras eléctricas y acústicas y hasta mandolinas. Pero Lee no se queda atrás, con un aporte de líneas de bajo de engañosísima simplicidad, partes de teclado y melotrones muy bien dosificadas e integradas a las canciones y, por supuesto, su famosa voz que, aunque ya no alcanza los altísimos registros de antaño –o quizás precisamente por esa razón–, suena muy fresca y adaptada las letras de las canciones. Peart, por su parte, hace su trabajo como siempre, explotando cuando le provoca, pero sin dejar de lado una de sus grandes virtudes: la de saber cuándo dar un paso atrás, bajar el ritmo para quedar en un segundo plano y dejar respirar a la canción (cosa que no se le da muy bien a nuestro amigo Mike Portnoy, por lo menos todavía, aunque en mi opinión es el claro heredero del trono de Peart).

Las letras del baterista, inspiradas en gran parte por un reciente recorrido que hizo a lo largo de Estados Unidos en motocicleta, son bastante introspectivas, enfocadas en la exploración de temas como la relación entre fe, creencias, religión y espiritualidad, el estado actual del mundo, la desigualdad, el efecto de los traumas de la infancia sobre la vida del adulto, entre otros. Asimismo, el disco incluye tres traces instrumentales de lujo. Dos de ellos (“The Main Monkey Business” y “Malignant Narcissism”) son pura cabilla, descarga y groove de parte de los tres músicos, mientras que la tercera (“Hope”) es de propiedad exclusiva de Lifeson, una agresiva obra de guitarra acústica con raíces en la tradición country americana.



El disco en general es completo, compacto, sólido, con mucha garra. Algunos críticos y fans lo definen como su mejor lanzamiento en más de 20 años, a la altura de sus obras maestras como Moving Pictures, 2112 y su homónimo debut. Snakes & Arrows sigue la evolución natural del sonido de la banda, que hoy en día puede ser definido como un rock moderno, muy melódico, pesado sin ser metal y progresivo sin ser intrincado ni cansón. En este álbum destacan en particular temazos como “Far Cry”, “Armor and Sword”, “Workin’ them Angels”, “Spindrift” y las instrumentales.

Por supuesto, en la mejor tradición audiófila ruraltejana, no podíamos dejar de lado el hecho de que este es uno de los primeros lanzamientos de Atlantic/Warner en formato MVI (Music Video Interactive) que, en pocas palabras, es un DVD concebido para ofrecer una mayor experiencia al comprador (¡hurra, señores, así es como se combate la piratería!). En el caso específico de Snakes & Arrows, el paquete incluye el audio en formato surround Dolby Digital 5.1, otra en estereo de alta definición (PCM 48 kHz) y hasta en mp3 (192 K), así como un excelente y completo documental de la grabación del disco, además de otras amenidades como galerías de fotos, wallpapers, biografía, discografía y actividades en línea. Por si fuera poco, viene en cajita de cartón con un excelente booklet con un diseño espectacular y fotos alucinantes, desarrollado por el habitual artista de la banda, Hugh Syme, (autor de los famosos bebes colgantes del Youthanasia y otros trabajos de Megadeth, además de gente como Dream Theater, Iron Maiden, Fates Warning, etc.). En general, como buena banda de la tradición progresiva, el concepto está muy bien integrado: música, letras e imágenes forman un todo único, sólido e indisoluble.

En resumen, un palo de disco, indispensable para los amantes del prog, de referencia para los audiófilos y altamente recomendable para quienes simplemente aman la buena música.



Un clásico.

Música: Willy McKay (★★★★★)
Sonido: Willy McKay (★★★★★)

[Special Edition MVI (DVD). 62 min. 2007 - Atlantic Records]



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Keyser Peart

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