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Rural Tex es un estúpido portal web de noticias y reseñas sobre videojuegos y cine popular. Combatiendo el mal gusto desde 2005 (nos está costando mucho) Influenciados por nuestra cultura geek de Comic Books & Gaming, hacemos Periodismo Gonzo de tercera en este 'Colosal Desperdicio de Ancho de Banda'

ÚLTIMAS RESEÑAS

Las últimas reseñas de videojuegos y cine. También a veces música, Apple o audio. Rural Tex™ no apoya la piratería, todo medio que se revisa es adquirido legal y estrictamente original.


Más en el Archivo de Reseñas.

CALIFICAMOS ASÍ

Nuestra escala para calificar las reseñas del 1 al 5. Con el Sir William McKay reservado sólo a la excelencia.

  • Sir William McKay: Aleph One.
  • Willy McKay: ¡Non-Plus-Ultra!
  • McKay: Muy bueno, peeero…
  • Pasta: Ta' bien… ta' bien…
  • Mancao: Coleto impresentable.
  • Ñame: ¡Que nos devuelvan el tiempo y dinero que perdimos en revisar esta grandísima porqueria! CULAZO!
WEB-ONADAS

LECTURA No Girls Allowed? I'm not your fucking shield!. Una opinión sobre el sonado caso del #gamergate desde la perspectiva del Editor en Jefe. –Bart

LECTURA Behavioural realism and the activation of aggressive concepts in violent video games. Un estudio extenso realizado por la Universidad de York que –una vez más– demuestra que no existe nexo entre el comportamiento violento a ninguna edad con los videojuegos de corte violento. –Rural Tex

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Adicción al Audio



Quise compartir este artículo de Fabian Blache de Audioholics sobre el comportamiento obsesivo que muchas veces nos ciega cuando se trata del hobby del Audio. La adicción es definida como una compulsiva necesidad psicológica que forma hábitos hacía una sustancia u objeto. También se refiere como la condición de enfocarse compulsivamente hacia un propósito que ocupa tu conducta habitual. ¿Qué tan apropiado es este adjetivo ante un audiófilo? La principal causa detrás del comportamiento compulsivo del audiófilo por actualizar sus componentes a toda costa radica en su obsesiva búsqueda de la precisión absoluta en la réplica del nirvana audiovisual. Que pude devengar en un deseo incontrolable, a veces equivocado, por deshacerse de excelentes equipos a favor de nuevos, que casi siempre no aportan nada positivamente drástico. Aquí es donde uno termina víctima de la publicidad y mercadeo de los fabricantes dentro del mercado de la electrónica. Y ellos no dudan en aprovecharse de tu paranoia para venderte lo último y más novedoso, aunque no lo necesites.

Esto ocasiona lo que conocemos como psicosis auditiva ó la frustración de no alcanzar lo buscado cuando corremos a adquirir un nuevo equipo que, según el fabricante, promete llevarte a ese exégesis de la satisfacción. O ese esotérico accesorio que promete magia sobreponiéndose a la ciencia y realidad del Audio: ultra costosísimos cables, bases anti-vibración y cualquier otra patraña que busca alentar tus ilusiones sin evidencias fundamentadas. Lo que hace común encontrar gente que se endeuda con lo incosteable, sólo por hacer caso a las aseveraciones ridículas de fabricantes inescrupulosos que se apoyan en lo puramente subjetivo y se aprovechan de la cegada compulsividad del cliente. Lo que hace frecuente encontrar en el mundo del Audio a un mercado de excelentes componentes ligeramente usados por personas que sintieron la necesidad de abandonarlos -recién comprados de hace poco- por uno más nuevo que promete ser mejor. Así llegan apurados a destaparlo, añadiéndolo a su rack de componentes, esperando el milagro con sólo encenderlo. ¿Por qué se deshace de él después que lo estudió e investigó hasta el último detalle técnico antes de comprarlo? ¿Hizo mal? ¿Cometió un error?

No. No es que seamos irracionales. El problema está en subestimar otros principios y factores que afectan tan dramáticamente el resultado del performance de tu sistema como la ingeniería detrás de esta ciencia: las propiedades acústicas del recinto (o cuarto), la correcta colocación de los parlantes, el calibrado y la integración con el resto del sistema.

Simplemente confiamos en la filosofía que todas las respuestas y necesidades están en las manos de los técnicos y fabricantes de los componentes. Te vuelves un consumista come mierda en el subjetivamente manipulable mundo del Audio (perdonen la expresión pero es la cruda verdad). De la misma manera que esperamos que unos Adidas nos harán correr más rápido, el Gatorade nos lleve a la medalla o el AXE nos haga más atractivos, confiamos que un componente resuelva todo así por así. Dude! What a bunch of crap!

No estoy diciendo que no existan mejoras progresivas que marquen la diferencia en el Audio y Video, no. Sino que ignoras que, para alcanzar su potencial máximo, debes considerar factores que subestimas, restas importancia o ignoras por completo. Si invertimos tiempo en estudiar las condiciones del recinto y las características acústicas donde tienes tu sistema, podrás alcanzar o sobrepasar tus expectativas al aprovechar sus virtudes y corregir sus deficiencias por poco dinero, si es que tienes que gastar del todo. Claro, gastaste una fortuna en excelentes componentes pero ¿estás realizando todo su potencial? Te lleva a cuestionar si eres realmente un audiófilo. Sólo porque tienes la pega para costear equipos costosos no significa que lo seas, "Sticking feathers up your butt doesn't make you a chicken." Muchos audiófilos verdaderos no la tienen (la pega, el billete, los cobres, la lana, etc). Cosas tan simples como la reubicación estratégica de las cornetas de acuerdo a las características sónicas y dimensiones de tu habitación, añadir una alfombra, paneles absorbentes de goma espuma detrás de las cornetas, cortinas, balancear los niveles, etc., podrían hacer un mundo de diferencia mucho más que añadir un costoso componente ignorando estos factores. La mayoría de los cuartos que usamos para albergar nuestros sistemas no estuvieron diseñados con este propósito en mente. Hasta que no abordes estos aspectos importantes, estás juzgando mal a tus equipos y desaprovechando su potencial.

De la misma manera que es ridículo pensar que, por añadir un Amplificador Marantz de 3.500$ a tus viejas cornetas Bohem va a devengar en un incremento dramático en performance, tampoco puedes pensar que unas cornetas que sonaron bien o regular en una tienda, tu vieja casa o el laboratorio de evaluación de una prestigiosa revista, van a sonar igual en el nuevo cuarto donde las piensas ubicar. Menos aún si las ubicas arbitrariamente. Pero tristemente, la mayoría piensa así.

Entonces, puristas empedernidos y entusiastas debutantes, si no te has aventurado por el camino de la simplicidad en revisar, primero que nada, la características de tu cuarto y entender que él es el principal enemigo de tu sistema, pues piensa de nuevo. Sobre todo antes de gastar un billete en un nuevo componente que quizás no sea la solución a tu problema. Optimizar nuestros equipos en la habitación donde los usamos puede ser la cura a esa obsesiva compradera compulsiva que obedece al mercado consumista y que te(nos) tiene obsesionado(s). Así vas maximizando el performance de ellos y minimizando los problemas que buscabas solventar a punta de billete limpio. Luego que conozcas bien el recinto y aproveches al máximo su eficiencia, es cuando te puedes engolosinar e irte corriendo a babear la vitrina donde está tu componente soñado. Y pensar luego en cómo lo vas a integrar con tu cuarto/sistema en función a lo que sabes de él.

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Sir Barton

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Bean Fart & Booger Harvest




Vaya semanita, empiezo por la crítica pendiente de un par de films que degusté en familia en el MMSST® mientras se me pasaba la gripe de rigor (sí, veo se dan cuenta que me da cualquier catarro de moda, peor si hay lluvias, coño como me arrechan). En esta oportunidad disfruté bastante Corpse Bride y con razón, estaba en su idioma original. Debido al sacrilegio de haberla proyectado exclusivamente doblada al mexica en las salas caraqueñas, fue la razón de dejarla pasar y esperar por ella en DVD. Y cuando se tiene un Home Theater de grado audiofílico (ejem, humildemente), a uno no le importa mucho si se pierde de una que otra película de la cartelera. Muy corta pero todo un lujo. Se nota que a Tim Burton le sabe a bola que la industria de la animación se incline por la tendencia de animar por computadora, ya que dificulto que se pueda igualar tal grado de detalle y magnificencia de las imágenes en esta animación. Usando la misma técnica de marionetas fijas (stop animation, técnica desarrollada por el genial Phil Tippett) que usó en su clásico Nightmare Before Christmas, pero en esta oportunidad con una fotografía elaborada usando baja iluminación, que hacen de cada escena una pintura rica en contraste. Aunque no soy fanático de los musicales, aquí se hace una excepción debido a lo breve de estos y lo entretenido de la coreografía y las letras. Con las voces de Johnny Depp, Helena Bonham Carter (ambos actores fetiches de Burton) y Christopher Lee, Corpse Bride toma vida con personalidad propia. El sonido es dinámico, aunque en las piezas musicales noté un poco de saturación en los altos que se hicieron estridentes por momentos. La imagen es tridimensional y oscura, pero rica en alto contraste y detalles lúgubres. El cuento es simple, corto y entretenido. Apta para verla repetidas veces.

Film: Willy McKay; Video: Willy McKay; Sonido: McKay.




Por otra parte vi Flight Plan, que también dejé pasar en cartelera quien sabe por qué. La película es tan corta como la anterior, lo que me provocó ver una laaarga luego de ver dos cortas y terminé con la excelente Der Untergang (ver crítica más abajo). Pero lo que tiene de corto lo tiene de bueno. Aunque similar a lo visto en la brillante Panic Room con la misma Jodie Foster, Flight Plan tiene otro tono que le da su estilo propio. La película presenta a una supuesta madre trastornada que traslada a su difunto marido junto a su hija de seis años desde la punta oriental de Europa hacia Norteamérica. Las cosas se ponen feas cuando la carajita se pierde ¿dentro de un avión jumbo? si, y para los que no la han visto se los hasta dejo ahí. Muy bien llevada con buen ritmo, sin aburrir ni repetirse. A mucha gente no le gustó, pero sabemos que el mal gusto abunda, se propaga y se pega como la peste que se me esta quitando. ¿O de qué otra manera me explican la popularidad del reggaetton? ¿O por qué Spiff se rajó y ahora está usando quemaítos? Oops! Sorry Spiff! You need to hang with us more often to loose those bad habits. En fin, un film sencillo, de historia simple y que retará tu habilidad de predecir la trama. Con Peter Sarsgaard (Kinsey) y Sean Bean (Lord of The Rings, Flight Plan, Ronin) en los repartos para fortalecer el drama (tremendos actores mi pana). La imagen y es sonido de primera, con un leve toque de granulado en la imagen pero quizás debido al carácter oscuro de las escenas. El sonido muy atmosférico pero sin mucha dinámica.

Film: McKay; Video: McKay; Sonido: Pasta.

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Sir Barton

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¿Eres objetivo o subjetivo?



Revisando mis acostumbrados círculos informativos del mundo del Audio, me topé con un tema interesante expuesto por el crítico John Busenitz, que cuestiona el tiempo dedicado al disfrute de la música vs. el tiempo dedicado al mejoramiento de nuestros sistemas. Y tiene razón, nuestra obsesión por acercarnos hacia la perfección del sonido muchas veces nos priva de lo esencialmente primario del hobby: el disfrute de la música. Si continúas leyendo esto (por favor sigue), mucho me dice que te ocurre lo mismo, seas un neciófilo o no. El término audiófilo ya lo hemos discutido aquí en RT™ desde mi punto de vista. Pero en términos puramente académicos quiere decir “amante del sonido.” Uno ama tanto la música que desea una réplica fiel de la misma. Pero no debemos llevarnos por el tecnicismo literario del término, ni por el estereotipo esnobista acuñado por la cultura popular. Para mí, ciertamente existen dos tipos de audiófilos, el objetivo y el subjetivo. El primero es quien busca le perfección de la reproducción basado en los libros, estándares y especificaciones del mercado sin importar su criterio. El segundo es simplemente quien busca lo mismo, pero basado en su gusto, lo que le dictamine su alma y satisfaga sus cojones. Aunque personalmente me inclino por el segundo tipo, no debemos ignorar el otro para mantener un balance justo que nos mantenga realistas. A lo que me refiero es que no debemos parcializarnos hacia los extremos.

Como hemos dicho antes, el mundo del audio es muy subjetivo, pero se sustenta mayormente por una base objetiva antes que nada. La fidelidad perfecta no existe y quizás nunca sea alcanzada, pero no significa que perseguirla sea en vano. Porque para alcanzarla requeriríamos de un ancho de banda ilimitado y de un rango dinámico infinito, todo con cero distorsión: Impossible! Lo que buscamos es una reproducción que se asemeje en lo posible a la fuente original aunque ésta no sea una copia exacta. Esto se debe a las limitaciones del oído humano que no distingue por encima de los 20 kHz (menos aún con la edad) ni por debajo de los 20 Hz, lo que nos deja con una escala reducida de apenas 10 octavas que nos estimula acústicamente.

Esto hace menos estrictos los requerimientos de nuestros equipos de reproducción y tecnología de grabación. También por el hecho que no podemos distinguir ruido ni distorsión a ciertas frecuencias y por debajo de ciertos niveles de loudness (amplitud), es que los requisitos técnicos son menores. Dentro de estos parámetros nos enfocamos en buscar la precisión y por consecuencia la fidelidad (que no es otra cosa que: "fiel a lo original"). El balance correcto es buscar la fidelidad acorde con los parámetros de nuestra percepción, estándares técnicos y gustos personales. ¿Ven dónde termina lo objetivo y comienza lo subjetivo? La línea que los separa es difícil de distinguir para definir lo que verdaderamente es la alta fidelidad o Hi-Fi para un individuo, menos aún para muchos.

Pero existe un parámetro marginado de gran importancia que afecta la reproducción musical dramáticamente: la distribución espacial (el cuarto, la ubicación de las cornetas y su calibrado). Por muy costosos y precisos que sean los equipos, sin una apropiada distribución y posición de las cornetas no vamos a obtener un resultado convincente del efecto a perseguir. Es por ello que aparte de distorsión, nivel de ruido, rango dinámico y respuesta de frecuencia, debemos considerar la imagen, distribución tonal, timbre y acústica para obtener la ilusión de fidelidad y realismo. Se requerirían de decenas de canales (cornetas) para lograr tal propósito en una habitación teóricamente perfecta, pero esto dista de las realidades de todos nosotros. Es por ello que la distribución espacial juega un papel importantísimo en simular este resultado. A esto lo llamamos vectorización del sonido o Ambisonics. Que, con la ayuda de procesamiento matemático versátil, se puede lograr el efecto buscado no sólo con sistemas de 5.1 canales, sino hasta con simples y tradicionales sistemas estereofónicos de 2 canales. Ejemplos que toman ventaja de esto están VMAx, Q-Sound, Spatializer, Dolby Virtual Surround y SRS que seguro tienen algunos de tus equipos y/o grabaciones (Sting, Pink Floyd y Madonna son fanáticos de Q-Sound, y con razón, es espectacular).

Como la fidelidad perfecta no existe y con frecuencia lograrla dentro de nuestras limitaciones es complejo, a veces impráctico, la única opción que nos queda es disfrutar la música bajo los parámetros puramente subjetivos. Pero la subjetividad sin control nos puede llevar a la paranoia que ocasiona mitos y comederas de mierda en el mundo del Audio. Como los milagrosos marcadores verdes que, si los aplicabas a tus CDs, mejoraban el sonido drásticamente, Bull-shit. Y como ese tengo otros ejemplos tan verídicos como ridículos, pero no hay espacio así que en otra entrega será. Por lo tanto, con la disciplina objetiva como base, pero con la subjetividad como guía, debe ser la filosofía básica para emprender la búsqueda de la alta fidelidad… aunque sea personal.

En conclusión: lo que te hace sentir bien debe ser lo que suene bien PARA TI y no para otros. Mis metas particulares la adopto con la experiencia, así evitas frustraciones, confusiones y manipulaciones por terceros. Lo más productivo es lo que más disfrutas: no malgastes tiempo y dinero en recomendaciones de lo que otros piensen que es importante si no lo oyes antes. Sólo porque lo leas de la experiencia de otros no significa que está escrito en piedra, incluyendo el presente. La humildad en el Audio es tan importante como la experiencia.

Si obtienes satisfacción y placer con tu sistema económico de marca chinchurria y no distingues la diferencia contra sistemas más costosos y renombrados, entonces no tomes recomendaciones al pie de la letra, mas bien úsalas como guia referencial. Que el juicio emitido por tu oído y tu cerebro no sean disuadidos por lo que otros “expertos” digan que hagas. Y me despido con una frase del gran ingeniero electrónico y legenda del audio Julian Hirsch (f) y que deben tomarse muy en serio:

“Si suena bien para mi, es que es bueno para mi.”


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Sir Barton

En vista de la buena receptividad del artículo sobre los audiófilos extintos de la semana pasada, decidí continuarlo como una sección regular y compartir un poco mi experiencia en Audio siempre y cuando sienta que pueda serles útil o interesante para su beneficio dentro del hobby. Decidí llamarla: Hablemos de Audio, manténgase en sintonía. Este en particular me inspiré a escribirlo por un gran amigo y vecino quien me consultó sobre la correcta ubicación de sus cornetas traseras de su Home Theater y se sorprendió con la enorme diferencia que resultó el hacerlo bien.

Un saludo al pana y fiel ruraltejano Gerardo quien los lee desde Barquisimeto y nos envió un saludo por el celular de mi hermana.

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El que la hace la paga

La Segunda Guerra Mundial es quizás, sin duda alguna, la peor y más devastadora de todas que la humanidad haya sufrido jamás. Muchas fueron las causas de su germinación que datan desde el fin de la Primera Gran Guerra (1914-1918) y el Tratado de Versalles (1919). Es debido a este tratado que Alemania sufre enormes consecuencias de índole política, económica, militar y territorial. Se le reduce dramáticamente su infraestructura militar, se le imponen sanciones financieras con multas imposibles, le retiran territorios y colonias importantes a favor de otras naciones. Todo con el propósito de evitar que se volviera una potencia amenazadora, en especial debido a sus intenciones de unirse a Austria. Esto tuvo un enorme impacto en la sociedad germana quienes vieron con repudio las condiciones impuestas a su país por la Liga de Naciones. País que fue alguna vez un gran imperio, ahora se encontraba en ruinas. Los deseos por revivir la grandeza de Alemania fue lo que embargó el sentimiento nacionalista de una nueva generación de políticos y luchadores sociales. Entre ellos un joven populista -de origen austríaco- que surgió rápidamente entre las masas, atrayéndolas y seduciéndolas con la promesa de una renovada y poderosa Alemania, Adolf Hitler.

Hitler se aprovecha del malestar popular por la enorme crisis que sufría la recién mutilada Alemania y les promete que, con el apoyo de todos los Alemanes dentro y fuera de su territorio, renacería un Tercer Riech, o un nuevo y purificado Imperio Alemán para guiar al mundo hacia una utopía de paz, progreso y desarrollo: El Grossdeutschland. Esto sería posible si Alemania lograba expandirse recuperando territorios en función del llamado espacio vital o Lebensraum. Con abrumadora popularidad, Hitler acumula adeptos con su ideal del Nacional Socialismo (el partido Nazi), venciendo a sus opositores para hacerse con la cancillería en 1933. Adquiriendo con ella grandes poderes atribuidos por su pueblo que utilizaría para establecerse como Dictador. El problema radicaba en la actitud permisible de parte de los ingleses por muchas de las acciones tomadas por Alemania ya que querían evitar otra guerra. Mientras, Alemania rompía progresivamente el tratado de Versalles, que involucraba el avance y crecimiento en su estructura bélica militar (ante la actitud pasiva de Francia e Inglaterra). El mundo restó atención a las acciones y políticas de Hitler al girar su atención hacia otros acontecimientos socio-políticos que ocurrían paralelamente en Europa, el fortalecimiento de Mussolini y la guerra civil de Franco en España (ambos Fascistas y aliados de Hitler).

Pero es el 1 de Septiembre de 1939 cuando Hitler, luego de tomar posesión de Austria y Checoslovaquia, invade Polonia dando comienzo a las reacciones del resto del mundo, poniendo en evidencia la violación al tratado de Versalles y con ello el amanecer de una nueva gran guerra global. Por años hemos visto films que recrean la segunda guerra mundial, sean históricamente correctos, ficticios o en forma de parodias, pero todos con el fin de que nunca olvidemos lo que ocurrió y más importante aún, que nunca vuelvan a repetirse. El común denominador en la mayoría de estos films ha sido el punto de vista de los aliados (no voy a decir de ‘los buenos’ porque en una guerra no se pueden hacer este tipo de demarcaciones, de cada lado siempre creen que están haciendo un bien por alguna causa, seamos históricamente objetivos por favor). Lo que siempre ha carecido la industria cinematográfica han sido recreaciones fílmicas desde la óptica de los derrotados y los causantes de tal horror. Siendo la excelente Das Boot una de ellas, pero puramente ficticia. Algunos no le ven sentido ya que no encuentran motivos para engrandecer su película si la basan del lado de los Nazis. ¿Y por qué no? Nunca nos cansamos de celebrar la victoria sobre la amenaza Nazi. Gracias a Der Untergang (Downfall ó La Caída), podemos apreciar la otra cara de la guerra, desde la mirada de sus protagonistas… especialmente en la víspera de su inevitable decadencia.



Como apasionado de la historia de la Segunda Guerra Mundial, así como cinéfilo coleccionista de films que tocan este delicado tema, disfruté enormemente la película alemana Der Untergang. Señores una joya increíble desde toda perspectiva. Lo interesante de todo es que abordan los últimos días del Führer en su bunker de Berlín, mientras veía derrumbarse, no sólo su poder ante los aliados y el ejército rojo soviético, sino también su imperio, su sueño, su promesa, su orgullo. Bastante delicado fue para cineastas alemanes abordar este tema desde su lado, considerando la vergüenza que resultó por años para los ellos -los alemanes- cargar con la culpa de los horrores del genocidio antisemitista perpetrado contra la comunidad judía. Y lo hacen brillantemente con clase, objetivismo, precisión histórica y elegancia, todo sin perder la dignidad y el honor. La dirección es bárbara, la dirección artística es impecable, la escenografía es palpable y convincente. La actuación es tan energética que no requiere de los subtítulos para transmitir emoción y comunicar los diálogos, muy a pesar que están totalmente en alemán. Hablando de interpretaciones, el Actor Bruno Ganz hace un Hitler tan locuaz y preciso que genera simpatía, lástima y repudio dependiendo de la escena. No había visto un parecido tan bueno de Hitler desde las impresiones chistosas de Moe Howard en los Tres Chiflados. La personificación va más allá del parecido, copiando al pelo los modismos, manerismos y gestos que dan escalofríos hasta cierto punto. Representando incluso sus achaques físicos y enfermedades que le tenían garantizada una muerte próxima aún si no se hubiese suicidado junto a su barragana y su séquito de asesinos. La fidelidad de los hechos responde, aparte de lo recaudado por los historiadores, a los testimonios de Traudl Junge, la secretaria privada del Dictador quien vivió muy cerca de él durante sus últimos días dentro del bunker, y quien juega un rol protagónico en la película a cargo de la actriz Alexandra Maria Lara, tanto como el papel de Bruno Ganz.

La transferencia a DVD, sin embargo, tiene sus altas y bajas. Con las altas quizás la más atmosférica y dinámica de todas las pistas de Dolby Digital Surround que jamás haya escuchado. Perfecta hasta en el más mínimo detalle. Espero tengan un buen subwoofer porque si escuchan a verdaderos niveles THX de cine, no creo que sobreviva al bombardeo de los rojos. La imagen, regular, aunque a momentos tiene un carácter granulado que le da una cálida sensación de film, otras veces decepciona por el terrible contraste, en especial durante las incontables escenas nocturnas que evidencian el poco cuidado al transferir film a video. De resto los colores son apropiados para un film de esta naturaleza: tenues, lavados y desaturados para transmitir la melancolía de los tiempos, en especial para los derrotados. Altamente recomendable de calle. Film: Sir William McKay; Video: Pasta; Sonido: Willy McKay.

What goes around, comes around...

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Sir Barton

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Trinycarol en la gran depresión*



Me tardé mucho en ver esta película pero no me arrepiento de haberla dejado para luego. La disfruté bastante haciendo análisis del film, contra la historia verídica y el desarrollo de los personajes por cada actor. Seabiscuit narra los hechos reales de una leyenda del deporte ecuestre norteamericano y las carreras de caballo durante los días de la gran depresión y sus terribles años previos a la segunda guerra mundial. En especial porque, en gran parte y a diferencia de aquí donde el 5 y 6 es pasatiempo cultural del pobre, en EE.UU. el "Five & Six" es pasatiempo de los que tienen pega (en lo único en que coinciden es en el sistema de carreras, las apuestas, la mafia aristocrática de los dueños de caballos y sus entrenadores). El título del film es el nombre del caballo. Un marginado y maltratado equino de casta de campeón, que fue relegado por su inusual corta estatura y su conducta indisciplinable a la hora de entrenarlo. Lo interesante de la historia -y hasta ahí me remito sin ser revelador de la trama- es que coincide con la del Jockey que lo montó durante sus días de gloria (fue rechazado, por su estatura prominente, para ser un corredor de campeones, pero con igual temple de campeón). Seabiscuit es una leyenda creole de la misma manera que lo fue la inmortal yegua Trinycarol y el pura sangre Cañonero para nuestra cultura en la tierra de las arepas (como recientemente My Own Business, ¡uy! se me está notando que le meto a la Gaceta como todo buen venezolano, je je je). 'Biscuit ganó casi todos los clásicos y venció todo pronóstico, tanto a favor como en contra. Es la clásica historia del pequeñín que pudo sobresalir a pesar que todos lo daban por perdedor.

La historia es abordada en el film sin dramatismos melosos, pero sin enfoques novedosos ni extraordinarios. Parece un típico film del cuento con moraleja inspiradora, pero sin serlo a la vez. Todo por el leve, pero justo toque de incorporar elementos narrativos cual documental de la PBS o History Channel (con la narración de David McCullough quien ha narrado documentales para estos canales y ganador del Pulitzer dos veces como documentalista), usando fotogramas del film como si fueran las fotos de los acontecimientos originales. Excelente. El despliegue artístico en la cinematografía es suficiente para darle a este film mi más alta calificación, con una fotografía y dirección artística de primera. Lo que la corrobora es la impecable actuación de un elenco elegido al pelo. Con el siempre brillante Jeff Bridges quien envejece orgullosamente luciendo cada día más parecido a su hermano mayor y su desaparecido padre, todos tres brillantes actores. Chris Cooper como el viejo cowboy cría caballos, alejándolo de papeles de ejecutivo de gobierno como en Syriana y The Bourne Identity, excelente actor. Y 'Spiderboy' Tobey Maguire como el jinete subestimado, demostrando que sin la malla roja del hombre araña puede actuar muy bien. William H. Macy sólo complementa con su talento el ya excelente cast. Muy buena película para disfrutar en familia. La transferencia a DVD es referencial, con un contraste cuidadoso, sobre todo en las escenas de noche en los tiempos en que la electricidad no estaba masificada. Los tonos de piel como para calibrar tu pantalla, perfectos y la saturación de los colores muy vivos y naturales. Pocos DVDs se ven así de bien. En sonido no hay mucho como para prender la casa en llamas de la emoción, buen sonido, sin ningún surround espectacular, pero atmosféricamente acorde con la situación. Recomendable.

Film: Willy McKay; Video: Willy McKay; Sonido: Pasta.

Como dice mi pana 'Elale': "¡Arranca pa' tu lata sardina que lo mío es puro cuarto 'e milla!"

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Sir Barton

P.D. Fíjense en la foto a la derecha donde están el verdadero Seabiscuit y su Jockey "Red" Pollard en contraste con la del film a su izquierda.

[*] Sin ir muy lejos, el título, aunque en broma, no dista de la realidad. Trinycarol vivió los tiempos del Viernes Negro que, aunque no tan arrechos como la gran depresión del '29, es buena analogía.

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Audiófilos: ¿Especie en Extinción?



Leyendo un artículo del crítico de Audio -de Alan Dang- me llamó la atención su análisis de los tiempos que corren y el cambio en los hábitos de escuchar música en el hobby del Audio. En resumen según su artículo, el Audio ha perdido seriedad, disciplina y se degrada hasta el punto en que no se aprecia verdaderamente su potencial. Es como la película sobre la sociedad futurista-anti-utópica, Soylent Green, donde la gente olvidó el sabor de una buena comida -debido a la escasez de comida- en favor de una genérica y sintética pastilla verde, véanla para que sepan de qué está hecha.

Entonces: ¿Está en extinción el purismo del Audio? ¿Estamos los audiófilos condenados a desaparecer? ¿Se acabó la búsqueda por el purismo del sonido grabado y reproducido? ¿Por qué las salchichas vienen en paquetes de 10 y los panes en paquetes de 8? Tal vez esta última pregunta no calza en el tema, pero preocupa por igual ¿verdad?

Insatisfechos por años en la búsqueda del pináculo de la perfección en la reproducción musical, los audiófilos han visto pasar formatos, tecnologías y mitos que, de una forma o de otra, prometen la fidelidad absoluta, el nirvana sónico y el Aleph-One del Audio. Desde los rollos de Edison hasta el Super Audio CD, han pasado toda clase de avances en la forma de grabar y reproducir el sonido con el único fin de igualar, en la medida de lo posible, la fuente original. Recientemente, desde hace cinco años, hemos visto -u oído- avances que se aproximan a esa meta. Me refiero a los formatos de alta resolución (multicanal) que superan abiertamente al CD: DVD-Audio y Super Audio CD. Ambos muy parecidos en el resultado final en que garantizan, si posees el equipo adecuado, una mayor fidelidad a la del venerable disco compacto. ¿Pero por qué muchos no se han enterado de ellos y por qué ha sido tan lenta su aceptación? En mayor parte se debe a otra innovación, aunque paradójicamente es un retroceso en fidelidad, pero que ha tomado al mundo por asalto:

El M-P-3*

Empecemos por discernir los tres típicos consumidores de audio (los melómanos que escuchan música regularmente y la coleccionan, no a los casuales oyentes). En primer lugar están los que se contentan con cualquier resultado, no persiguen mayor calidad que la que satisfaga su alma medianamente y cualquier cosa que suene o funcione está bien (equipos baratos, quemaítos, etc). En segundo lugar están los que se preocupan, de alguna forma, por la calidad y buscan la mejor relación costo-performance/precio-valor; no les importa gastar un poquito más siempre y cuando resulte en una mejoría, dramáticamente tangible, que justifique el costo y lo puedan apreciar. Y por último el audiófilo tradicional, el que discierne, discrimina y distingue fácilmente las diferencias más sutiles y espera nada menos que el mejor performance, casi siempre sin importar el costo (el necio, el excéntrico). Sin estar escrito en piedra, estas categorías son las más generalizadas y admiten puntos intermedios entre ellas.

Pero para las nuevas generaciones el performance ha ocupado un segundo lugar a favor de la conveniencia. El audio digital ha democratizado la calidad, logrando que se pueda obtener fácil y por poco. Es decir, el audio analógico, debido a su delicada forma de transmisión y almacenamiento, requería de altísimos costos para no perder su pureza en el proceso. Antes necesitabas al menos de 9000$ en un deck para vinil Garrard o Linn Sondek para obtener mayor calidad de sonido; hoy cualquier buen reproductor de DVD de 200$ produce, aunque sin la cálida fidelidad del vinil, una reproducción aceptable de un CD rayando en los límites teóricos del formato. Pero como ahora el audio digital y el MP3 han estandarizado la calidad a bajo costo -haciéndolo accesible a todos- hace que pocos se preocupen por esforzarse en maximizarla. En su lugar la preocupación es por la capacidad de su disco duro y/o reproductor de MP3. ¿A quién culpamos? ¿Al Internet, al iPod o a la comodidad y el conformismo? A pesar que algunos prefieran una tasa alta en sus MP3 buscando calidad, sigue siendo baja fidelidad por debajo del viejo standard del CD e infinitamente inferior a los avances de verdadero Hi-Fi como el DVD-A y SACD. ¿Pero si estos nuevos formatos cumplen con la promesa de la perfección, por qué la gente no los está arrancando de las vitrinas arrojando sus viejos CDs por la ventana?

Conveniencia – Practicidad – Conformismo – Costo

Por conveniencia, ninguno de estos formatos fue ideado para la generación iPod, no son portátiles y por ende la diferencia que ofrecen no se puede apreciar en mediocres audífonos corrientes. Ocupan mucho espacio por lo que su compresión en archivos más cómodos está descartado, aparte que pierden todo propósito de ser posible. Por practicidad, estos formatos requieren, casi siempre, de un sistema bien calibrado de 6 parlantes -incluyendo un subwoofer- para apreciar todo su potencial. Muy complejo para el que sólo quiere conectar su iPod al PC, pasar las canciones y salir oyéndolas. Por conformismo, y quizás el de mayor peso, la mayoría está satisfecha con la calidad el sonido del CD, peor aún, con la del MP3, así que ¿pa’ qué mash? Y por último, el costo, estos dos formatos no son económicos, y mientras más high-end, mejor (aquí aplica el viejo proverbio en Audio: “obtienes lo que pagas”). ¿Entonces? ¿Estamos en extinción? ¿Terminaremos en los museos? ¿Cuáles serán los futuros audiófilos?

En conclusión, estos nuevos (?) formatos no son para todo el mundo, pero preocupa la dirección que está tomando la seriedad de este hobby y la atención que le da la industria. Porque les interesa más atender a las dos primeras categorías que la última. Con razón, son la mayoría y la que más dinero les genera. No creo que nos extingamos, siempre habrá un lugar para el extremista y el excéntrico. La premisa está en que ahora la conveniencia juega un papel tan importante como la calidad. ¿Qué piensan ustedes? ¿Perro bueno o perro malo? ¿Salchichas para todos?



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Sir Barton

Fuentes de obligatora lectura complementaria: Stereophile y The Wall Street Journal (esta última requiere de subscripción)

[*] El MP3 como muchos de ustedes están familiarizados, es un formato de compresión de audio digital (con pérdida permanente), que remueve extensas porciones -frecuencias- de la señal original que son menos sensibles a la perceptibilidad del oído humano; resultando en un compacto y práctico archivo que facilita su transmisión por Internet y almacenamiento abundante en reproductores portátiles. Creado por el Fraunhofer Institute de Alemania, es una extensión del standard MPEG-1 Layer 3 y, la calidad del resultado depende de la tasa utilizada. ¿Un retroceso? Sí, su sonido es muy inferior al del CD, el cual ya ha sido señalado y comprobado como imperfecto y de limitada fidelidad por los audiófilos. Pero puede llegar a ser bastante satisfactorio para aplicaciones poco críticas y exigentes.

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